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HISTORIA DE LAS PROFESIONES EN SALTA

Por Sara Graciela Lapad

LA MEDICINA
Se sabe poco de la medicina prehispánica del Noroeste argentino, porque  sucumbió ante la presencia de la cultura europea.
Estuvo  ligada a prácticas religiosas y mágicas, pero  sustentada sobre lo  empírico, manejada  por los shamanes y sacerdotes, unida al bien y al mal, a la que los primeros europeos las tomaron como supersticiones y prácticas diabólicas.
Hacia el siglo XV, el NOA fue anexado al Tawantinsuyo, pasando a formar parte del incanato del cual  tenemos mayores datos sobre sus prácticas medicinales, relacionado también a la magia y la religión, las enfermedades se suponían causadas por el "susto" o desprendimiento del espíritu del cuerpo; por un pecado,  un maleficio cometido por un brujo o laycas, etc. Los curanderos o pacos debían primero adivinar la causa del mal para después atacarlo con algazara mágica y yerbas medicinales. (Kaffman Doig). También practicaron ciertas intervenciones quirúrgicas que aún causan admiración, como las trepanaciones de cráneos, tanto para eliminar los fragmentos de hueso en una herida producida por contusión (en las escaramuzas o accidentes), como para liberar al enfermo de un espíritu que se había posesionado de él. Al lado del clásico "tumi" o cuchillo de cobre en forma de T, se usó también instrumentos de gran dureza construidos con obsidiana. Estas trepanaciones no siempre fueron exitosas, pero en muchos casos es evidente que el paciente sanó después de la operación, ya que se observa un crecimiento óseo. Se supone que se practicó la anestesia echándose mano a la coca u otros vegetales.
Epidemias autóctonas
Vendas y gasas fueron conocidas desde el 300 de nuestra era. Las amputaciones se practicaban mucho antes de los incas en vías de castigo y, tal vez, también por necesidad médica. Acomodaban los huesos fracturados con tablillas recubiertas con plumas y seda del fruto del "tasi" o "doca". Conocían los efectos de epidemias autóctonas como el paludismo, al que llamaban "ucho", que combatían empleando la corteza de la quina y quebracho blanco. (Kaffman Doig). No obstante, y pese a la negación de las culturas americanas, muchas prácticas y conocimientos de la medicina indígena mantienen hoy su pervivencia dentro de lo que se llama medicina popular o folclórica, entre curanderos y remedieras. Estas últimas, por lo general son mujeres y su afectuoso calificativo vino a reemplazar al de "Machi" o bruja, término empleado en algunos lugares hasta principios de siglo. Estos, para diagnosticar el "mal" lo hacen por observación directa al paciente, por fotos o mediante una ropa que haya sido usada por aquél, aunque también recurren a las "aguas", consistente en ver, a través de la orina la enfermedad que aqueja al enfermo. También puede mencionarse la "cura de palabra", la cura por ingestión de distintos productos vegetales, animales o minerales a los que se les atribuyen propiedades curativas consagradas por la tradición y que en la actualidad están siendo estudiadas científicamente, debido a sus probados efectos. Entre ellos pueden mencionarse: ajenjo, cedrón, cepacaballo, yerba de sapo, paico, molle, barba y chivo, carcamanue, palán, muña muña, rica rica, etc. (Agüero Blanch).Con la conquista europea y los cambios de hábitos alimentarios es posible advertir en los documentos de las «pocas enfermedades como apoplejía y `gota'», mientras que la cura se hacía alternando las recetas europeas y las subyacentes americanas. Los mismos hospitales solían contar con una huerta donde sembraban "yerbas medicinales para el alivio de los pobres enfermos".
Las Ordenanzas de Indias preveían "... que cuando se fundare o poblare alguna ciudad, villa o lugar, se pongan a los hospitales para pobres y enfermos de enfermedades que no sean contagiosas junto a las iglesias y por claustro de ellas y para enfermedades contagiosas en lugares levantados, y partes que ningún viento dañoso, pasando por los hospitales vaya a herir a las poblaciones…”
En  el  año de la Fundación de Salta,  se menciona al primer médico español: Andrés Arteaga.   Se llegó a contar en el siglo XVIII con algunos médicos como Guillermo Aymar, Antonio Corbella, Juan Constans y el jesuita Mayr.
 En 1783 se dispuso la construcción del Hospital de San Andrés, al lado de la capilla de San Bernardo aunque recién se terminó y habilitó en 1805. En él se atendieron a muchos heridos del Ejército del Norte en 1812 y, en ese mismo año, Belgrano ordenó el traslado de su botica al Hospital de Tucumán, comenzando a decaer a partir de 1819, donde se  desempeñaba como médico del mismo el doctor Antonio Castellanos, el farmacéutico y cirujano fray Juan José de la Concepción y un enfermero de apellido Mendoza. (Vergara). Luego de su clausura, se habilitó en 1849 el primitivo Hospital de la Caridad en la esquina de lo que hoy es la Avda. Belgrano y Balcarce, en una vieja casona del siglo XVIII, que fuera donada por el presbítero Pío Hoyos; quedando a cargo de la Sociedad de Beneficencia, la que desde 1876 comenzó a luchar por un nuevo edificio, inaugurándose éste en 1895 en la actual avenida Sarmiento con el nombre de Hospital del Milagro.
En la segunda mitad del siglo XIX, el cólera, la tuberculosis, el paludismo, la fiebre amarilla y la viruela hicieron verdaderos estragos, para estos casos cabe destacar la actuación de médicos salteños como: Pedro Pardo, en las epidemias de 1867, 1868 y 1871; la de Cleto Aguirre en 1871 con la epidemia de fiebre amarilla; la de Carlos Costas en la epidemia del cólera en 1888, entre otros. A partir de la epidemia del cólera de 1886 se estableció la Oficina Química y la Junta de Sanidad compuesta por los doctores Tamayo, Tedín y Frías y se comenzó la construcción de un hospital municipal en el sitio que hoy ocupa el Colegio Belgrano; mientras que, a partir de la peste bubónica de 1906, surgió el Consejo de Higiene bajo la dirección del doctor Francisco Cabrera, y para protección de las madres no pudientes se habilitó la Maternidad en un solar donado por Luisa Bernal de Villar.
 Hacia principios de siglo XX, también se construyó el edificio para la Defensa Antipalúdica, a partir de la donación de un terreno para tal fin, realizada por el doctor Luis Güemes. Las guerras mundiales, tremendas por una parte, dieron muchas veces lugar, por otro lado, al avance en la cirugía, y hacia mediados del siglo XX la penicilina y las ya descubiertas vacunas aliviaron muchas enfermedades que, en otros tiempos, eran irreversiblemente mortales.
 El siglo XXI se inició con el descubrimiento del genoma humano que abre, sin dudas, una esperanza aún mayor. Largo fue el camino que recorrió la medicina. En él muchos hombres lucharon y pusieron lo mejor de sí para mejorar la salud de la comunidad.

Médicos que ejercieron en Salta durante el siglo XVIII
Hermano Mayr, Jesuíta (médico y farmacéutico,  primera mitad del 1700).
Serinsour, Alejandro Pablo (médico escocés, entre 1730 -1733).
Lozano, Pedro (nació en Madrid el 16/09/1687 y falleció en Humahuaca el 8/02/1752).
Corbella, Antonio (médico español, con breve estadía en nuestra Provincia).
Constans, Juan (1773 al 1775).
Aymar, Guillermo (médico español, entre 1780 - 1785).
Vargas, Bernabe (indígena curandero desde 1780 a 1790).
Estaguero, Diego (cirujano madrileño, llegó a Salta en 1787).
Reynoso, Felipe (médico italiano,  1799 -1800).
La Medicina en Salta desde 1800 a 1850
Los facultativos del arte de curar se dividían en:
Médicos (ó clínicos)
Cirujanos Latinos (los que conocían el latín y podían traducir bibliografías)
Cirujanos Romanticistas (los que sólo conocían el castellano)
Cirujanos de Presidio (los médicos militares)
Algebristas (traumatólogos)
Sangradores (de menor jerarquía: barberos o "sacaprotas")
1806 - Creación Hospital San Andrés (Primer Hospital de Salta)
1815 - Segunda Botica Colonial de Salta José M. Todd
1810 - Medicina en el Ejército del Norte
1823 - Primera Legislación Sanitaria de Salta
1830 - Fundación de la Sociedad de Beneficencia de Salta
1849 - Creación del primitivo Hospital del Milagro - Casa del Padre Hoyos durante 45 años)
Cuerpos de Médicos de este Nosocomio:
I.- Dres.: Vicente Arias, Francisco Eguren y Manuel Arias.
II.- Dres.: Ezequiel Colombres, Manuel W. Serrey, Carlos Costas, Joaquín Díaz de Bedoya e Ignacio Ortíz.
III.- Dres.: Pedro Pardo, Cleto Aguirre, José M. Cabezón, Adolfo Castro y Tomás M. Maldonado.
IV.- Dres.: Hilario Tedín, Juan B. Cross, Pedro José Frías y Juan P. Arias.
Médicos en el Ejército del Norte (1810)
El cuerpo de sanidad del primer Ejército de la Patria, ligado al General Martín Miguel de Güemes, estuvo formado de la siguiente manera:
Dr. Juan D. Madera (Primer Cirujano)
Dr. Manuel A. Casal (Segundo Cirujano)
Sixto Moluoni (Boticario)
Francisco García (Practicante)
Nicolás Moreno
Lorenzo Pastrana (Sangradores)
Diego Torres
Otros médicos que se desempeñaron de forma brillante en el Ejército del Norte, fueron:
Dr. Pedro B. Carrasco
Dr. Francisco Cosme Argerich
Dr. Robert M. Miln
Dr. José Redhead
Dr. Baltazar Tejerina
Dr. Matías Riveros
Dr. Antonio Castellanos Saravia (su atención en Vilcapugio se hizo pública en populares versos, como:
"Si en medio del entrevero de la guerra en Vilcapugio, quieres hallar un refugio bien seguro y calentito, dile al Dr. salteñito que te esconda en tu flacura cual bajo poncho peruano;y Castellanos sin duda, al paso o al trotecito ha de hacer de Tata Cura".

Médicos de Salta desde 1800 a 1850
Argerich, Francisco Cosme
Berdia, Manuel
Baudrix, A.
Casal, Manuel Antonio
Cordero, Fernando M. Isaac
Cuñado, Gabriel
Colisberry, Guillermo
Carrasco, Pedro B.
Castellanos Saravia, Antonio
De La Corte Carbajal, Manuel Antonio
Díaz Concera, Manuel
Durand, Jean Andre Charles
Dávila, Norberto
Echichipea, Rutilio
Espinosa, Juan
Eguren, Francisco
Fernández, Juan Antonio
García y García, Miguel
Hougham, Juan
Madera, Juan
Millán, Pedro F.
Miln, Roberto Martín
Monge, Domingo
Rivero, Matías
Redhead, José (Médico de Güemes y Belgrano)
Scrivener, Juan H.
Tejerina, Baltazar
Todd, José María
Vico, Mariano
La Medicina en Salta desde 1850 a 1900
1852 - Primera Botica de la Patria "EL AGUILA" (Propietario el irlandés Miguel Fleming)
1855 - Consejo de HIgiene (Primer Presidente: Dr. Ezequiel Colombres)
v 1864 - Sociedad de Beneficencia (Fundada en el gobierno del Dr. Cleto Aguirre)
1886 - El Lazareto (Casa de aislamiento de los leprosos, coléricos y pestosos)
1888 - La Oficina Química (Institución predecesora del Hospital de Niños)
1893 - Buen Pastor
1895 - Actual Hospital del Milagro (que funcionó como Policlínico desde 1895 hasta 1960)
Plantel Médico:
Dr. Carlos Costas
Dr. Francisco Pizarro
Dr. Sidney Tamayo
Dr. Rafael Usandivaras
Dr. José H. Tedín
Dr. Juan B. Cross
Dr. Pedro J. Frías
Dr. Adolfo Martínez
Dr. Juan P. Arias
Dr. Ricardo Aráoz
Dr. Francisco Cabrera
Dr. Juan B. Peñalba
Dr. Manuel Anzoátegui
Dr. Washingtón Alvarez
Dr. Ignacio Ortíz
Dr. Antonio Ortelli
1898 - Centro de Socorros Mutuos (Primer atisbo de mutualismo médico)
Médicos de Salta desde 1850 a 1900
Agois, Mathias
Aguirre, Cleto
Araoz Ormaechea, Benjamín
Araoz, Daniel
Araoz, José S.
Arce Peñalba, Angel
Arias y Arias, Vicente
Arias Sánchez, Manuel
Arias Romero, Juan Pablo
Astigueta, José Mariano
Benítez, Mariano
Colombres, Ezequiel
Cobos, Francisco
Cross, Juan Bautista
Costas, Carlos
Castellanos Figueroa, Francisco
Cabezón, José María
Delgadillo, Valentino D.
Díaz de Bedoya, Joaquín
Durand Chavarría, Carlos
Frisoni, Eusebio
Falp, Antonio
Güemes, Luis
Ibánez, Patricio
Jordán y Cabezón, José G.
Maldonado, Tomás
Mantegazza, Pablo
Maglione, N.
Oliva, Moisés
Ortíz, Ignacio
Pardo, Pedro Antonio
Palau, Antonio
Raven, Luis
Ravellini, Carlos
Serrey, Manuel Mauricio W.
Tamayo, Sidney
Tedín, J. Ilario
Torino Castro, Inocencio
Usandivaras, Rafael
Uriburu Arias, Vicente
Wilde, Eduardo

