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Boletín del
Instituto Güemesiano
de Salta
Nº 33
Año
2008
______
DIRECTOR
DE PUBLICACIONES
MPN Rodolfo Leandro PLAZA NAVAMUEL
●
SALTA
REPÚBLICA ARGENTINA
2009
INSTITUTO GÜEMESIANO DE SALTA
España 730 (ex casa del general D. Martín
Miguel de Güemes)
Teléfono 054 – 0387 – 4215568
(A4400ANR) Salta, Capital · República Argentina
www.institutoguemesiano.gov.ar
Dirección y Coordinación General: Rodolfo Leandro Plaza
Navamuel
Selección de textos: Ercilia Navamuel
Impreso en Argentina / Printed in Argentina

GENERAL D. MARTÍN MIGUEL DE GÜEMES
HÉROE
DE
I ·
Gobernador
Juan Manuel URTUBEY
Vicegobernador
Miguel Andrés ZOTTOS
Vicepresidente 1º de
Mashur LAPAD
Presidente de
Santiago Manuel GODOY
Presidente de
Guillermo Alberto POSADAS
Ministro de Gobierno
Antonio Oscar MAROCCO
Ministro de Justicia, Seguridad y
Derechos Humanos
Pablo Francisco Juan KOSINER
Ministro de Desarrollo Económico
Julio César LOUTAYF
Ministro de Educación
Leopoldo VAN CAUWLAERT
Ministro de Trabajo y Previsión
Social
Nora del Valle GIMÉNEZ
Ministro de Turismo
Federico POSADAS
Secretario de Cultura
Víctor Manuel FERNÁNDEZ ESTEBAN
INSTITUTO
GÜEMESIANO DE SALTA
(Creado el 17-6-72. Decreto Nº 5042/1972)
GENERAL D. MARTÍN
MIGUEL DE GÜEMES
HÉROE DE
I
CONSEJO
DIRECTIVO
(2008 – 2012) ·
Presidente
Ercilia NAVAMUEL
Vicepresidente
Rodolfo Leandro PLAZA NAVAMUEL
Tesorero
Víctor Manuel FERNÁNDEZ ESTEBAN
Secretario
José Alejandro CAÑIZARES
Prosecretario
Margarita GONZÁLEZ
Vocales
Raymundo GARCÍA PINTO
Jorge SÁENZ
Álvaro CORNEJO FLEMING
Félix Rodrigo BRAVO HERRERA
Narciso Ángel FABBRONI
Darío WAYAR NÚÑEZ
Director de Publicaciones
Rodolfo Leandro PLAZA NAVAMUEL
El
Consejo Directivo del Instituto Güemesiano en su reunión del mes de julio de 2003 resolvió
instituir un Reglamento de Publicaciones. Solo se publicarán las disertaciones
y artículos inéditos vinculados a los objetivos del Instituto, el ambiente
socio cultural e histórico durante la gesta güemesiana; a la vida y obra del
general Martín Miguel de Güemes y de quienes lo acompañaron en la lucha por la
emancipación americana. Asimismo, el Consejo Directivo seleccionará el material a
publicarse, sin que ello libere a cada autor de su responsabilidad intelectual
y científica. La
extensión de los trabajos no debe superar las 25 páginas en papel A4, letra
Times New Roman, en cuerpo 11, escritos en procesador de texto Word 6.0 o
compatible. Los mismos se deberán entregar en tiempo y forma, y se acompañarán
en una copia impresa y en diskette o CD. Deben contener fuente documental y/o
bibliografía, citas y notas al pie de página, numerándoselas en el texto.
Nota: La sola presentación de los trabajos queda a exclusiva
consideración del Consejo Directivo, no obliga su publicación y no se
devuelven.
El Instituto Güemesiano de Salta cumplió el 17 de junio
de 2008 treinta y seis años y una vez más afianza sus esfuerzos para recordar
la gran Gesta Güemesiana. Esta labor reivindicativa es una larga lucha
historiográfica, porque pese a la amplia difusión del Instituto y a los logros
obtenidos en la provincia como en el Congreso de
Se acerca el Bicentenario de la Revolución de Mayo,
y si bien debería ser una fiesta de las
grandes, se sufre la triste desvalorización de la historia profunda de nuestro
origen en
A pesar de todo, el Instituto Güemesiano sigue trabajando
para encauzar y conservar las ideas claras de argentinidad y el respeto por
esos valores, en una nación que anhela crecer con los ejemplos de nuestras
memorables epopeyas y mirar siempre hacia adelante, por una Argentina en paz,
con garantías, trabajo digno, salud, educación y cultura tradicional que nos da
identidad.
