Año III - N° 26 - Salta, setiembre de 2005

Hoja Primera

 

 

 

Ilustración: Oscar Luis Ángel Ortín

 

Hoja Nº 1

Hoja Nº 2

Hoja Nº 3

Hoja Nº 4

Hoja Nº 5

Hoja Nº 6

Hoja Nº 7

Hoja Nº 8

Hoja Nº 9

Hoja Nº 10

Hoja Nº 11

Hoja Nº 12

Hoja Nº 13

 

Vendo

Esta Catedral es mía.
Vendo Catedral
si la verdad es un correlato
entre el pensamiento y los
actos
los curas conocen una
verdad
pomposa.
Vendo Catedral
empeño sus imágenes
por traslado a las periferias
donde los humildes
remiendan
los trapos de Dios
y del poder.


HÉCTOR GUAYMÁS
(de Itinerario, Salta, 2005)

 

Tarjeta de visita
El mundo es esto que miro:

la mesa que reúne sobre ella
cosas banales como el mantel y los vasos,
el lomo lechoso de los cerros al amanecer,
una silla que recibe la luz oblicua de la tarde,
la alcachofa que yace deshojada en un plato.
La vida es esto que muere:
una mano alzándose que ya es polvo y raíces,
la palabra que se venga del desamor y la derrota.

MARÍA MERCEDES CARRANZA

(Bogotá, 1945)

 

Sin elección

Disculpame
ya no sé dar brincos de gacela
ni acechar desde el árbol
se me ha ido, no sé cuándo
la piel de pantera.
A tanto trabajo
soy un viejo animal
que recuerda apenas
y espera.

EMILIA ACOSTA

(de Taberna de las flores altas, Salta, 1997)

 

La bajita del rincón oscuro

Mamá quería que yo fuera mujer
y que no lloviera nueve meses al año
y que papá la sacara a bailar de vez en cuando.
Pero era más probable amanecer un día con tetas
o un cambio anómalo del clima,
antes que don Luis la convidara un bolero.
Hace varios años que mi madre dejó de soñar,
hoy aguarda la vejez como un último trámite.
Esa mujer que muchas mañanas
lavó y secó los pies que más tarde
una sola vez bailaron con ella,
se sienta todos los días en las gradas de su casa
a mirar el baile victorioso de la lluvia.
Y para atender mis llamadas,
cada vez menos frecuentes
ya ni siquiera puede levantarse
por el peso de tanta música muerta en sus piernas.

LUIS CHAVES
 (Costa Rica, 1969)

 

En La Paz

Ese minero murió
por renacer
de quinientos años de muerte.
Descendió del Alto, se fue a la hoyada
con la dinamita lista
para subir la voz allí abajo
y reclamar la luz que le negaran.
Demasiado tiempo
en las profundidades arriba,
él y los suyos
como sueños de la tierra.
Nunca le dieron ni el aire
a sus pulmones de pala,
sólo carbón y pena
sólo mineral y sombra.
Quinientos años cayendo
no es poca muerte
para levantar El Alto.
Y ese minero un día
decidió nacer de la tierra
con el explosivo bajo el brazo
como un pan de fuego
y se fue a la hoyada
a nacer muriendo,
a morir naciendo.
Toda la luz fue suya ese día.


ANTONIO GUTIÉRREZ
(de La canción primordial, Salta, 2005)

 

Biografía

No elegí nacer, ni vivir,
no elegí este sexo
ni esta nacionalidad
ni este lenguaje, ni estas circunstancias...
¿cómo declarar mío todo este caudal
más o menos extraño que me identifica?

Estoy en mí tan distante

-o tan cercana -
como puedo estar en otros...
Pensar-me
parece un plagio
o apenas un boceto
en el cruce de muchas otras
biografías,
deslinde fatigoso
entre quienes me pueblan
aunque me sean ajenos.
De mi vida
sólo es mío
el intento de contarla.

ANA DE ANQUÍN

 

Manifiesto

Yo me resisto,
en la calle de los ahorcados,
a acatar la orden
de ser tibia y cautelosa,
de asirme a la seguridad,
de acomodarme en  la costumbre;
de usar reloj y placidez,
aventura a cuerda,
palabra pálida y mortal
y ojos con límites.
Yo me resisto,
entre las muelas del fracaso,
a cumplir la ley de cansarme,
de resignarme,
de sentarme en lo fofo del mundo
mortecina de una espada lánguida,
esperando el marasmo.
Yo me resisto,
acosada por silbatos atroces,
a la fatalidad
de encerrarme y perder la llave
o de arrojarme al pozo.
Con toda la médula
levanto, llevo, soy el miedo enorme,
y avanzo,
sin causa,
cantando entre ausentes.           

            
AMELIA BIAGIONI
(de El Humo, Buenos Aires, 1967)

 

 


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