 

LA PSIQUIATRIA
                CRUSAMEN ARGENTINA, Comisión Provincial Salta, no nació en Salta como tal. Años antes de que en la Capital Federal se organizaran los grupos voluntarios de Salud Mental, en nuestra ciudad había comenzado a trabajar en el Hospital Christofredo Jakob, un reducido grupo de personas -4- que dedicaban sus horas libres a la difícil aunque muy gratificante labor de acompañar al enfermo mental, colaborando en la tarea de rehabilitación y resocialización de dichos pacientes.
                El voluntariado psiquiátrico comienza en nuestra ciudad con Laura Enriqueta Gómez Guchea de Del Corro, Alba María Juarez de Walter, Mario Nicolás Ciancaglini y Domingo Ferrari, quienes luego pasarán a integrar CRUSAMEN ARGENTINA.
                En el año 1967, el Director Nacional de Salud Mental, Dr. Julio Estévez, dirigió CRUSAMEN ARGENTINA en el Hospital José T. Borda de la Capital Federal, que luego lo extendió hacia el interior y a partir de 1.968, el cuerpo de voluntarios del Hospital Jakob trabaja bajo esa denominación.
                En Salta, la misma estaba conformada de la siguiente manera
                Presidente. DOMINGO FERRARI
                Secretaria. ALBA MARIA JUAREZ DE WALTER
                Tesorero. MARIO NICOLAS CIANCAGLINI
                Vocales. RAQUEL MARTINEZ de BORDILLA, FELISA GOMEZ DE TOMASETTIG, GRACIELA RAQUEL FIGUEROA de ESCALANTE y LAURA E. GOMEZ GUCHEA de DEL CORRO.
                Asimismo, se ocupó el predio de Potrero de Linares con los primeros 12 pacientes traídos de otras provincias y que no contaban con un lugar especial para su internación, que fue una  gran casa que antes funcionaba como sala bajo el nombre de Hospicio para Frenasténicos.

 

HISTORIA DE LA ABOGACIA

Por Humberto Alias D’Abate.
EL PRIMER COLEGIO DE ABOGADOS DE SALTA 1930-1980
Fue constituido el 30 de junio de 1930 en reunión de abogados celebrada en la Sala de Audiencias de la Corte de Justicia de la Provincia. Los  fundadores fueron David Saravia Castro, Arturo M. Figueroa, Adolfo Figueroa García, Lucio A. Cornejo, Lucio Ortiz, Juan José Castellanos, Carlos Gómez Rincón, Delfín Pérez, Cesar Alderete, Ernesto Cornejo Arias, Benjamín Dávalos Michel, Daniel Ovejero, Ernesto T. Becker, Cristián Pulo, Adolfo Figueroa López, Marcos Alsina, Juan A. Urrestarazu, Atilio Cornejo, Abraham Cornejo, Ricardo N. Messone, Víctor Cornejo Arias, Marcos E. Alsina y Néstor C. López.
Desde el 9 de octubre de 1876 hasta 1930 se habían matriculado 156 profesionales, según consta en el Registro de Abogados de la Corte de Justicia de Salta, las cuales continuaron en poder del Alto Tribunal de la Provincia hasta la constitución del nuevo ente de derecho público no estatal al que nos referimos más adelante.
El Estatuto fue redactado tomando como modelo al Estatuto Colegio de Abogados de la Capital Federal, según dijeron sus redactores, los profesionales Juan José Castellanos, Carlos Gómez Rincón y Atilio Cornejo.
El primer Directorio estuvo integrado por: Presidente David M. Saravia; Vicepresidente Carlos Gómez Rincón; Secretario Atilio Cornejo; Tesorero David E. Gudiño; Vocales Darío Arias, David Saravia Castro y Daniel Ovejero.
Se constituyó como asociación civil, cuyo objeto fue definido: a) Propender al mejoramiento de la administración de Justicia y al progreso de la legislación; b) Velar por la observancia de las reglas de ética profesional; c) Defender los derechos de los abogados en el ejercicio de la profesión; d) Fomentar el espíritu de solidaridad,  asistencia y la recíproca consideración entre los abogados; e) Estimular la ilustración de los mismos.
Cumplió acabadamente con los fines propuestos. Fue centro de formación profesional de los jóvenes abogados que se asociaban al ente a medida que se iban incorporando al ejercicio de la profesión. Asimismo, ha sido  consultado por los Poderes Públicos en temas y asuntos vinculados con los servicios de Justicia, la organización institucional del país y de la Provincia. Siempre estuvo presente en cuestiones  de real interés público, defensa de la libertad, respeto de los derechos y garantías constitucionales, del Estado de Derecho Constitucional, y principalmente del libre ejercicio de la profesión del abogado y rigurosa observancia de la ética de estos.
Con el transcurso del tiempo los abogados salteños bregamos por la creación de un "ente de derecho público no estatal" que tuviera el ejercicio efectivo del Poder de Policía Profesional en toda la Provincia llevado  a cabo por los integrantes del Directorio del Colegio de entonces,  presidido por el autor de esta nota; desempeñándose como Vicepresidente Jorge Garnica López; Secretario Julio Cesar Ovejero López y Tesorero Eduardo Felipe Briones. Su  sede  funcionaba dentro del ámbito físico del edificio de Tribunales, en donde entregamos al Gobernador de la Provincia de entonces el doctor Miguel Ragone, un proyecto de ley de reglamentación del ejercicio de las profesiones de abogados y procuradores y creación del colegio profesional y del tribunal de ética y disciplina como ente de derecho público no estatal, lo que había sido aprobado por Asamblea General Extraordinaria convocada al efecto. En esa época había inscriptas 855 matrículas en el Registro de la Corte de Justicia.
En la exposición de motivos del anteproyecto se decía: "La Corte de Justicia Provincial tiene a su cargo el Registro de la Matrícula de Abogados y Procuradores, cumpliendo una función meramente formal. El Alto Tribunal carece de suficientes facultades para juzgar y sancionar la conducta profesional llevada a cabo fuera del proceso o del ámbito físico de los Tribunales. Tampoco ejerce el contralor de los profesionales sancionados en otras jurisdicciones - incluso con la cancelación de la matrícula - y no informa a dichas jurisdicciones de las sanciones que aplica".
La siguiente gestión  1978-1979: Integrada por el  Directorio del Colegio de los años 1978-1979, constituido  de la siguiente manera: Presidente Humberto Alias D"Abate; Vicepresidente Roberto Frías; Secretario Luis H. Mauri; Tesorero Eduardo F. Briones; Vocales Titulares Bernardo Solá, Osvaldo Camisar y Mario D"Jallad.
En el año 1978 se presentó al Gobierno de la Provincia el proyecto que luego se convirtió en la ley 5412. En la exposición de motivos se decía, entre otras cosas: "En la Provincia de Salta no existen normas que regulen sistemáticamente las profesiones de abogados y procuradores, salvo disposiciones aisladas que contienen los Códigos Procesales y leyes como la 1197 (original 1170) y la 2205 (original 927) referida al ejercicio ilegal de la abogacía... Se ha legislado el ejercicio de las mencionadas profesiones en forma parcial y como actos procesales inherentes de la actividad judicial".
Se remarcaba: "... fuera del proceso propiamente dicho, existe un amplio campo donde la actividad de abogados y procuradores se proyecta con márgenes de libertad y discrecionalidad ilimitadas, poniendo en juego la responsabilidad que les cabe a los profesionales del derecho al influir y dirigir conductas ajenas en las distintas relaciones en que les toca actuar". Así es que: "Con el objeto de llenar este vacío, el Colegio de Abogados de Salta ha preparado el anteproyecto que se adjunta, inspirado en el anterior proyecto del año 1973 que recogía toda la legislación vigente hasta entonces en las provincias argentinas y la Ciudad de Buenos Aires, completándolo con fuentes legislativas posteriores como la ley 5805 de la Provincia de Córdoba y la ley 3329 de la Provincia de Jujuy, ambas del año 1976."
Uno de los aportes de gran valor y mérito – decíamos -, lo constituye el "Proyecto de Etica de la Abogacía y de la Procuración" elaborado por los doctores Ignacio Diez Aquerreta, Ernesto J. Larraín y Raul H. Viñas..., constituye una pieza armoniosamente articulada entre sus diversas partes, tratándose de un Código de Etica completo y exhaustivo, hoy vigente en la Provincia de Entre Ríos....". En efecto, adaptamos dicho proyecto a nuestro medio e idiosincrasia.
Más adelante expresábamos: "El Colegio que se creará por ley, de ser sancionado el anteproyecto, tendrá el gobierno de la matrícula y el poder disciplinario sobre el ejercicio profesional de los abogados y procuradores, con suficientes facultades para lograr su cometido y llenar el vacío existente en los foros de la Provincia".
"De esta manera – insistíamos -, el actual Colegio aporta este anteproyecto en la seguridad de cumplir así, con los deberes indelegables que le corresponde al servicio de una mejor justicia y organización del ejercicio profesional de los abogados y procuradores de Salta, respondiendo a la inquietud que desde hace varios años exteriorizan los profesionales del derecho en esta materia".
El último Directorio del antiguo Colegio de Abogados se Salta estuvo integrado: Presidente Roberto Frías; Vicepresidente Luis H. Mauri; Secretario Mario D’Jallad; Tesorero Eduardo Briones; Vocales Osvaldo Camisar, Bernardo Solá y Humberto Alias D’Abate.
El 29 de febrero de 1980 se llevó a cabo la Asamblea Extraordinaria que sesionó en la Sala de Acuerdos de la Corte de Justicia de Salta, resolviendo la disolución del Colegio de Abogados de Salta, la designación de una comisión liquidadora y la designación de la Comisión Especial del artículo 175 de la ley 5412 encargada de recibir las matrículas profesionales transferidas por la Corte de Justicia y elaborar el padrón de abogados y procuradores a los efectos de la elección de profesionales para la constitución del Consejo Directivo y del Tribunal de Ética y Disciplina.
LA LEY 5.412: es de fecha 24 de mayo de 1979 (Boletín Oficial de Salta N° 2052 del 1/6/79). Los integrantes del Directorio del Colegio de Abogados de Salta, años l978-1979, en la memoria de conclusión del mandato, decíamos: "... en la Asamblea del 28 de agosto de 1978 fue aprobado el texto elaborado en el seno de este Directorio. Este acto reviste singular importancia, independientemente de que sea convertido en ley el anteproyecto mencionado, porque al ser aprobado en Asamblea, los abogados se han establecido a sí mismos su estatuto profesional, incluido su Código de Etica...".
El proceso electoral llevado a cabo por el nuevo Colegio dio el siguiente resultado: Consejo Directivo: Presidente Ricardo Alfredo Reimundín; Vicepresidente Marcelo Eduardo López Arias; Directores Titulares José Fernando Chamorro, Edmundo Pieve, Miguel Amilcar Mercader, Alberto Antonio García, Pablo Saravia y Néstor Antonio Sansone - Directores Suplentes Mirta Cristina Moisés, Raul Román, María Patricia Diez Guzmán, Jorge Salomón Stamelako, Cristina Jova Montenegro y Ernesto Gerardo Bravo.
A su vez, el primer Tribunal de Etica y Disciplina quedó integrado: Miembros Titulares Ricardo Eugenio Loutayf, Hugo Mario Barroso y Oscar Molina - Miembros Suplentes Santos Jacinto Dávalos, Edgardo Vicente y Balvín Miguel Gallo.
EL COLEGIO COMO PERSONA JURÍDICA PÚBLICA NO ESTATAL: Por ley 5.412 se constituyó al Colegio de Abogados y Procuradores de la Provincia de Salta como "persona jurídica pública no estatal" - art. 128 -, cuyos "miembros" son los "abogados y procuradores que ejerzan la profesión en la Provincia y tengan su domicilio real y permanente en la misma" - art. 129 -. A su vez, autoriza el ejercicio de la abogacía y la procuración al servicio de la Justicia, la defensa de los derechos y el perfeccionamiento del orden jurídico. La misma,  fue parcialmente reformada por la ley 6.173.
El Consejo Directivo que integramos en el período 1990 y 1992, propusimos un "Proyecto de Reforma" aprobado por la Asamblea General Extraordinaria celebrada el 12/3/92, e inmediatamente presentado a la Comisión de Legislación General de la Cámara de Diputados de Salta donde quedó sin tratamiento. Se proponía la reforma del sistema electoral de lista única por mayoría de sufragio, por el sistema de representación proporcional. Además, contenía la creación de un Órgano de Fiscalización y de las Secciones Regionales del Colegio en el interior de la Provincia. Las demás reformas tendían a precisar y ampliar el objeto y las funciones de Colegio y a reordenar el texto de la ley.
OBJETO : está definido en el art. 132 de la ley, atribuyéndole el ejercicio del gobierno de la matrícula de los abogados y procuradores y el poder disciplinario sobre los mismos; el deber de acusar ante los órganos que correspondan a funcionarios y magistrados por las causales establecidas en las leyes; la defensa de los miembros del Colegio para asegurarles el libre ejercicio de la profesión, la dignidad y el decoro profesional, la armonía y solidaridad entre ellos; la asistencia y defensa de las personas que carecen de recursos económicos; el bregar por una buena y eficiente Administración de Justicia; arbitrar en las cuestiones que se le sometan; cumplir con las funciones de promoción, asesoramiento, administración y acción social, cultural, extensión y perfeccionamiento profesional.
 El Colegio de Abogados y Procuradores cumple con su objeto, funciones, deberes y tareas, de manera permanente, lo que es de público y notorio conocimiento en nuestro medio, tratando la problemática de la justicia y los medios de solución, a través de una constante y tesonera acción para mejorar la Administración de Justicia, en una actitud abierta de sinceramiento mostrando las deficiencias que atentan contra la calidad y cantidad del servicio, promoviendo estudios especializados y proponiendo proyectos concretos de reforma integral de la justicia.
El Colegio es un constante defensor de las libertades, principios, derechos garantías, dignidad de las personas y de la organización política e institucional democrática contenidas en las Constituciones de la Nación y de la Provincia. De igual manera la Comisión de Derechos Humanos tiene una activa participación en los conflictos individuales, colectivos y sociales que violan o restringen los derechos esenciales del ser humano. A su vez, el Consultorio Jurídico Gratuito es un servicio tradicional e imprescindible que el Colegio viene cumpliendo con particular empeño desde su primera fundación.
En el Colegio se estableció el Sistema de Conciliación y Arbitraje en cumplimiento con lo resuelto en la Asamblea Extraordinaria del 12 de marzo de 1992, en cuya oportunidad se aprobó el Reglamento de Conciliación y Arbitraje del Colegio de Abogados proyectado por el autor de estas líneas. Asimismo, se organizó el Registro de Conciliadores y Árbitros. Para su mejor implementación se llevaron a cabo jornadas de estudio sobre los temas de "negociación efectiva", "negociación de principios", "medios alternativos de solución de controversias", conferencias y cursos sobre estas materias.
También se organizó y mantiene en pleno funcionamiento el Centro de Mediación del Colegio que viene cumpliendo una intensa labor. Desde su establecimiento se llevan a cabo cursos de capacitación y especialización de mediadores. El Centro de Mediación del Colegio ha tenido participación en la elaboración del Plan Piloto de Mediación establecido por Acordada N° 8568/00 de la Corte de Justicia de Salta, desempeñándose la mayoría de los mediadores del Centro en las mediaciones que se efectúan por invitación de los jueces a las partes litigantes en los estrados judiciales.
No menos importante es la función que cumple la Escuela de la Abogacía y el Instituto de Derecho Procesal, orientados al perfeccionamiento en las diversas ramas del derecho y a la formación profesional de los que se inician en la actividad, completándose con el Sistema de Padrinazgo durante los tres primeros años de experiencia profesional.
El 29 de agosto de 1992, como parte de los actos celebratorios del "Día del Abogado", fue inaugurada la "Casa del Abogado", en General Guemes 994 de la Ciudad de Salta, después de 62 años de existencia durante los que tuvo su sede dentro del Edificio de Tribunales.
En cuanto a proyectos de legislación – el 8 de mayo de 1992 - dirigimos a los tres Poderes del Estado Provincial una propuesta completa de Reforma Integral de la Justicia de Salta en Materia Civil, Comercial, de Personas, de Familia y del Trabajo, con entrega de los documentos de estudio y antecedentes, junto con el proyecto de ley de Reforma del Código Procesal, elaborado sobre la base del denominado "proceso por audiencia". En esa misma fecha, el Colegio entregó a Poder Ejecutivo el Proyecto de Ley Orgánica de la Justicia de Paz, reglamentaria de los arts. 155 y 156 de la Constitución Provincial de 1986 (arts. 162 y 163 de la Constitución de 1998). En cuanto a la justicia penal, como resultado del coloquio celebrado en agosto de 1992, se confeccionó un documento que fue elevado a los Poderes Públicos, recomendando las reformas institucionales y procesales necesarias para el mejor funcionamiento de los órganos judiciales, además de señalar las deficiencias presupuestarias, edilicias, humanas y la falta de una política en materia criminal.
En estos años desde la transformación del antiguo Colegio, se han matriculado más de tres mil abogados.
NÓMINA DE PRESIDENTES DEL COLEGIO DE ABOGADOS Y PROCURADORES DE LA PROVINCIA DE SALTA DESDE EL AÑO 1980
Años     Presidente
1980 – 1984        Ricardo Alfredo Reimundín
1984 – 1986        Gonzalo F. Saravia
1986 – 1990        Ricardo Alfredo Reimundín
1990 – 1992        Humberto Alias D’Abate
1992 – 1994        Baldomero E. Miranda Bona
1994 – 1996        Osvaldo Camisar
1996 – 2000        Martín Adolfo Diez
2000 - 2002         Daniel Roberto Tort
2002 - 2004         Federico Gabriel Kosiner
2004 – 2006        Martín Manuel Díaz
2006 - 2008 Martín Manuel Díaz              
2008 - 2010 Marcelo Pío Castellani          
2010 - 2012 Eduardo Jesús Romani         