Presentamos un nuevo Boletín que hace treinta y un años
abrió por primera vez sus páginas para que noveles y versadas plumas se
incorporen todos los años y desarrollen sus investigaciones historiográficas en
libertad, con seriedad, el necesario rigor científico y publiquen sus
conclusiones y trabajos. Cabe señalar que en este derrotero estoy abocado desde
que me incorporé en 2005 como director de publicaciones del Instituto y por eso
en cada edición reitero la invitación a participar a todos los güemesianos e
historiadores en general, para que en consecuencia se sientan parte y entre
todos, aunemos experiencias, aportemos ideas, conocimientos y esfuerzos.
Este libro reúne las siguientes conferencias y discursos de actos y
sesiones públicas cumplidas por la institución: “Eustaquio Méndez y la Guerra
Gaucha”, de Margarita Isabel González;
“Güemes y el Sol de Mayo”, de Darío Wayar Núñez; “El General Güemes en
En la
sección denominada “El Valle de Calchaquí y sus Patriotas. Justo Homenaje a
Tres Guerreros de
Mientras
que el capítulo Investigaciones
y Artículos, cuenta con cinco colaboraciones, a saber: “Vocaciones Gauchas”, de
Ercilia Navamuel; “El Rostro de
Güemes”, de Rogelio Wenceslao Saravia Toledo; “El General Manuel Belgrano en
El
apartado Notas y Discursos, contiene una poesía “Los Héroes”, de Rodolfo E. Ibáñez Plaza, y una oración
“Oración Gaucha”, de Carlos Diez San
Millán, respectivamente. Además, el comentario sobre la presentación en
Salta del libro “Guía Genealógica en el Milenium”. Como todos los años
publicamos
Salta, 22 de noviembre de 2008
Rodolfo Leandro Plaza Navamuel
Vicepresidente y Director
de Publicaciones
Instituto Güemesiano
de Salta
LEY 26.125
GÜEMES HÉROE
NACIONAL
El
22 de agosto de 2006 se promulgó
El
Senado y Cámara de Diputados de
Artículo 1º- Declárase Héroe Nacional a D. Martín Miguel de Güemes, único
general argentino muerto en acción de guerra el 17 de junio de 1821, en la
histórica epopeya de la emancipación del continente americano.
Artículo 2º- Comuníquese al Poder
Ejecutivo.
Dada en
Registrado
bajo el Nº 26.125
Alberto
Balestrini - José B. Pampuro - Enrique Hidalgo - Juan H. Estrada.
Decreto
Nº 1082/2006
Buenos
Aires, 22/8/2006
Por
tanto:
Téngase por Ley de
Kirchner
- Alberto A. Fernández - Nilda Garré
Nº
33
AÑO
2008
(PRESIDENCIA ERCILIA
NAVAMUEL)
HOMENAJES
DE
LA
ACADEMIA
GÜEMESIANA
El
Instituto Güemesiano de Salta adhiere a los actos en conmemoración de un
aniversario del natalicio del general don Martín Miguel de Güemes, organizados
por
En
horas de la tarde, como todos los años, se realizó la sesión pública en la sede
del Instituto Güemesiano de Salta, España 730. La apertura de la sesión
académica estuvo a cargo de la presidente del Instituto, profesora Ercilia
Navamuel. Acto seguido se procedió al ingreso de las banderas siendo escoltadas
por el grupo folclórico gaucho “Infernales de Güemes” de Buenos Aires. Se
entonaron las estrofas del Himno Nacional y el Himno al general Güemes.
Las
disertaciones fueron sucediéndose de la siguiente manera: la profesora
Margarita Isabel González, que trató sobre “Eustaquio Méndez y la Guerra
Gaucha”, y el licenciado Jorge Sáenz, respecto a “La guerra por la
Independencia en el Norte”. Finalmente la senadora nacional, doctora Sonia
Escudero, expuso sobre el proyecto de
EUSTAQUIO MÉNDEZ Y
LA GUERRA GAUCHA
Margarita Isabel GONZÁLEZ ·
1. De lo que pasó en el Alto Perú, Bolivia, siendo Tarija
de la jurisdicción de Salta hasta 1825
Según el historiador boliviano Edgar
Ávila Echazú, el proceso emancipador denominado “Guerra de
Ese mundo de complicidades, abusos y
sobornos fue el sustrato movedizo de la inestabilidad social y las consecuencias
trastornos políticos-económicos que tenían que fluir, teniendo como protagonistas
precisamente a los criollos y mestizos ricos de Charcas y Potosí.