 

CIENCIAS ECONOMICAS

Transcurría el 11 de mayo de 1945, cuando en la Bolsa de Comercio de Salta,  calle Buenos Aires primera cuadra, un grupo de contadores discutían  la forma más adecuada de dar cumplimiento al Decreto Ley 5103, del Poder Ejecutivo Nacional,  que reglaba el ejercicio de los profesionales de Ciencias Económicas e instaba a la creación de los Consejos Profesionales de Ciencias Económicas de cada provincia.
Los contadores salteños de aquellos años comprendiendo las obligaciones y derechos que les confería el citado decreto aprovecharon la ocasión histórica y convocaron a una reunión. Con la presencia de varios contadores llegados desde  La Plata y los que ya ejercían en Salta, aunque oriundos de otros lugares, como de Tucumán, quedaba así constituido el Consejo Profesional de Ciencias Económicas.
Su Historia
En aquella época se atravesaron grandes dificultades: cierta reticencia de los salteños poco acostumbrados a los cambios y más aun si provenían de profesionales que no eran salteños, falta de recursos económicos que obligaba a sesionar en los domicilios particulares de los matriculados y hasta aceptar préstamos y donaciones de muebles, sillas, escritorios y demás elementos vitales para el funcionamiento.
Fueron pasando los años y las voluntades eran más fuertes que los escollos. Los cambios sucedían lenta pero firmemente y de a poco fue haciéndose real la intención de constituir una entidad que además de agrupar a los profesionales con iguales intereses, comenzara a proyectarse también a la sociedad.
Es así como fueron sumándose otras carreras afines a las de aquellos contadores que habían constituido el consejo profesional, se sumó la presencia de mujeres profesionales que comenzaron a tener una participación cada vez más activa en el seno de la institución y la entidad fue organizándose cada día más.
Llegamos así, a través del esfuerzo continuo de los diferentes Consejos Directivos a hoy, año que encuentra a la institución consolidada y dando cuenta del largo camino recorrido.
Presidente
                Período
Cr. Vico Gimena, Nicolas              1945-1951
Cr. Colom, Roberto Agustín        1951-1953
Dr. Mendilaharzu, Hector            1953-1955
Cr. Courtade, Pedro Alejandro 1955-1957
Cr. Pedrosa, Luis Eduardo           1957-1959
Cr. Iacuzzi, Francisco      1959-1962
Cr. Sanfilippo, José         1962-1964
Cr. Rivelli, Pedro Arnaldo             1964-1967
Cr. Dib Ashur, Roberto  1967-1969
Cr. Verón, Alberto Víctor             1969-1971
Cr. López Méndez, Eduardo       1971-1973
Cr. Arzelán, Luis Marcelo             1973-1975
Cr. López Cabada, José Antonio               1975-1976
Cr. Baldi, Francisco Ernesto         1976-1977
Cr. Dib Ashur, Roberto  1977-1981
Cr. Gallo, Narciso Ramón             1981-1983
Cr. Orce, Roberto Luis   1983-1985
Cr. Gutiérrez, Jose Luis 1985-1989
Cr. Fernández, Juan José             1989-1991
Cr. Pérez, Manuel Alberto          1991-1994
               
Cr. Fernández, Juan José             1994-1997
Cr. Simesen de Bielke, Sergio Armando               1997-2003
Cr. Paganetti, Jorge Alberto       2003-2009
Cr. Briones Vega, Oscar Arturo 2009-2015
Cr. Paganetti, Jorge Alberto       2015-2018

La Actualidad
Muchos son los avances y logros obtenidos desde aquellos primeros escritorios, sillas y tinteros prestados, hasta las actuales instalaciones que hoy el Consejo dispone tales como el SALÓN ÁBACO perfectamente acondicionado para todo tipo de reuniones, el COMPLEJO DEPORTIVO escenario de familiares reuniones o la SEDE CENTRAL recientemente remodelada y perfectamente acondicionada con todo lo necesario para el correcto funcionamiento de una moderna organización.
Todos logros que no son obra de la casualidad, sino el resultado del esfuerzo y del trabajo intenso, igual que la cantidad de servicios que hoy se brindan a los matriculados.

CARRERA DE INGENIERIA
      Durante la década de los '50 Argentina se encontraba en pleno proceso de desarrollo y ocupaba una importante posición en el conjunto de naciones del mundo, tanto por razones de índole económica, social como cultural. Europa vivía los duros años de la posguerra y ella se constituía en un país con grandes reservas naturales, gran producción de bienes y servicios y con una población preparada para el desarrollo. “En ese contexto, creció la demanda de profesionales de todas las disciplinas para acompañar el proceso”, sostiene Valdez.
“Sin embargo, en Salta no existían casas de altos estudios y todo aspirante a graduarse como profesional estaba obligado a hacerlo en otras provincias como Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Tucumán y pocas otras”. En el norte de Salta cobró notable importancia la explotación y la elaboración de petróleos a cargo principalmente de YPF (Yacimientos Petrolíferos Fiscales), también la explotación de recursos mineros, y particularmente la fabricación de productos siderúrgicos y de azufre a cargo de fabricaciones militares.
Una provincia en desarrollo
Valdez remarcó que ese contexto dejó en evidencia la necesidad de contar con profesionales de las ramas de la Ingeniería y de la Geología y, de la mano de pioneros de la educación, en la segunda mitad de la década de los años 50 se creó la Facultad de Ciencias Naturales de Salta, dependiente entonces de la Universidad Nacional de Tucumán. Las carreras que comenzaban a funcionar, entre otras, eran la de Ingeniería Química en Petróleos y la de Geología.
Las actividades se desarrollaban en las dependencias del Museo de Ciencias Naturales ubicado en el Parque San Martín de esta ciudad. Poco tiempo después, ante las crecientes necesidades edilicias y de infraestructura, el Gobierno de la Provincia de Salta cedió para el funcionamiento de la facultad el edificio de Buenos Aires 177.
“A principios de la década siguiente, alrededor de 1961, a instancias de educadores de otras facultades con mayor experiencia, como la Universidad Nacional del Litoral (de Santa Fe), la Universidad Nacional de Buenos Aires y la Universidad Nacional de Tucumán, se cambió el plan de estudios que pasó a ser el de la carrera de Ingeniería Química, con orientación en temas relacionados con el petróleo (exploración y extracción, elaboración de hidrocarburos y petroquímica).
Finalmente, el 28 de Diciembre de 1963, rindieron la materia final y se graduaban con el título de Ingeniero Químico, los siguientes profesionales: Héctor Hugo Albesa, Oscar Daniel Quiroga, Carlos Zapiola, René Valdez, Giannino Dorigato, Osvaldo Povolo y Carlos Néspoli.
Al poco tiempo se producía la primera promoción de profesionales de Geología y también de las otras carreras que funcionaban bajo la dependencia de la Universidad Nacional de Tucumán.
En los primeros años de la década de los 70, con la base de la Facultad de Ciencias Naturales y de otras facultades como la de Ciencias Económicas y otras que también funcionaban bajo la dependencia de la Universidad Nacional de Tucumán, se fundó la Universidad Nacional de Salta y sus instalaciones se mudaron al predio de Castañares.

 LA PSICOLOGIA              
                               

eEscribir una breve referencia histórica sobre la creación de la Carrera de Psicología en la Universidad Nacional de Tucumán, obliga a hacer referencia a cuatro aspectos importantes, los cuales corresponden a cuatro etapas bien diferenciadas:

1º- Informar sobre el estado de la Psicología en la época precedente;
2º- Referirse a la trascendencia que tuvo el Primer Congreso Argentino de Psicología;
3º- Noticia sobre la creación y primera etapa de la citada Carrera y;
4º- El arribo de la Carrera al nivel de Facultad.

       Respecto de la primera etapa, refiere a las dos décadas precedentes. Me refiero a las del ´30 y del ´40 del siglo 20.
      
Referiré en primer lugar parte de un trabajo del Prof. Oscar V. Oñativia, de 1.954. “El desenvolvimiento de la psicología durante los últimos setenta años se ha hecho tan complejo, a diferencia de su larga y silenciosa historia anterior, que difícilmente podría apresarse en una breve fórmula. Al finalizar el siglo XIX, calificativos como “New Psychology” y “Psicología Experimental” intentaban expresar una meta firmemente asegurada
La psicología – decíase – es una ciencia que, gracias a la introducción de la metodología avanzada de la física y la biología, ofrece una madurez y eficiencia como cualquier otra disciplina científico natural.
Sin embargo, este optimismo no había de durar mucho tiempo. Al andar los primeros años de nuestro siglo, la supuesta unidad y consolidación de la psicología quebrábase en un sinfín de orientaciones y escuelas exclusivistas y antagónicas. Frente a esta perspectiva desalentadora, el optimismo anterior es reemplazado por un excepticismo radical”. (1)
La segunda cita, también de 1.954, corresponde al Prof. Placido A. Horas “La psicología es una disciplina que está de moda. Su difusión en los ambientes cultos y populares expresa en el individuo un afán de conocimientos de sus semejantes; arrastra también el riesgo de desfigurarse como en todo proceso de vulgarización científica. Algunas escuelas hasta han ido a buscar en el hombre de la calle muchos de sus pensamientos, reconquistando el aprecio perdido por el sentido común y reconociendo el valor de afirmaciones desechadas por ingenuas en los círculos académicos” … “sin embargo, un clima de excepticismo se ausculta en el ámbito académico cada vez que la atención se dirige al examen de los fundamentos de la psicología. Y la calificación de crisis se diagnostica severamente” (2).
La tercera cita me pertenece. Me refería al caos que reinaba en relación con lo psicológico, durante las dos décadas antes mencionadas. “Todo esto influyó grandemente para una dispersión descontrolada de la temática psicológica, permitiendo que cualquier “dilettante” opinase con la seguridad de sentirse una verdadera autoridad. En realidad, la información que llegaba desde EEUU o desde Europa, mostraba los notables progresos de una ciencia que se desarrollaba con un empuje incuestionable, pero que ofrecía, a su vez, un panorama muy confuso ante la existencia de tantas corrientes psicológicas. Esto, en vez de esclarecer, creaba confusión a quienes se iniciaban sin una buena guía en este camino” (3).
Después de intentar describir ese confuso panorama podemos pasar a la segunda etapa: la reunión del Primer Congreso Argentino de Psicología, que sesionó en Tucumán en 1.954.
Por iniciativa del Departamento de Ciencias de la Educación de la Facultad de Filosofía y Letras, se decidió realizar el Congreso que citaría la UNT. La amplia Comisión presidida por el Rector, Dr. Carlos Aguilar, delegó en los dos profesores Titulares de materias psicológicas de la Facultad (Profesores Oscar V. Oñativia Y Ricardo V. Moreno), en calidad de Secretarios Técnicos, la tarea de redactar el temario, formular las invitaciones, organizar y poner en marcha el citado Congreso.
En esa época, en nuestro país, apenas sobrepasaba de una decena quienes desempeñábamos lo que hoy es tarea de cualquier psicólogo profesional.
El ejercicio de la psicología clínica nos estaba vedado pues la salud física y psíquica pertenecía a la Medicina. Incluso la A.P.A. solo admitía médicos.
En el ámbito de la educación varios habíamos creado o dirigido institutos que terminaron por superar la vieja corriente biotipológica al reemplazarla por la investigación psicodiagnóstica. Pero eso era apenas una actividad inicial y la tarea para realizar en educación era inconmensurable.
En el ámbito laboral se habían creado carreras cortas para formar psicotécnicos. En Buenos Aires, en 1.925, el alemán Carlos Jessinghaus había creado el Instituto de Psicotecnia y Orientación Profesional que, tras un auspicioso comienzo, terminó sin alumnos. En 1.948, de vuelta de la Alemania nazi, intentó recrear un Instituto similar en Tucumán, al aliarse con el filósofo Dr. Benjamín Aybar, quien era profesor en la Facultad de Derecho. Tras la muerte de Jessinghaus, Aybar terminó por crear el Instituto de Psicotecnia y Orientación Profesional, en Tucumán, en 1.950. La prueba que era una carrera menor es que, dos años después, en 1.952, ya contaba con egresados. En 1.953, en Rosario se creó otra carrera corta con igual fin sobre la base del Instituto de Psicotecnia creado en 1.948.
Es decir que, en 1.954 no existía en nuestro país ningún curso oficial o privado destinado a capacitar psicólogos profesionales.
Conocedores del panorama antes señalado y del lamentable estado de la psicología en la Argentina, Oñativia y yo decidimos que el temario del Congreso debía orientarse, en primer lugar, a conocer lo que se hacía en los diferentes ámbitos y, en segundo lugar (conocedores y habiendo padecido los problemas creados por la situación ya descripta), tender, por sobre todo, a crear las imprescindibles carreras para capacitar psicólogos profesionales a nivel universitario.
En relación con este último punto, Oñativia y yo redactamos una Declaración, que sometimos para su revisión a nuestro común amigo, el Prof. Horas, y que luego solicitamos a algunos congresales representativos que acompañasen con sus firmas a las nuestras. Fueron los profesores Eugenio Pucciarelli, Alberto Palcos, Carlos Astrada, Luis Juan Guerrero, Francisco González Rios y Luis Ravagnan.
En una de las últimas sesiones plenarias la Declaración fue aprobada por aclamación.
En su punto segundo decía “La carrera comprenderá un plan completo de asignaturas teóricas y la debida intensificación práctica en las distintas especialidades de la profesión psicológica, otorgando los títulos de Licenciado en Psicología (previa tesis de licenciatura) y de Dr. en Psicología (previa tesis de doctorado)”.
La reacción fue tan positiva que, a su regreso a La Plata, González Ríos propuso crear de inmediato esa carrera de psicólogos la que tuvo que ser postergada por causa de problemas presupuestarios.
La Universidad del Litoral, al siguiente año fue la primera que pudo realizar esa creación y, según el Prof. Gentile, “fue precisamente la recomendación hecha por el primer Congreso Argentino de Psicología” la que fundamentó su origen (4).
En cuanto a la creación de la Carrera de Psicología en la UBA, el mismo motivo lo menciona la historiadora de la psicología en un libro del 2001 (5).
Lo mismo sucedió en las Universidades de la Plata, Córdoba y San Luis. En los cuatro años inmediatos al Primer Congreso Argentino de Psicología, cinco Universidades Nacionales habían creado sendas carreras de psicología. Sólo faltaba Tucumán.
Ese es el tercer paso al que en un comienzo hice mención. Mientras en las otras Universidades intervinieron en la creación de las carreras quienes habían firmado la Declaración o quienes habían contribuido a aprobarla, nosotros que habíamos lanzado la idea en el mencionado Congreso, no podíamos conseguirlo. Claros intereses se oponían.
En primer lugar, una Facultad destinada a formar profesores, dudaba en dar lugar a una carrera profesional que difería en su sentido, de la tónica general.
Pero, con mayor fuerza se oponía el Instituto de Psicotecnia pues, ante la posibilidad de esa creación, intuía su disolución. En realidad nada la afectaba pues ya no contaba con interesados.
Respeto y reconozco la seriedad del Dr. Aybar pero, luchaba por una utopía. Incluso temían que la creación de la carrera facilitase la entrada del psicoanálisis que se oponía a la orientación neo-experimental, al estilo de Wundt o de Meinsterberg, que le había impreso Jessinghaus.
Todo esto redundaba en no lograr el imprescindible presupuesto. Un último intento del Instituto fue llevarlo a la categoría de Licenciatura, pero ya no tuvo inscriptos que lograsen cursarla.
Fue así que, al llegar uno de nosotros al H. Consejo Directivo, una última embestida logró que en 1.959 se crease la ansiada Carrera de Psicología.
El problema entonces se centraba en cómo cubrir las nuevas cátedras que preveía el nuevo plan.
Como el Prof. Oñativia se había radicado en Salta, lo había reemplazado el Dr. Jorge Galíndez en Psicología Contemporánea. Fue así que también se hizo cargo de Evolutiva.
Yo retuve Introducción a la Psicología y cambié Psicología Pedagógica (que antes dictaba en la Carrera de Ciencias de la Educación) por Métodos y Técnicas de Exploración Psicológica y por la Cátedra de Psicodiagnóstico. Luego concursé.
El Dr. Mejail Neme dictó Neurobiología y Raúl Mansilla se hizo cargo del aspecto social.
Siendo jefe del Departamento de Psicología propuse la contratación del Dr. Andrés Nader para cubrir Psicología Profunda que carecía de Titular. Era el primer psicoanalista especializado que llegaba a Tucumán. Otros profesores como Emilio Sarrulle o Marchetti completaban el cuadro docente junto con los profesores de las materias introductorias comunes de la Facultad y otras de tipo cultural.
El Profesor Jorge Bianchi, quien se había especializado en Psicoestadística, completó el primer plan.
Varios planes se sucedieron buscando dar una más completa capacitación a los estudiantes.
Llegamos así a la cuarta y última etapa: la marcha hacia la categoría de Facultad independiente.
La Prof. Olga Doz de Plaza, quien era una de las primeras egresadas de la carrera de Psicotecnia, se adscribió a la Cátedra que dictaba el Dr. Galíndez y junto a él recorrió los pasos de la carrera docente.
Su clara visión organizadora y administrativa le permitió llevar a la Carrera de Psicología primero al nivel de Escuela y, por último, al de Facultad.
Como era necesario normalizar su funcionamiento, se llamó a elecciones para constituir al Honorable Consejo Directivo y para designar Decano.
Resultó elegida como primera Decana la Profesora Psicóloga María Luisa Rossi de Hernández quien, por sucesivas elecciones continuó al frente de la Facultad hasta el tiempo actual.
Este breve historia tiende a poner en claro un proceso que, a través del tiempo, varias veces fue alterado a través de erróneas interpretaciones que hasta llegaron a letra impresa. Doy fé que por haber sido testigo presencial y activo de los tres primeros aspectos referidos, conocí en forma directa la verdad. En cuanto al último punto son testigos quienes aún actúan en la Facultad.