Pues a la guerra de batallas campales,
sucedió una de guerrillas, escaramuzas, sorpresas y asaltos de grupos que tan
pronto aparecían como desaparecían, pero que mantenían una lucha tenaz y
constante, sin tregua ni descanso. Imposible detallar todas las acciones, es el
decir de Humberto Vázquez Machicado (catedrático de la universidad mayor de San
Andrés de Chuquisaca) “las acciones eran a diario, por todas partes, obligando
a los realistas a vivir siempre alertas y en combate permanente. Capitaneaba
esos grupos de acciones hombres de ciertos carismas y liderazgos, denominados
caudillos, quienes luchaban en nombre de la Patria”.
Fue trágica la suerte de muchos de ellos,
sea en los recios combates en los cuales no se daba ni se pedía cuartel. Sea
por enfermedades como consecuencias de las privaciones de esa vida de
guerrillas, la mayor parte de estos personajes murieron antes de ver realizados
sus sueños de una Patria libre.
Toda una tierra que vivió ruido de lanzas
y gritos de guerra, habla de un pueblo que se levantó en armas para luchar con
un gran valor, dice la “Historia de Tarija”, escrita por Ávila Echazú, que
venció con heroísmo sin igual, que grabó con letras de fuego en el libro de la
historia, nombres tanto de hombres, mujeres y niños de la gran nación Americana,
como Martín Miguel Güemes, José Antonio Sucre, Simón Bolívar, Álvarez de
Arenales, Francisco de Uriondo, Eustaquio Méndez, entre otros.
2.
Tarijeños y salteños hermanados en la lucha por la Independencia americana
Conocido es el aporte que hizo Tarija con
hombres, víveres, dinero, monturas a los cuatro ejércitos auxiliares del Perú.
Este territorio tuvo una serie de líderes, que a la par de Francisco de
Uriondo, Eustaquio Méndez, Pedro Antonio Flores entre otros, tendrán contactos
muy cercanos con próceres argentinos como Martín Miguel de Güemes y Manuel
Belgrano, pues llevaron a cabo una política contestataria contra las tropas
realistas, que de manera permanente asediaban a Tarija, que se convierte en una
especie de bisagra por su ubicación estratégica.
Esta realidad, sin dudas, demuestra que
la comunicación que hubo entre Salta y Tarija, siempre fue muy fluida. La
comunicación epistolar entre Güemes, Belgrano, Francisco de Uriondo y otros
jefes locales tarijeños era factible por una serie de razones, entre ellas, los
pueblos de Tarija y Salta han estado muy ligados por las mismas ansias de
libertad, por compartir historia y cultura. En Tarija las acciones estuvieron
bajo los objetivos de la estrategia güemesiana, cuando no a instancias de las
espontáneas y no bien ordenadas tácticas de los jefes locales, que en lo
esencial trataban de emboscar y desgastar a los regimientos realistas.
Precisamente, en esos tiempos José
Ignacio Mendieta comandante en esa jurisdicción y Manuel Rojas, uno de los
organizadores de los entonces temidos “Dragones Infernales”, con la ayuda
táctica de Eustaquio Méndez y José María Avilés, lograron vencer a los soldados
realistas.
En la “Abra del Gallinazo”, en la misma
región de Tolomoza, Méndez unió sus fuerzas a las de Lamadrid. Defendían los
alrededores de Tarija las unidades de Ramírez. Pero el ya famoso “Moto Manco
Méndez” desplegándose desde las inmediaciones de Concepción, ganó los terrenos
de
Ramírez contestó en una arenga a sus
soldados “Vamos a desparpajar a esos gauchos” y cruzó el río para enfrentarse
con los jinetes de Méndez, que a todo esto bajaban por
El héroe de
No sabemos si por natural inquietud
aventurera, o por reveses de fortuna familiar, emigró muy joven a tierras del
Río de
El hecho de estar al lado de los
desamparados y en contra de las injusticias de los corregidores españoles, no solo
debió despertarle en aquellos años la conciencia social, de la libertad y el derecho,
la igualdad y el respeto, sino que afirmaría esos principios por haber sufrido
en carne propia los abusos del poder.