 LA ARQUITECTURA
El movimiento arquitectónico llamado neocolonial generó la corriente nacionalista surgida en Argentina hacia 1920 en adelante y Salta  por su especial característica  tan apegada a sus tradiciones y fuertemente conservadora, tuvo una amplia aceptación. De ahí que aún se mantenga  vigente, sostenida por una gran parte de la población. No obstante, unos defienden esta arquitectura en tanto que otros suelen denostarla fuertemente. Esta situación llevó al arquitecto Roque M. Gómez, ex  Decano de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Católica de Salta a tratar de analizarla objetivamente durante su  largo desarrollo entendiendo que forma parte de la historia de la arquitectura. El análisis contempla no sólo las obras de la capital salteña sino también las del interior y desde aquellos ejemplos emblemáticos hasta  las producciones sencillas.
La evolución histórica de la arquitectura en Salta, según las perspectiva de la profesora Silvia Vaca, cuyos contenidos fueron extraídos del artículo del arquitecto Mario Lazarovich nos da cuenta que el Estilo Colonial lejos  de las grandes capitales coloniales de los primeros siglos, como México y Lima, la región sur de Sudamérica se convirtió en una región periférica del reinado español.
Con la creación del Virreinato del Río de la Plata, comienza a producirse un despegue regional ante la llegada de fuertes influencias que también quedarían plasmadas en la arquitectura, la cual en ese entonces  en manos de alarifes, constructores militares,  algunos religiosos constructores, pero en todos fue el resultado del empirismo y la transculturación peninsular plasmada en esta región con el logra de un estilo simple de arquitectura que variaría según la región española de donde proviniera su influencia, quien construyera, su experiencia en el campo de la construcción. Aparecen los patios, escaleras, balcones de madera, tejados a la vista, arcos,  mayólicas, etcétera. Se utilizan materiales locales, piedra, adobe y madera que le dan a la arquitectura de Salta un carácter especial, con cierta influencia de la arquitectura colonial andina del Alto Perú. Tipología: patios con galerías perimetrales,  se abren los diferentes ambientes, arcos de medio punto, pilastras toscanas, arcos conopiales y cornisas en la fachadas, madera en las columnas esquineras, en las dobles puertas, ménsulas y en balcones. Como por ejemplo el singular caso de del portal del Convento San Bernardo, exquisito tallado en madera.
Arquitectura pública colonial: tiene su mejor y hoy único ejemplo en el Cabildo Histórico de Salta (MHN), que con algunas modificaciones es uno de los pocos Cabildos casi completos de la Argentina. Se caracteriza por sus recovas, conformarían el origen de la plaza aporticada de Salta única en el país.
 Arquitectura doméstica colonial: se desarrolla particularmente en la segunda mitad del siglo XVIII, se destacan sus casas de dos pisos, como la  Casa de Arias Rengel (MHN), Casa de Hernández (MHN) y Casa Uriburu.
Arquitectura religiosa colonial: ha dejado muy pocos ejemplos en Salta y tanto la Catedral como el Convento de San Bernardo conservan los solares originales. Convento San Bernardo (MHN) en 1723 comienza la reconstrucción de la nueva capilla, más tarde la construcción del hospital con una interesante fachada hoy cegada, el conjunto arquitectónico sufre diferentes modificaciones durante el s. XIX en la fachada. Es importante señalar que la nave y la cúpula de la Iglesia San Francisco son propias de la arquitectura colonial del s. XVIII.
CORRIENTE NEOCLASICA ITALIANIZANTE
Hasta mitad del siglo XIX,  la construcción en Salta se siguió realizando sobre las líneas del estilo colonial, como vigencia de una arquitectura que se había mantenido por más de dos siglos,  período en que no se realizaron construcciones importantes en la ciudad, aunque en la zona rural las casonas de las fincas cobrarán importancia. Así veremos por ejemplo, en pleno siglo XX, incorporándose a la trama urbana, el caso del actual Mercado Artesanal. Hacia fines de 1850, el comienzo de la llegada de algunos inmigrantes, principalmente italianos, comenzaría a cambiar lentamente el paisaje urbano de la ciudad. Ante todo los primeros han sido  religiosos de diferentes órdenes que hicieron su aparición en la ciudad y fueron el motor de la construcción de nuevas iglesias de gran envergadura. A ellos se le sumó un grupo importante de constructores, arquitectos e ingenieros.
 El fin del siglo XIX y los primeros años del XX encontró a Salta en un desarrollo constructivo tan grande y vertiginoso como nunca había tenido hasta entonces y produjo una expansión urbana. Este estilo conocido también como Académico con influencia italiana está basado en los cánones clásicos de la arquitectura, donde la simetría, el orden, el ritmo, el fuerte cornisamiento, las balaustradas, eran parte esencial de la composición arquitectónica que las diferentes academias europeas se encargaban de difundir y acá los maestros italianos le dieron su particular impronta, en especial en el diseño de las fachadas.
Dentro de la Arquitectura Religiosa, se construyeron edificios de singulares características como las iglesias de San Francisco (MHN),  Catedral (MHN), La Viña (MHN). Sus rasgos más sobresalientes son: profusa ornamentación. En el exterior muestra una fachada recargada y escenográfica con arcadas columnas adosadas, frontis, colores resaltando figura- fondo, columnas adosadas; en el interior también muy ornamentado con pinturas en los muros, en tonos azules, marfiles, rosa y dorado, guirnaldas de flores, escudos; en la arquitectura doméstica se hará particularmente fuerte este estilo, apoyado por la llegada ya de nuevos materiales, como el hierro. Así, la mayor parte de la zona norte de la ciudad, antiguamente anegada, pasará a contar con una gran cantidad de viviendas realizadas en este estilo, en donde la decoración y el trabajo de las fachadas van a ser su signo destacado, pero con tendencias más tranquilas y despojadas que en la arquitectura religiosa. Notables ejemplos es posible encontrar sobre calle Córdoba, Mitre, Rivadavia, Zuviría, 20 de Febrero, Gral. Güemes, Buenos Aires.
 ACADEMICISMO
 Hacia fines del siglo XIX y principios del XX, producto de diferentes causas convergentes llegaría a Salta una nueva corriente estilística que surgía en el país.
El modelo nacional basado en lo europeo, propio de la generación del ´80, el modelo francés de desarrollo económico social, irrumpiría en muchas ciudades argentinas fuertemente. Tomando el estilo borbónico francés de los techos inclinados de pizarra, el orden, la simetría y especialmente la famosa resolución de fachada mediante la textura de la finísima piedra a la vista (piedra Paris), modelaría una de las líneas más trabajadas de la arquitectura en la Argentina y en Salta.
En contraposición a la arquitectura colonial, ésta  estaba realizada con la mayor parte de los materiales traídos en barco desde Europa: perfiles de hierro de Inglaterra, pisos y carpintería de robles de Eslovenia, pisos de calcáreos venecianos vitrales italianos y la mano de obra de los inmigrantes que a cientos llegaban a la ciudad. En su mayoría los ejemplos fueron de carácter privado, por lo que  estuvo básicamente orientada a lo doméstico. Sin embargo importantes ejemplos de esta arquitectura en Salta corresponden a la arquitectura civil. Así surge la sede del Club 20 de Febrero, posteriormente, sede de la Casa de Gobierno y actualmente en Centro Cultural; se construye el edificio para la Casa de Gobierno, que hasta hace poco tiempo atrás albergara la sede del Rectorado de la Universidad Nacional de Salta; la antigua Casa de Day, hoy convertida en  galería comercial, forma un sólido conjunto afrancesado en el entorno de la plaza principal de la ciudad, al que se agregan viviendas en diferentes sectores. Se destaca en esta arquitectura la estricta composición arquitectónica y su innegable origen en las grandes Escuelas o Academias de arquitectura europeas, especialmente francesa. La planta noble, generalmente sobreelevada del nivel de la calle conduce a través de importantes escaleras al primer piso, donde se desarrollan los espacios más importantes. Una profusa decoración y delicados trabajos de yesería, grandes carpinterías con vidrios biselados destacan particularmente el interior de esta arquitectura, que tiene tanto o más trabajo decorativo que en el exterior. Son muy importantes a fines del siglo XIX y a comienzos del siglo XX las grandes obras de infraestructura que se realizan en la ciudad, particularmente las sanitarias de entubamiento. La influencia de esta corriente académica no sólo se nutrió de la vertiente francesa, también de italiana, que portaban los inmigrantes, por ejemplo el actual Palacio Legislativo de calle Mitre, construido en ese entonces para sede del Gobierno Provincial, se convierte en el modelo más destacado de esta línea.
CORRIENTE ROMÁNTICA
 Como una reacción a lo que proponía la Academia a sus simetrías, sus cánones, su órdenes, hicieron su aparición los movimientos románticos, que propugnaban la vuelta al trabajo artesanal y que añoraban los esplendores de otras épocas más sencillas. Aparece en primer lugar en el paisaje urbano de Salta, el Neogótico. Por ejemplo el antiguo edificio del Consejo de Educación, que había sido construido para sede de la Escuela Normal se resuelve en este estilo, que se  caracteriza por las ojivas, los arcos trilobulados, los pináculos, se le van a yuxtaponer en la resolución arquitectónica, las pilastras acanaladas, los capiteles corintios, los frisos y balaustres, de origen netamente italianos. Producto entre otras cosas de la fusión social que se da con la llegada de inmigrantes de diversos orígenes, también en la arquitectura se reconoce esta fusión, una mezcla. Esta característica se hará bastante común, con lo cual cobra importancia el carácter ecléctico de una parte importante de la arquitectura de la ciudad, como el mencionado Consejo de Educación o la Catedral misma. El neogótico puro, particularmente se desarrolla en la arquitectura religiosa. Así sus ejemplos más destacados son la Iglesia de La Merced, San Alfonso y la sede del Episcopado, posteriormente remodelado.
La vivienda particular también desarrolla un destacado edificio en este estilo, la casa conocida como “de los Güemes”, en la calle Alvarado 951, construida por Noé Macchi. Esta corriente romántica, queda plasmada en numerosos ejemplos en la ciudad algunos de los cuales adoptan la fisonomía de fortaleza o castillos, como ser la antigua Penitenciaría de la ciudad, hoy sede de la Policía, la sede de la Sociedad Española y de Socorros Mutuos en la calle Balcarce; la sala de la Finca Castañares modificada a principios del siglo XX, El club de Gimnasia y Tiro. Durante largas décadas, las expresiones románticas se irán fundiendo entre si y mezclando con otras corrientes. De allí también su acercamiento al mencionado eclecticismo.
ART – DECÓ
 Dentro de las corrientes románticas, caracterizadas por algunos rasgos particulares, surgen diferentes estilos que se hacen importantes según sus cultores y constructores que lo difunden. Por ejemplo, producto del estilo sugerido en la famosa Exposiciones de Artes Decorativas e Industriales de París de 1.925, se difunde el destacado Art- Decó, desarrollado en Buenos Aires hacia fines del ’30, desde allí se difunde al interior.
Salta posee una respetable cantidad de ejemplos, que  se desarrollan en la arquitectura civil, como los cines, nuevos espacios arquitectónicos dedicados al séptimo arte van a ser una de las edificaciones en que mayormente se van a expresar este estilo. Por lo general simetría en la composición, simplicidad en lo decorativo, una marcada tendencia por el degradé o la decoración quebrada en relieve decreciente, de volúmenes piramidales, juego de entrantes y salientes, uso de nuevos materiales en las fachadas, como el vidrio esmerilado, metales cromados, acero inoxidable que resaltan el carácter decorativo diferente de las salas cinematográficas. Comienza a insinuarse a través de esta arquitectura la transición hacia las incipientes líneas del racionalismo y el inicio de la arquitectura moderna. El Cine teatro Alberdi, hoy Teatro de la Ciudad, las salas de los antiguos cines Florida, Balcarce y Radar son ejemplos también de este estilo en menor desarrollo. Al nivel de viviendas se destaca la tradicional esquina de la heladería Filli, como uno de los ejemplos más sobresalientes.
 La temática ornamental del Art-decó pasa por el meridiano de la geometría, pero su originalidad consistió básicamente en producir nuevos elementos de diseño, prototípicos en muchos casos, que pueden caracterizarlo desde un punto de vista formal. El origen ecléctico de los motivos decorativos del Art- decó  incorpora rasgos de la secesión vienesa, el neoplasticismo y el expresionismo, señala la fluidez de la vanguardia artística europea en las primeras décadas del siglo XX como también cabe señalar surgieron otras líneas arquitectónicas que estuvieron emparentadas con aquellas que promovían una arquitectura opuesta al academicismo como ser el Art-Nouveau, que en Salta tuvo un escaso desarrollo. El Art decó expresó  una alternativa “moderna” para una clase media cosmopolita que no se sentía identificada con la vertiente neocolonial, pero que deseaba tomar distancia con el academicismo.
NEO COLONIAL
 El academicismo de las corrientes románticas y las de transición al racionalismo, se hará fuerte en un movimiento que se relaciona con una serie de importantes hechos sociales y culturales que se vinculan al agotamiento del modelo liberal y al surgimiento de los movimientos indigenistas e hispanistas.
 Las ideas plasmadas en el libro “La Restauración Nacionalista” de Ricardo Rojas, será uno de los pilares sobre el que se asentará esta nueva corriente, de raigambre profundamente americana. Por primera vez se reflexiona sobre la arquitectura en forma sistemática. Esto será clave para iniciar el estudio de nuestro patrimonio arquitectónico y cultural americano; Martín Noel, Nadal Mora, Buschiazzo serán las cabezas sensibles. Pero este movimiento en general va a fracasar porque pretendió reemplazar el léxico europeizante por uno de raíz americana, pero manteniendo desde el esquema de “composición” hasta los partidos tradicionales de la academia.
En Salta, la historia tendrá algunos agregados particulares, como el  Ing. Angel Guido, contratado por la Intendencia de Don Ceferino Velarde, propuso en el año 1.938 el primer Plan Regulador de la ciudad y entre sus conceptos alentaba abiertamente la construcción en estilo Colonial o Californiano. Luego, se sumaría el constructor llegado de las Islas Canarias, Fernando Leucuona de Prat, que casado con una dama de la aristocracia salteña, construye en estilo neohispánico o neocolonial una gran cantidad de obras, casi todas viviendas particulares,  ex casa de las familias Durand, Saravia Royo, el conjunto de la Av. Entre Ríos al 500, el Club 20 de Febrero, y una nutrida cantidad de obras, especialmente en la zona norte de la ciudad, que se encontraba en decidida expansión.
Incorporan a la arquitectura los elementos característicos del lugar como la madera en los balcones, columnas, la piedra, como decorativo en la fachada, tomando de las antiguas construcciones de la época colonial, los balcones corridos o esquineros, los arcos de medio punto, enmarcando las entradas vuelven los arcos grelados y conopiales, pilastras, tejas, mayólicas como decoraciones en los patios internos, pináculos y el característico revoque bolseado. Es importante señalar que una gran influencia de este estilo lo marcan las construcciones oficiales realizadas en este estilo por el Estado Nacional a fines del ’30, como los  dos edificios emblemáticos de la ciudad, el Colegio Nacional y las Oficinas Nacionales, y todo ello  hacen que en Salta el estilo neocolonial, se mantenga en vigencia prácticamente hasta nuestros días, asentando en una particular ideología de las clases dominantes y alentado por algunos arquitectos que reutilizan este estilo.
MODERNO Y POSMEDERNO
 En 1.924 en Atenas, se toma como punto de partida  un movimiento arquitectónico que desde principios de siglo venía propugnando un cambio. Propulsores de una nueva ideología, de un mundo totalmente diferente, diametralmente opuesto al academicismo, a la historia, surge este movimiento que rompe con todos los esquemas y preceptos existentes hasta entonces.
Este movimiento se vio apoyado por las vanguardias figurativas del mundo del arte, que ya estaban produciendo una verdadera revolución: el impresionismo, expresionismo, luego el cubismo, dadaísmo, futurismo y neoplasticismo. Apoyado por el advenimiento de nuevos materiales constructivos, como el hormigón armado, los perfiles de acero y posteriormente los famosos “curtin-wall” (muros cortinas, grandes paños de vidrios que caracterizan los edificios de altura); el fuerte de la arquitectura racionalista se asentó en la libertad de expresión: la forma sigue la función. El modulor (la nueva escala dimensional antropométrica), considerar la vivienda como una máquina de habitar y los famosos 5 puntos para una nueva arquitectura: los pilotis (columnas de la planta baja), la planta libre, la cubierta jardín, las ventanas horizontales y la fachada libre fueron los grandes aportes ideológicos de Le Corbusier, que modificarían totalmente el concepto de la arquitectura. Atrás quedaban el orden, la simetría y las grandes decoraciones de las fachadas, preceptos de un movimiento que aún entrado el siglo XX se mantenía en vigencia. La posguerra y la necesidad de la construcción de gran cantidad de viviendas a bajo costo, a escala humana, y el notable desarrollo industrial alcanzado, le dio un empuje decisivo al movimiento racionalista moderno. Estos conceptos también se aplicarían fuertemente en la nueva urbanística, bajo la idea de los grandes conjuntos habitacionales y el uso masivo del automóvil. En Argentina y en Salta,  el movimiento racionalista va a tardar bastantes años en llegar, aunque encontramos especialmente en las viviendas algunos elementos o rasgos que comienzan a emparentar a la arquitectura con ese nuevo movimiento.
 Es posible encontrar algunos edificios que introducen estos conceptos apoyados por el uso de un nuevo material, el hormigón armado, hacia 1.940. Los ejemplos más importantes de la primera época del racionalismo lo encontramos en el conjunto de oficinas de Ministerio de Bienestar Social y Salud Pública, de la Av. Belgrano 1.500, realizado por Mario Roberto Álvarez a principios de la década del ’60. Será Eduardo Larrán, uno de los mayores propulsores y difusor de la arquitectura moderna racionalista en Salta, quien realiza una vasta obra. Construye notables conjuntos habitacionales en diferentes barrios de la ciudad: Barrio Docente, Tres Cerritos, San Martín y Olavaria, en la Terminal de Ómnibus, en Av. Entre Ríos y Alvear. Una cantidad importante de viviendas particulares marca una época en Salta, pero será el Monoblock Salta, réplica del famoso Pabellón Marsella de Le Corbusier, su obra más significativa, destacándose también la sede para el Banco del Noroeste en la calle Caseros, hormigón a la vista, ladrillo a la vista, gran funcionalismo y la aplicación sistemática de posconceptos corbuseranos, caracterizan su obra, destacada en el paisaje urbano de la ciudad. Muchas de estas obras fueron financiadas por el Banco Hipotecario Nacional. La negación de la historia, la incapacidad de responder adecuadamente a las diversas características culturales, climáticas, económicas, de los distintos países produciría la propia muerte del movimiento moderno. Surge así el postmodernismo, que basado en los conceptos del clasicismo y la visión histórica de la arquitectura realiza una fusión entre ambas corrientes, resultando un híbrido que conduce a una arquitectura de una efímera temporalidad. Salta posee muy pocos ejemplos, solo aquellos arquitectos que han sabido interpretar correctamente los conceptos de la arquitectura moderna, incorporado los elementos locales, analizando las situaciones climáticas de cada región y las herencias culturales y las características constructivas de cada zona, producen una arquitectura moderna con marcados signos locales. Entre ellos Eduardo Larrán ya mencionado, otros singulares ejemplos: el Conjunto de viviendas San Bernardo, diseñado por Miguel Ángel Roca, o algunas viviendas de los Arquitectos José Ignacio Díaz en calle Leguizamón y de Eduardo Sacriste en calle Gral. Güemes y Santiago del Estero. En la actualidad una especie de revisionismo histórico, basado sin dudas en una falta de claridad conceptual está produciendo una arquitectura despersonalizada en la que se mezclan elementos de diferentes épocas y estilos, donde lo decorativo adquiere un carácter muchas veces preponderante y decisivo en la composición.