Al retornar a su tierra, se relacionó con
la familia Echazú, haciéndose muy amigo de don Felipe, hijo de don Mariano
Antonio. Tal como lo demuestra una carta que Méndez mandó a redactar en 1825,
donde pedía la restitución de Felipe como Alcalde de Tarija, al ser depuesto
éste por el coronel O’ Connor, también fue compadre de don Bernardo Trigo, es
decir, ambos patricios tarijeños.
Lo cierto es que el que ya popular “Moto
Méndez” tanto por sus hazañas de valiente jinete gaucho, jovial bebedor y gran
enamorado, como por su bondad e ingenuidad, a la vez que por su ancestral
sabiduría campesina, logró un gran ascendiente entre los chapacos de San Lorenzo
y Tarija, especialmente en los ánimos de los campesinos empobrecidos por las
onerosas tributaciones exigidas por las autoridades españolas, en los primeros
años del siglo XIX.
En las regiones de San Lorenzo y en todo
el valle central, ya en 1813 Eustaquio Méndez era reconocido como el jefe
indiscutible de las montoneras que organizó después del triunfo de Suipacha y
de la derrota del primer Ejército Auxiliar del Río de
Desde 1814 luchó obedeciendo las
instrucciones de Uriondo y Güemes, especialmente apoyando las acciones de
Uriondo por el Valle de
Uno de los batallones realistas
sorprendió en “Mojos” en julio de
Sin embargo, esa situación desesperada
les infundió a los gauchos chapacos un nuevo vigor casi suicida: considerando
sus jefes que, ante el triunfo de San Martín en Chile y el inmediato retorno de
Ante estos acontecimientos, el coronel
realista Vigil pudo permanecer más o menos tranquilo en Tarija, luego de
semejante ofensiva contra las partidas rioplatenses y Tarijeñas. No obstante, a
principios de noviembre de 1818, el huidizo Eustaquio Méndez, con un sigilo
digno de las mejores tácticas, puso cerca a la villa con un considerable contingente.
En esa ocasión Méndez jugo una de sus más eficaces cartas. El sitio fue tan
efectivo que las partidas realistas no podían asomarse ni siquiera por las
barrancas.
Anoticiado de
Por su parte el virrey Pezuela, después
de la ocupación de Chile por San Martín, en 1819, ordenó el retiro paulatino de
las más importantes fracciones del ejército realista del Alto Perú, medida que
hacia 1820, va quedando bajo el mando del Gral. Olañeta con su Cuartel Gral. en
Tupiza.
Es interesante reflexionar sobre la
siguiente situación. Es todo un tema, que según el historiador Ávila Echazú, no
se explicó con la debida documentación o bien no se le dio la importancia que
merecía, o todo estuvo envuelto en las nubes de un miope patriotismo. Se trata
precisamente del retiro de algunos jefes locales por convenios con los comandantes
españoles, a fin de establecer una especie de coyuntural armisticio que dejara
en suspenso todo lo obrado, es decir, un “statu quo” favorable a los intereses
de ambos bandos en contienda.
El ex comandante español García Camba que
actuó bajo las órdenes de
También debemos saber que en Tarija se
organizó un brillante escuadrón de voluntarios tarijeños que se incorporaron al
ejército de Olañeta. Ahora bien ¿Estuvo Eustaquio Méndez en ese regimiento de
voluntarios tarijeños? ¿Estuvo en el ejército de Olañeta?
La
historiadora Cristina Minutulo de Orsi, al hacer una reseña de los
acontecimientos de enero a marzo de 1825, dice: En esos días la figura del
coronel Eustaquio Méndez cobra importancia, pues regresa a Tarija después de
haberse mezclado en la guerra doméstica que mantenía Pezuela y
Lo cierto es que hasta el día de hoy, no
se conoce o al menos nosotros no conocemos detalles documentales de las
actividades de Eustaquio Méndez desde fines de 1818 hasta marzo de 1825 que
libera Tarija. Al respecto se tejieron muchas leyendas y diversas opiniones,
pero la historia escrita puede proporcionar soportes a esas leyendas o cultos,
pero no se confunde con ésta, no se rige por sus pautas, por eso no siempre las
demandas del culto o leyenda pueden ser satisfechas por la oferta de la
investigación.
Continuando con las investigaciones del
historiador Ávila Echazú, “En un oficio al Gral. Sucre, en el que da cuenta de
la reposición de don Felipe Echazú en el gobierno de Tarija, Méndez se refiere
a una veloz expedición que entre ambos hicieron, estando ya de gobernador, en
auxilio de las divisiones patriotas contra el tirano Olañeta”.
Ahora bien, no queda sino atenerse a esos
testimonios y a los documentos que lo refrendan, los cuales de ninguna manera
deslucen al héroe chapaco, podemos decir según Ávila Echazú que se trató de
jugadas tácticas de Méndez, una vez que se desligó del compromiso de 1818 con
ACTA
ÁVILA ECHAZÚ, Edgar: “Historia de Tarija”. Tarija,
Bolivia, 1997.
VÁZQUEZ MACHICADO, Humberto; MESA, José; MESA, Teresa
GISBERT de: “Manual de Historia
Boliviana”.
El
Instituto Güemesiano de Salta, organizó los actos en conmemoración de la fecha y
lugar en que fue herido mortalmente el general Martín Miguel de Güemes. El
homenaje dio comienzo en horas de la mañana, con una ofrenda floral en el
monolito ubicado en el extremo sudeste de la plaza Belgrano de Salta. La
dirección del acto estuvo a cargo de la profesora Ercilia Navamuel.
A
continuación, hubo presentación de banderas y entonación de las estrofas del
Himno Nacional Argentino. Ercilia Navamuel expuso palabras alusivas a la fecha.
Posteriormente el vocal del Instituto Darío Wayar Núñez, pronunció un discurso
que tituló “Güemes
y el sol de Mayo”. Se cerró el acto con el retiro de las banderas. Asistieron autoridades
provinciales, miembros del Consejo Directivo del Instituto Güemesiano, de
GÜEMES Y EL SOL DE MAYO
Darío WAYAR NÚÑEZ ·
El Instituto Güemesiano, madre,
formadora, y gestora, de los actos académicos de esa gran gesta gaucha, me ha
conferido esta emotiva tarea de recordar esa fatídica noche del 7 de junio de
1821, cuando fuese herido por una bala enemiga – en este lugar, el Gral. Martín
Miguel Juan de Mata Güemes.
En ese anochecer frío como el
egoísmo, callada como el silencio, e impregnada de tinieblas como la frente de
un muerto, la noche se fue esparciendo, entre densos nubarrones desbaratados a
trechos, montando en su noble “Negro” se fue alejando, en silencio.
Esa herida, que llevaría diez días
después a ingresar en la memoria de las páginas más brillantes de nuestra
histórica patria, esa herida abierta que aún hoy, a 187 años sigue sangrante y
latente. Güemes no fue un guerrero improvisado, fue militar de carrera,
ennoblecido de la cuna misma, no necesitó de laureles, ni de emblemas nobiliarios,
bastándole solamente el amor de su pueblo, de su gente, de sus gauchos, de
aquellos que inspirados por él, tomaron entre sus manos la tacuara para
defender esta tierra del poder invasor. Enarbolando así la bandera de la
justicia, la bandera de los desposeídos, la bandera que hace libre a los
hombres, que junto a San Martín y Bolívar conformaron la trípode de
Junto a la cruz, la espada. Hombres
y mujeres, jóvenes, niños y viejos, tarijeños, salteños y jujeños, norteños
todos, emprendieron una lucha sin cuartel, convirtiéndola en una de las más
auténticas, sangrientas de la historia. Detallar esta gesta llevaría a llenar
páginas y páginas que no harían más que laurear esta tierra regada por el
néctar del valor de ese hombre vestido por la luz de los grandes.
Hablar de Güemes es surcar el
firmamento de las cumbres andinas, cual cóndor que vuela libre y majestuoso,
desde el saliente al poniente, desde el este al oeste, desde el norte al sur,
desde los Andes a las costas atlánticas y a las extensas llanuras pampeanas.
Suelo del inca, del araucano, del diaguita, del guaraní, y de tantos otros que
laten cual fuerza inconmensurable en las venas del mestizaje criollo que puebla
esta tierra.
Hoy, a 187 años de ese juramento
hecho por sus gauchos, que al mando delegado al coronel Jorge Enrique Widt de
no descansar hasta que el último de los invasores no fuese expulsado de estas
tierras – digo – ¿No es momento de recordar aquel pacto hechos por nuestros mayores?.