LA ESCRIBANIA
La Escribanía “Mayor” de Gobierno de la Provincia, es la más antigua del país y madre de la Escribanía General de la Nación. Su organización ha servido de modelo a las hermanas del interior del país y su intervención en los negocios públicos ha contribuido con positivo influjo a la definitiva consolidación de la República Representativa Federal, dentro y fuera del ámbito bonaerense que le es propio.
La denominación “Mayor” se debe a que en ese entonces, esta institución ejercía la Mayoría o Superintendencia sobre los registros de Escribanos.
Cabe destacar que, hasta 1859, el oficio de Escribano Mayor era vendible y renunciable, y si bien es una cuestión que ha dado lugar a críticas por los abusos que se cometían; para ocupar este cargo por remate público, no bastaba ser el mejor postor, sino que debía completarse esa circunstancia con otras cualidades.
Pero a partir de 1859, esta institución comenzó a ser servida por dos Escribanos elegidos por el Gobierno, pagándose un arrendamiento a los propietarios, problema que se soluciona con la compra realizada en 1864, pasando a ser este organismo propiedad pública.
El 21 de agosto de 1863 se crea la Escribanía Mayor de Gobierno de la Nación, por disposición del Presidente Bartolomé Mitre, separando los negocios jurídicos instrumentados del ámbito federal, de los particulares de la Provincia.
A partir del 7 de julio de 1942 se sustituyó la denominación de la antigua Escribanía Mayor de Gobierno por la de “Escribanía General de Gobierno”, por no ejercer ya la Mayoría o superintendencia sobre los registros de Escribanos, función que le fue conferida al Poder Judicial. A partir de entonces, solo ha de efectuar la tarea de autorizar y dar fe a los actos de cualquier clase en los que la Provincia sea parte.
Cabe destacar que, el origen de la Escribanía de Gobierno no es compatible con la concepción que hoy la caracteriza, como organismo del Estado. No obstante, eran otras maneras de satisfacer una misma necesidad del Estado a través de diversas épocas vividas bajo principios y en medio de costumbres completamente distintas de las que hoy nos rigen, aún cuando las nuestras reconozcan, en alguna medida, su origen y explicación en aquellas.
Con la sanción de la actual Ley Orgánica 10.830, con fecha 7 de Septiembre de 1989, se institucionaliza su rol como Organo Notarial para resolver situaciones de interés social, declaradas de tal carácter por la Provincia o los Municipios, según lo establecido en el artículo 4°, inciso d) de la mencionada norma. De este modo, el principio de Solidaridad que alienta tal incorporación, al posibilitar la escrituración sin costo para el adquirente de modestos recursos, podrá efectivizarse acabadamente.

Al respecto, en los relatos de la Profesora María Inés Alsina Garrido hubo años en que las actividades en Salta estaban muy limitadas, debido a la lejanía de los grandes centros comerciales. Fuera de las labores agrarias poco campo de acción había para la gente joven que iba incorporándose a la vida activa a medida que pasaba el tiempo.
Comenzaron a actuar en Salta los primeros  abogados que egresaban de la lejana Facultad de Derecho que funcionaba en Buenos Aires y, junto a ellos, se habían abierto otras posibilidades dentro de las actividades burocráticas ligadas a las leyes. Hacían falta muchas reformas, sobre todo las legales referidas a los títulos de propiedad, ya que se había cambiado todo luego de la emancipación nacional.
Así se puso de manifiesto la necesidad de los escribanos. Por esos años para obtener este título no había que realizar estudios superiores en alguna universidad. Solamente se hacía necesario rendir un examen de suficiencia ante los miembros de la Corte de Justicia de la Provincia, que extendía la correspondiente certificación  habilitando al examinado que aprobaba la prueba a que era sometido.
Esto ocurría antes de la terminación del siglo XIX, y no pocos jóvenes de escasos recursos aspiraban a obtener este título que les permitiría ganarse la vida con mejores perspectivas.  Entre éstos hubo un joven de carácter risueño y vivaz, que cumplió sus estudios secundarios hasta obtener el título de maestro. Su familia era de escasos recursos, y necesitaba trabajar cuanto antes para aliviar la situación del hogar, donde había fallecido el jefe de la familia.
Gestionó un puesto en el Consejo General de Educación. El contaba solamente 19 años. Sus requerimientos fueron escuchados y le designaron inspector de escuelas primarias. Regresó a su casa un tanto preocupado, porque en aquellos tiempos la gente de campo, bastante montaraz, no aceptaba la ley que obligaba el envío de los niños a la escuela primaria. Por eso el cargo de inspector encerraba sus riesgos y más de uno había sido víctima de la intolerancia de esta gente que no se adaptaba al país que estaba tomando una forma diferente. Así comenzó a conocer todo el territorio de la provincia, recorriéndolo a caballo, ya que ese era el medio de transporte más usado y adecuado de aquellos años.
Así paso un largo tiempo, muchas veces durmiendo sobre su montura junto a los caminos interminables. Fue en una de estas ocasiones en que pensó estudiar para escribano. En la próxima salida que tuvo que hacer hacia el interior, en las alforjas llevaba sus libros de derecho.
Junto a la llama de una fogata, cuando acampaba a la intemperie, leía, ávidamente los textos, soñando con algún día ejercer la profesión sin salir de la ciudad. Pasó el tiempo, hasta que por fin llegó el momento en que rindió su examen ante los adustos miembros de la Corte de Justicia. Pocas horas más tarde era notificado de que se había hecho acreedor al título de escribano público, que era el que se otorgaba en esos años.
Cuando tuvo su flamante título comenzó a pensar lo que habría de extrañar sus viajes por el interior, ejerciendo como inspector de escuelas. Pero en poco tiempo contaba con una clientela apreciable, dado que en sus viajes por el interior había conocido muchas personas que tenían problemas con sus títulos de propiedad sobre terrenos, fincas y edificios. De carácter generoso, nunca cobraba el monto real de sus honorarios y vivía despreocupadamente cubriendo con holguras sus necesidades diarias.
Hubo por ese entonces un grupo numeroso de escribanos, en su mayoría de la misma edad y aficionados a las letras. Armaban peñas, que eran punto de interés del público de Salta, y eran también punto de origen de muchos dichos, cuentos y bromas de diferente calibre, que animaban el alma adormilada de la ciudad.
Entre los cuentos que se hacía, había uno donde se relataba una anécdota de este joven escribano, el cual todavía suele ser recordado por algunos colegas actuales. Según el relato, una tarde llegó a su estudio un gaucho con aspecto pobre, vistiendo ropas típicas, viejas, ajadas y sin calzar botas, cubriendo sus pies con alpargatas. Llegó hasta la escribanía para que le arregle los títulos de una "finquita" que tenía allá al pie de las montañas. La labor no era muy complicada, y el escribano en pocos días pudo cubrir los trámites, conseguir la documentación necesaria y efectuar la inscripción que clarificaba los títulos de la propiedad. El gaucho, agradecido, fue a abonar los honorarios. El escribano, viéndolo tan zaparrastroso, pensó: "solamente le cobraré el papel sellado" y le dijo: "Son unos cincuenta pesos...". Sacó el gaucho un grueso fajo de billetes y comenzó a contar. Entonces el escribano, componiendo la voz, agregó: "Claro...son cincuenta por un lado, y por el otro...."Dicen que el monto subió extraordinariamente.