¿No es este el momento como argentinos, reavivar en nuestros jóvenes y en
nosotros mismos la conciencia de ser libres, de nuestros gobernantes el dejar
de lado mezquinos individualismos, renunciando a ambiciones personales, para
lograr así la unión de la patria?.
Hoy cuando nos encaminamos a ese
gran jubileo de la patria de los argentinos y de todos los hombres de buena
voluntad de la tierra, que, en unión con nosotros han contribuido el logro de
sus destinos, saludo desde mi humilde ser, la aurora de ese memorable día
venidero, animado con la esperanza de que, dentro de lo efímero de las cosas
humanas, nuestra patria entrará triunfante, en la inmortalidad de la vida de
los siglos.
A los que alcancen ver renacer las
luces seculares del Sol de Mayo, que marchen con aliento hacia adelante,
siempre adelante, recordando la figura de ese cadete que intervino en la toma
de la “Justina”, con espíritu joven y valiente. Reavivemos la llama encendida
por nuestros mayores, haciendo renacer el auténtico espíritu cristiano, entendiendo
que la libertad de los hombres está en cada uno de nuestros actos para empuñar
así, la única arma que hace fuerte a una nación, la razón.
Que esta ventisca fría de junio
sirva para refrescarnos a cada salteño, a cada argentino, a cada americano, que
la lucha emprendida por el general Martín Miguel de Güemes no fue en vano, que
aquella lejana noche del 7 de junio sea recordada año tras año, como ejemplo de
lucha en cada hombre, mujer y niño de los más alejados parajes.
Desde esta plaza tan emblemática
para los salteños, que como aquella marcha iniciada hace casi 200 años, solo
sea para reencuentro en un abrazo de auténtica unión latinoamericana. Güemes
gobernante nos enseñó a comprender que la magnanimidad del poder que ejerció durante
su mandato no fue signo de debilidad, sino que es el gesto de los grandes.
Nada más, muchas gracias.
La
sesión académica se cumplió en la sede del Instituto Güemesiano de Salta, ante
una importante y calificada concurrencia. Se presentaron las banderas y se
entonaron las estrofas del Himno Nacional y el Himno a Güemes. La apertura con
palabras alusivas en homenaje al gran defensor de la libertad y la
independencia americana, estuvo a cargo de la presidente Prof. Ercilia
Navamuel.
A
continuación, el vicepresidente del Instituto MPN Rodolfo Leandro Plaza Navamuel presentó el Boletín Nº 32, de 302 páginas,
recordando que el Instituto Güemesiano de Salta “fundado
por el Poder Ejecutivo de
Prosiguió el acto con la conferencia del licenciado Jorge Sáenz, que expuso sobre “El golpe
de mano en Humahuaca”, y con la del doctor Roberto Enrique Díaz, que por primera
vez en la institución se dilucidó sobre un tema poco estudiado en nuestro
medio: “El general Güemes en la medalla. Iconografía del general Martín Miguel
de Güemes relacionada con las medallas acuñadas”. Esta última conferencia estuvo
acompañada de una exposición de medallas en dos vitrinas aseguradas, esta
exposición quedó en el establecimiento por diez días para ser visitada por el
público.
Se
cerró la sesión con el retiro de las banderas. Finalmente se procedió a la
distribución del Boletín Nº
EL GENERAL GÜEMES EN
DEL GENERAL MARTÍN MIGUEL
DE GÜEMES
RELACIONADA CON LAS MEDALLAS
ACUÑADAS ·
Roberto Enrique DÍAZ ··
Sabido es que al tiempo del fallecimiento
de Güemes no existía ni la fotografía ni se confeccionaban daguerrotipos,
tampoco el héroe gaucho había posado para ningún pintor o retratista. La imagen
que de Güemes se conservaba es producto de los distintos relatos que realizaban
familiares o personas a él allegadas. Tal vez la primera en documentar esas
descripciones, fue Juana Manuela Gorriti, quién en su obra “Güemes. Recuerdos
de la infancia” (1853), lo retrata como “un
guerrero alto, esbelto y de admirable apostura. Una magnifica cabellera negra
de largos bucles y una barba rizada y brillante, encuadraban su hermoso rostro
de perfil griego y de expresión dulce y benigna…”.