LOS BIOQUIMICOS
 A partir del crecimiento de las distintas profesiones en la provincia de Salta, se hizo necesaria la implementación  de los colegios profesionales a fin de que regularan el ejercicio de las mismas, las que hasta ese momento estaban a cargo del Ministerio de Bienestar Social de la Provincia. Es así que en el año 1965 se promulgó la Ley 4.044 que dispone la creación del Colegio de Farmacéuticos de la provincia y del COLEGIO DE BIOQUIMICOS DE LA PROVINCIA DE SALTA, en calidad de ente público no estatal.
Esta ley crea las autoridades, delimita los recursos, dispone funciones y finalidades del COLEGIO BIOQUIMICOS DE SALTA, concede la administración de la matricula profesional, regula algunos aspectos deontológicos; pero no delega el control del ejercicio profesional, potestad ésta que no era delegada ni ejercida por el Estado y, además manifestaba algunas lagunas jurídicas
La aplicación de la Ley 4044 requería la constitución de un Consejo Directivo que se organizara institucionalmente y dispusiera la matriculación de los profesionales bioquímicos en ejercicio.
Con tal motivo los precursores de esa época se disponen para la conformación del primer Consejo Directivo, el que se logra el 6 de diciembre de 1966. Las primeras autoridades fueron los Dres:
CARGO PERIODO 1966-1968
                APELLIDO Y NOMBRE
PRESIDENTE       LEYVA, GUESTRIN
VICE-PRESIDENTE           GARCIA, JOSE
SECRETARIO      YUDI, JOSE
TESORERO          CORNEJO, JOSE
VOCAL TITULAR               MEDINA HUMBERTO
VOCAL SUPLENTE           SKAF AMADO
VOCAL SUPLENTE           RODRIGUEZ, JOSE
VOCAL SUPLENTE           ABRAHAM, JULIAN
TRIBUNAL DE ETICA TITULAR     ZANOTTI, ELIGIO
TRIBUNAL DE ETICA TITULAR     PEREZ VIDAL NELLI
TRIBUNAL DE ETICA TITULAR     FORTUNY NESTOR
TRIBUNAL ETICA SUPLENTE        RIBA MIGUEL
TRIBUNAL ETICA SUPLENTE        D'ANDREA SONIA
TRIBUNAL SUPERIOR TITULAR  DELGADO ERNESTO
TRIBUNAL SUPERIOR TITULAR  MULKI, BERNABE
TRIBUNAL SUPERIOR TITULAR  VERSELLINO, ARMANDO
TRIBUNAL SUPERIOR     CADENA, CARLOS
TRIBUNAL SUPERIOR SUPLENTE              ROSSO, CARLOS

Este Consejo inicia los primeros pasos para la organización administrativa de la institución comenzando su labor en una oficina prestada por la Asociación Bioquímica de Salta, sita en Balcarce 439 de la ciudad de Salta.
En el año 1971 se instrumenta definitivamente la matriculación masiva de los profesionales bioquímicos como colegiados ya que, anteriormente, era el Ministerio de Bienestar Social de la Provincia el encargado de la misma,  a quienes les asignaban un número y eran identificados los profesionales Bioquímicos con la letra “C”.
Los posteriores Consejos Directivos fueron elegidos mediante un sistema de votación específico, dispuesto en la Ley 4044, distinto al sistema de votación actual. Las autoridades del momento se abocaron a implementar las primeras normas para la habilitación de laboratorios
En el año 1999 se impulsa en el Poder Legislativo un proyecto de ley del ejercicio profesional bioquímico que finalmente es aprobado en el año 2002, bajo la presidencia de la Dra. Mónica Murillo, promulgándose la Ley 7.182 “LEY DEL EJERCICIO DE LA PROFESION DE BIOQUIMICO”,  avanzando sobre las potestades del Colegio y determinando más específicamente deberes y derechos de los colegiados.
Esto permitió a las sucesivas gestiones avanzar sobre la implementación de reglamentos específicos que regularan la actividad bioquimica, tanto en el ámbito público como privado y empezar a trabajar para obtener un local donde funcionara la Institución de manera independiente y con perspectivas de contar con espacio suficiente para impulsar la capacitación masiva de los colegiados.
En el año 2004 se compra un local propio en calle Deán Funes 1117de la ciudad de Salta, donde la institución funciona al día de la fecha.
 

A través de las distintas gestiones, paulatinamente fueron implementadas normas tendientes a la regulación el ejercicio profesional en un marco ético y de buena convivencia; y otras tendientes a promover la capacitación y actualización profesional. 
La actual gestión está conformada por los siguientes Profesionales Bioquimicos:
                PERIODO 2015-2017
CARGO APELLIDO Y NOMBRE
PRESIDENTE       FLORES, EMMA ISABEL
VICE-PRESIDENTE           GARAY, MARIA EUGENIA
SECRETARIO      MONTEROS, MARIA CONCEPCION
PRO-SECRETARIO            GUANCA, PATRICIA
TESORERO          GONZALEZ BIANCARDI, DOLORES
VOCAL TITULAR               MORENO TEN, CAROLINA
VOCAL TITULAR               ZUSMAN, SILVIA BEATRIZ
VOCAL SUPLENTE           INTERSIMONE, PATRICIA
VOCAL SUPLENTE           CAUCOTA, CLAUDIA
TRIBUNAL DE ETICA TITULAR     RUIZ NATHALIA DEL VALLE
TRIBUNAL DE ETICA TITULAR     PEREZ, MARIA CRISTINA
TRIBUNAL ETICA SUPLENTE        BALDERRAMA, MAGDALENA
TRIBUNAL ETICA SUPLENTE        NEFA, SONIA RAQUEL
TRIBUNAL SUPERIOR TITULAR  FIGUEROA, MARIA ESTELA
TRIBUNAL SUPERIOR TITULAR  GARCIA CAMPOS, FRANCISCO
TRIBUNAL SUPERIOR TITULAR  DIB, MARCELA LILIANA
TRIBUNAL SUPERIOR SUPLENTE              BARRAZA, MARINA
TRIBUNAL SUPERIOR SUPLENTE              AGUIRRE, SILVIA LIA
REVISOR DE CUENTA     ZABLOUK, VERONICA
REVISOR DE CUENTA     COLQUE, MONICA

Resulta importante destacar que los anteriores Directivos y los actuales, trabajan denodadamente  a fin de lograr el reconocimiento del rol bioquímico dentro del equipo de salud que tan relevante funciones tiene, en particular ante las distintas epidemias sufridas en la provincia en todos estos años (cólera, dengue, anta virus, chikungunia, etc.) .
Asimismo resulta un objetivo siempre presente dentro de la gestión institucional la capacitación y la actualización del profesional mediante cursos y el estímulo permanente para lograr la especialidad en las distintas áreas de la bioquimica, en particular que la carrera de bioquímico ha sido considerada por la Ley de Educación Superior de la Nación como de interés público.
Vaya un reconocimiento a todos los Bioquimicos por su labor silenciosa y muchas veces no reconocida, que sin embargo cumple un rol preponderante dentro del equipo de salud en esta extensa provincia de Salta.

 

LA ANTROPOLOGIA

 Desde fines del siglo XIX la Antropología se ha constituido como una ciencia que ha generado eficaces conceptos y formas de conocimiento tendientes a explicar la diversidad cultural, a develar posturas etnocentristas,  revalorizar los conocimientos locales y entender los procesos de construcción de identidades.
Uno de los aportes fundamentales de la Antropología como disciplina ha sido la explicitación y discusión  del concepto de cultura. Los debates que generó desde entonces permiten extender la comprensión y comparación de las más diversas formas de experiencia humana.
El Museo de Antropología de Salta, además de su misión educativa y científica, es el organismo encargado de ejecutar la legislación vigente referida al patrimonio arqueológico y paleontológico, como también de la intervención sobre el otorgamiento de permisos de investigación, educación no formal, asesoramiento a distintas instituciones, y rescate y difusión del patrimonio cultural.
Depende de la Dirección General de Patrimonio Cultural perteneciente a la Secretaría de Cultura de la Provincia, y fue inaugurado el 21 de abril de 1975, como Museo Arqueológico de Salta. Durante 1984 se incorporó el área de Antropología Social, razón por la cual nuevos profesionales se sumaron a la institución para llevar adelante las actividades de investigación sobre las problemáticas referidas a nuestra cultura regional. Es en ese momento que pasa a tomar la denominación que el museo lleva en la actualidad, incorporándose salas y exposiciones etnográficas de la región de gran valor cultural.
El edificio cuenta con salas amplias distribuidas en dos plantas donde se expone parte de la importante colección que custodia, especialmente piezas arqueológicas provenientes de distintos sitios de la provincia y una colección etnográfica. Un aporte significativo lo constituye la colección de la Universidad Nacional de Salta, que fue cedida en comodato en 1980. Las primeras colecciones que albergó fueron las provenientes del Instituto de Antropología y Ciencias Afines del sitio arqueológico de Tastil, rescatadas por el equipo dirigido por el doctor Eduardo Mario Cigliano; del Museo de La Plata y colecciones particulares ofrecidas en préstamo por miembros de la Sociedad Científica del Noroeste Argentino.
El museo posee, además, un depósito para guardar las colecciones, un gabinete museológico, sala de proyecciones, una biblioteca especializada, un hall de entrada con venta de artesanías y una amplia terraza, desde donde se puede apreciar una magnífica vista de toda la ciudad.
 
El primer antecedente fue la creación en 1885 del Museo de Antropología y Paleontología, fundado en el marco de la Academia Nacional de Ciencias, por el prestigioso naturalista Florentino Ameghino. Hasta la década de 1940 los estudios antropológicos y el interés en las llamadas Ciencias del Hombre fueron llevados a cabo por profesionales de distintas ramas, de forma sistemática, aunque sin inserción institucional específica. Durante esa época se formaron diversos organismos con el objeto de promover  los estudios antropológicos.
 Muchos investigadores coinciden en fijar como punto de partida de la arqueología de alta montaña en el año 1954 como una especialidad de la práctica arqueológica, fecha en la cual se extrajo del cerro El Plomo (Chile) el cuerpo naturalmente momificado de un niño de aproximadamente 8 (ocho) años de edad.  Si bien la excavación fue realizada por buscadores de tesoros, el cuerpo y parte de su ajuar, pudieron ser recuperados y estudiados por la Dra. Grete Mostny, cuyas investigaciones e interpretaciones sirvieron de base para posteriores hallazgos y todavía tienen vigencia.
 
La trascendencia internacional del hallazgo del cerro El Plomo y la intervención profesional de la Dra. Mostny fueron los responsables del "reconocimiento" de la práctica arqueológica en las altas cumbres andinas por parte de la comunidad científica.
No obstante, existen antecedentes de investigaciones realizadas por profesionales que no tuvieron mayor trascendencia, tal es el caso de los estudios realizados en el nevado de Chañi en 1901 por los miembros de la expedición sueca liderada por Nordenskiold, que según nuestro criterio ellos son los que escribieron los primeros capítulos de la historia de la arqueología de alta montaña. Otro antecedente de importancia es la expedición realizada por Casanova en 1930 al cerro Morado de Iruya (Salta, Argentina), que sin duda marca un hito importante en la especialidad, quien  asciende a la cima del Cerro Morado (5.200 m.) y descubre varias estructuras en mal estado de conservación, hallando en su contexto fragmentos de cerámica, vasos casi enteros de marcado corte incaico, además, dos fragmentos de láminas de oro y plata, la parte superior de una campanilla de oro y 30 cuentas de collar de malaquita y lapislázuli; una de las plataformas tenía la particularidad de estar rellena con un manto de tierra vegetal (30 cm.) transportada hasta allí desde las zonas bajas. (Casanova 1930).

En el continente americano y especialmente en la cordillera de los Andes el culto a las montañas alcanzó dimensiones espectaculares, pues estamos hablando de cientos de cerros donde se construyeron templetes y estructuras complejas a tales fines.
 
Uno de los primeros hallazgos arqueológicos de alta montaña de los que se tiene noticia escrita, fue el realizado en el año 1870 en el cerro Doña Ana de 5690 m ubicado en Coquimbo, Chile. Un cura párroco de apellido Sagüez "escaló el cerro juntamente con Argelino Castro, encontrando en la cumbre un explazo ceremonial. Realizadas excavaciones, descubrió una figurilla de auquénido (...) y una estatuilla de plata, representando una mujer. Observó asimismo en las inmediaciones 4 pircas" (Beorchia, 1985:75).
 
En 1885 el geógrafo chileno Francisco San Román, anuncia haber hallado un "cuchillo de cobre de origen indio" en la cumbre del cerro Chuculai (5.421 m.), ubicado en la Puna salteña, próximo a los grandes volcanes limítrofes. (Echevarría, 1999:14).
 
Entre 1896 y 1898 se excavó -por parte de buscadores de tesoros- un enterratorio de la cima del cerro Chachani de 6.057 m (Perú), la noticia fue dada a conocer en 1901 por Lord Conway, un prestigioso alpinista inglés. (Beorchia, 1985:65; Echevarría, 1999:14).
 
Como podemos apreciar los hallazgos realizados a fines del siglo XIX fueron producto del azar y efectuados por expediciones y personas sin fines arqueológicos específicos.
 
Fue en el seno de la expedición sueca dirigida por Erland Nordenskiöld donde se gestó el primer ascenso a una montaña para realizar investigaciones arqueológicas y cuyos resultados fueron publicados en los primeros años del siglo XX.
 
La primera publicación de carácter científico encontrada sobre la arqueología de alta montaña es la realizada por Eric Boman en 1903, en la revista Historia (Bs.As. Argentina), titulada "Hallazgo arqueológico a 6100 metros de altura".

Cinco años más tarde, el mismo Boman (1908) publica la conocida obra "Antiquites de la region andine de la Republique Argentine et du desert d´Atacama", trabajo pionero de las investigaciones arqueológicas del noroeste argentino; allí transcribe nuevamente los datos arqueológicos del nevado de Chañi y complementa su interpretación del sitio de altura en los siguientes términos:"Tal vez era un lugar consagrado a ceremonias religiosas, tal vez una estación de señales". (Boman, 1908:353).
 
... El principal resultado científico de este primer ascenso al Chañi, fue el descubrimiento del lugar habitado antiguamente por los indios, a una altura de 4.800 metros.
 
Asimismo,  se puede claramente advertir la intencionalidad de ascender a la cima del Chañi en busca de restos arqueológicos, lo que se ve reflejado en las figuras e interpretaciones realizadas por Rosen respecto a los instrumentos líticos, planteando al final, en términos de resultado científico del ascenso, el sitio ubicado a 4.800 m y que hoy sabemos se trata de Jefatura de los Diablos. Sobre el final del capítulo, Von Rosen publica y comenta un extracto del diario de viaje de Von Hofsten cuando sube al Chañi, donde con gran detalle describe (igual que Boman) el sitio arqueológico de la cima y algunos objetos del contexto.

 
En resumen,  y sobre la base documental revisada, no dudamos en afirmar que en la expedición sueca dirigida por Erland Nordenskiöld es donde se gestó el primer ascenso a una montaña con fines arqueológicos, y de donde salió la primera publicación con hipótesis e interpretaciones que a lo largo de un siglo fueron complementadas pero no descartadas.
 
Luego del aporte de los suecos existe un vacío de 30 años hasta que Casanova realiza su expedición al cerro Morado de Iruya. En 1937 se publica un breve informe sobre el volcán Misti de Arequipa.
 
Nuevamente otro vacío hasta la Década del ‘50 que aparece la momia del cerro El Plomo que cobra trascendencia internacional y "es reconocida" en el mundo la práctica arqueológica en las altas montañas. A partir de la Década del ‘60 la arqueología practicada en las altas cumbres de la cordillera andina fue creciendo lentamente hasta ubicarse en un nuevo punto de partida.
 
A cien años de aquella pionera expedición a un país más allá de las nubes rendimos homenaje e estos científicos exploradores que, además de todo el aporte realizado y harto conocido, escribieron los primeros capítulos de la historia de la arqueología de alta montaña en los Andes.

LA GEOLOGIA
                El elemento más antiguo descubierto en Salta es un cristal de zircón de 2700 millones de años hallado en Tartagal.
El espacio que hoy circunstancialmente ocupa la provincia de Salta hunde sus raíces en el tiempo a cientos de millones de años atrás. Por ahora, el elemento más antiguo descubierto en nuestra provincia es un cristal de zircón con una antigüedad de 2700 millones de años que se encontró en rocas del norte argentino en la región de Tartagal y evidentemente viene de las rocas primitivas que forman los cimientos de América del Sur, tal como las que constituyen el basamento arcaico de Brasil.
 Desde su formación hasta su descubrimiento vino viajando en el tiempo, rodando de capa geológica en capa geológica, hasta su circunstancial hallazgo. Otros cristales de zircón tienen edades variables entre 1800 y 1000 millones de años atrás que  provienen de distintas rocas antiguas, muchas desaparecidas o enterradas hoy a varios kilómetros de profundidad debajo de espesas secuencias sedimentarias.
Desde su formación han rodado en el tiempo hasta quedar entrampados en rocas de cualquier edad geológica e incluso forman parte de los minerales pesados que se encuentran en las arenas de los ríos actuales. Fuera de estos elementos sueltos y fortuitos, las rocas más viejas de Salta rondan alrededor de 600 millones de años de antigüedad y pertenecen al periodo Precámbrico. La Tierra pasaba en esa época por un momento catastrófico planetario habiéndose convertido en una “bola de hielo” (Snow Ball Earth) y a ese momento se le ha dado en llamar criogénico (de cryos = hielo). Restos de esa época se han encontrado en Salta en rocas del núcleo de las sierras de Mojotoro y Castillejo. También al final de la misma aparecen organismos de cuerpo blando con formas medusoides que se conservaron como fósiles. Un poco más tarde aparecerán rocas con abundantes trazas fósiles del tipo vermiforme como las que dejan los gusanos marinos. Son un conjunto de rocas marinas que por su antigüedad fueron levemente metamorfoseadas. Océanos profundos cubrieron durante muchos cientos de millones de años el actual espacio salteño. Mientras tanto los proto-continentes se movían, cambiaban de forma y se ensamblaban; para volver a separarse después. Los mares avanzaban sobre la tierra firme. Los sedimentos arrancados a los continentes se depositaban en grandes cuencas marinas hasta que estas se colmataban y más tarde por las presiones de las placas se elevaban generando montañas y así sucesivamente en ciclos que se repetían y volvían a repetirse como “pulsaciones de la Tierra”. A las rocas precámbricas con aquellos fósiles de cuerpos blandos les sucedieron rocas que ya contienen conchillas marinas y numerosos invertebrados, entre ellos los trilobites, propios de los primeros periodos del Paleozoico, especialmente del Cámbrico y del Ordovícico. La mayoría de nuestras sierras, desde el Valle de Lerma hasta Santa Victoria, contienen jirones de rocas de esa antigüedad y muy ricas en fósiles. El propio cerro San Bernardo al frente de la ciudad de Salta es un muestrario de decenas de tipos de invertebrados marinos (trilobites, graptolites, braquiópodos articulados, braquiópodos inarticulados língulas-, bivalvos, gasterópodos, etcétera). El periodo Silúrico sigue siendo de naturaleza marina debiéndose destacar además de sus fósiles característicos la presencia de un manto de hierro sedimentario, rico en hematita, formado en una playa marina, y que se extiende a lo largo de las sierras que flanquean por el oriente al Valle de Siancas (sierras del Gallo, San Antonio, Unchimé, y su continuación Puesto Viejo y Zapla).
El periodo Devónico continúa siendo marino y con acumulación de potentes depósitos de materia orgánica que dio lugar a un horizonte o roca madre hidrocarburífera (Formación Los Monos), de la cual provienen los principales depósitos de gas de la provincia. La era paleozoica culmina con las rocas del Carbonífero y Pérmico representadas especialmente en las Sierras Subandinas de Orán y Tartagal. El Carbonífero ha sido también generador de hidrocarburos, especialmente petróleo. La “oceanización” del espacio salteño que operó por más de 300 millones de años, desde el Precámbrico hasta fines del Paleozoico, va a mutar a una “continentalización” que con leves interrupciones de ingresiones marinas se desarrolló en los últimos 250 millones de años desde el Pérmico superior hasta la actualidad, cubriendo los tiempos mesozoicos y cenozoicos. No se han encontrado rocas representativas de los periodos Triásico y Jurásico, dos épocas importantes de la historia de la Tierra que están muy bien expuestas y son ricas en fósiles en las regiones de Cuyo y Patagonia. Sí en cambio están presentes en Salta grandes extensiones de rocas del periodo Cretácico. Son las capas de areniscas rojas ampliamente representadas en ese pequeño “Cañón del Colorado” que es la Quebrada de las Conchas en el camino a Cafayate así como también las rocas amarillas calcáreas que afloran en tantos lugares de la provincia y del norte argentino (Cerro Tin Tin, Dique Cabra Corral, Cañón del Juramento, Quebrada de Humahuaca, etcétera). Dichas rocas son importantes por numerosas razones. Son portadoras de las pisadas de los últimos dinosaurios que vivieron antes de la extinción global y son además ricas en uranio, cobre y petróleo. La catástrofe cósmica que eliminó a los dinosaurios del planeta también quedó registrada en sedimentos depositados en Salta y la hemos identificado en rocas del perilago del dique Cabra Corral.
Luego se desarrolló el Cenozoico, la era de la vida nueva, donde los mamíferos se expanden a todos los nichos ecológicos que antes ocupaban los dinosaurios. América del Sur se convierte en una isla y se desarrollan faunas propias de mamíferos. Es el tiempo del “espléndido aislamiento” como lo definiera George Gaylord Simpson. A fines del periodo Terciario (hoy Neógeno) se unen las Américas y comienza la migración en un sentido y en otro de las distintas faunas. Los gliptodontes, armadillos, megaterios y otros perezosos terrestres cruzan hacia América del Norte, mientras que todo el espectro de carnívoros, camélidos, cérvidos, etc., ingresan desde el norte. En los últimos 2  millones de años las faunas se mezclaron y se estabilizaron. Hace 10 mil años se produjo la última gran extinción y desaparecieron para siempre los mastodontes, gliptodontes, megaterios, toxodontes, osos gigantes, tigres dientes de sable, macrauquenias y muchos otros representantes de la megafauna cuaternaria. Corresponde al límite Pleistoceno-Holoceno y con él la llegada de los primeros cazadores-recolectores. El hallazgo en la región pampeana de hombres junto a algunos de estos mamíferos fósiles, por ejemplo toxodontes, prueba su cotidianeidad en aquellos tiempos. Restos del hombre Holoceno se han encontrado en la Puna, caso de Santa Rosa de los Pastos Grandes. En las propias terrazas fluviales del Valle de Lerma aparecieron restos óseos humanos datados en 8000 años de antigüedad.
 

 

 

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