Se ocupó de la temática el profesor
Carlos G. Romero Sosa, quien en su estudio titulado “Iconografía Norteña de
Belgrano y Güemes” adjudica la primacía de la representación de Güemes al
pintor francés Ernest Charton, trabajo que habría ejecutado en 1876 teniendo
como modelo al sobrino nieto del prócer el Sr. Carlos Murúa Figueroa, bajo las
directivas de don Juan Martín Leguizamón; este trabajo habría sido obsequiado
al Dr. Ángel Justiniano Carranza.
Sostiene el profesor Romero Sosa, que el
retrato realizado por Charton de un Güemes con indumentaria gaucha no habría
sido del agrado de Carranza, por lo que encontrándose en Salta en 1885 hizo
confeccionar, por el educacionista don Flavio García, un bosquejo a lápiz de
Güemes militar, firmado con las iniciales F.G., en el que solo se habría
modificado la indumentaria reproduciendo en lo demás, el primitivo dibujo de
Charton.

Carlos Murúa Figueroa

1. Martín del Milagro Güemes Puch
2. Luis Güemes Puch 3. Carlos Murúa Figueroa

F. G. SALTA
El coronel Luis Alberto Leoni Houssay -
quien discrepa con las opiniones del profesor Romero Sosa- se preocupó de
sistematizar las distintas referencias que con respecto a la persona de Güemes
realizaron historiadores en las épocas más diversas, y nos aporta en respaldo
de sus opiniones valiosa documentación.
Puntualiza el coronel Leoni Houssay que
las afirmaciones de Romero Sosa se basan en expresiones orales y que no
concuerdan con lo que dan cuenta varias cartas intercambiadas por Luis Güemes
Puch con sus hijos Domingo, Luis y Martín y entre estos últimos.
Desde Buenos Aires, el 14 de agosto de
1879 Luis Güemes Castro escribe a su hermano Martín en Salta, lo siguiente: “Holmberg me ha dicho que en Salta están
haciendo el retrato de mi abuelo. El Dr. Carranza le ha pedido a Miguel Aráoz
el retrato de mi abuelo porque va a escribir su biografía”.
En otra carta escrita en Buenos Aires por
Domingo Güemes Castro a su padre Luis en Salta, con fecha 7 de agosto de 1883,
le dice: “Ya me han hecho un nuevo ensayo
del retrato de mi abuelo. El Gral. Mitre me hizo decir que le hiciera poner
traje de húsar y él mismo le dio al pintor un modelo. El retrato ha gustado a
todos, dicen que es el más parecido a nosotros y el más lindo también. Se lo he
mandado a doña Juana Manuela para que lo tenga unos días y lo revise despacio”.

Una gran nebulosa se cierne con respecto
a la existencia de algún óleo anterior a 1885, ejecutado por Charton u otro
pintor. El 30 de diciembre de 1885 en
En 1894 aparece la primera medalla
ordenada por
Ángel Justiniano Carranza en un artículo
publicado el 17 de junio de 1894, nos informa que la medalla antes mencionada,
fue “compuesta y dibujada bajo la
inspiración de los miembros de
Al año siguiente, en 1895, en el libro
del escritor F. de Oliveira Cezar, con varios dibujos del catalán Fortuny, titulado
“Güemes y sus gauchos”, se reproduce una litografía de Güemes con uniforme de
húsar, firmada al corte del brazo izquierdo por Fortuny.

A principios de siglo el pintor Eduardo
Schiaffino, a requerimiento del Dr. Luis Güemes Castro realiza, en la casa de
Martín Miguel Güemes Castro y su hermano Luis en la calle Lavalle 733 en Buenos
Aires, un cuadro tomando como modelo aparte de las fotografías que le
proporcionaron, el rostro y la figura espigada de Martín Miguel Güemes Castro.
Es el propio Schiaffino quien nos
proporciona información sobre los elementos y modelos en los que se basó para
componer el retrato que en 1965, sería “certificado” y “legalizado” por Decreto
Nº 8988 del Ministerio de Gobierno de
El 13 de setiembre de 1903, Schiaffino
remite al Dr. Luis Güemes una carta en la que expresa: “Mi querido amigo, tengo de enviar a Ud. una reproducción (única) del
retrato al pastel negro que hice de su ilustre abuelo, mientras realizo el
retrato pintado, que deseo dedicar a Ud. en testimonio de afecto. Al mismo
tiempo le devuelvo el uniforme de húsar blanco de
El cuadro es un dibujo a lápiz y carbonilla
sobre cartón que lleva la firma de “E. Schiaffino” y fechado 1902, consignando
la frase “Cartón para el retrato del General Güemes”.

1894
Homenaje de
al general Güemes y a sus
heroicos gauchos

ANVERSO: En el campo, busto del Gral. Güemes de
tres cuartos perfil izquierdo con uniforme militar; en la base una rama de
roble y otra de palma, unidas por un moño. Leyenda perimetral superior /
GENERAL MARTIN MIGUEL GÜEMES / Separada de la inferior por dos estrellas de
cinco puntas / 7 DE FEBRERO 1785 / SALTA / (sobre ramas de laurel en sotuer) /
17 DE JUNIO 1821 /. Bajo la rama de roble el nombre del grabador.: / J. DOMINGO
/. Sin gráfila.
REVERSO: En el campo, gaucho con sombrero y
poncho montado en caballo con la marca de Güemes (3) encabeza una carga de
lanceros “Infernales”. Al fondo, sol elevándose sobre montañas. Leyenda
perimetral superior /
METAL: Cobre
MODULO:
PESO: 137 grs.
ARTISTAS: José Domingo (escultor) y Eduardo
Cerrutti (pintor)
ACUÑADA
en: Casa de Moneda de
EJEMPLARES
ACUÑADOS: 100.
1.
Medalla al general Güemes y sus heroicos gauchos. Junta de Numismática Americana
1894
Es esta la primera pieza que se acuña en
homenaje al Gral. Martín Miguel de Güemes.
En el año 1894 el historiador Ángel
Justiniano Carranza, intervino para lograr que en Buenos Aires
Un ejemplar de la misma fue remitido al
nieto mayor del héroe, Sr. Don Martín Miguel Güemes juntamente con una nota
fechada el 17 de junio de 1894 en la que los miembros de
“Junta de
Numismática
Americana
Buenos
Aires, 17 de junio de 1894
Señor D. Martín Miguel
Güemes
Salta
Muy Señor nuestro:
En
el aniversario 73º del trágico fin del glorioso defensor de Salta, general
Martín
Miguel Güemes, esta Junta de Numismática Americana, ha creído rendir un
merecido homenaje a su memoria, mandando acuñar la adjunta medalla
conmemorativa de sus hazañas en la era inolvidable de nuestra independencia.
Reconociendo
en Ud. a uno de los dignos descendientes de aquel Gran
Patriota,
sírvase aceptarla como una prueba palpitante de que se aproximan los días de
reparaciones y de justicia para los que, como su Ilustre antecesor nos legaron
una patria libre y soberana.
Con
tal motivo tenemos el muy satisfactorio de ofrecer a Ud. las
seguridades
de mayor consideración.
Bartolomé
Mitre
José
Marcó del Pont Ángel Justiniano
Carranza
Alfredo
Meabe Enrique Peña
Alejandro
Rosa”
Ángel Justiniano Carranza publicó en

Alejandro Rosa en su memorable trabajo
“Medallas y Monedas de
Me ocuparé ahora de algunos de los
“polémicos” temas que surgen de la medalla:
1) Se consigna en la misma como fecha de
nacimiento de Güemes el día 7 de febrero de 1785, sin embargo hoy en forma casi
unánime se reconoce como fecha de nacimiento el día 8.
Reza en la partida de bautismo de Martín
Miguel de Güemes
“En
esta Santa Iglesia Matriz de Salta el 9 de febrero de 1785, Yo el Cura Rector
más antiguo, exorcicé, bauticé y puse óleo y crisma a Martín Miguel Juan de
Mata, criatura nacida de dos días e hijo legítimo de don Gabriel de Güemes
Montero y doña María Magdalena de Goyechea y
En la citada partida no figura el día del
nacimiento por lo que algunos historiadores, Carranza entre ellos, sostuvieron
que el nacimiento de Martín Miguel se produjo el día 7 y otros, que lo fue el
día 8 de febrero.
El Instituto Güemesiano de Salta se
pronunció por esta segunda fecha teniendo en cuenta que la iglesia celebra San
Juan de Mata el 8 de febrero y que los descendientes del prócer afirmaron que,
la familia siempre sostuvo que nació el citado día.
2) El
segundo tema “polémico” lo constituyen las condecoraciones que se colocaron en
el pecho del héroe. Expresaba Carranza que eran las correspondientes a la
defensa de Buenos Aires, Suipacha y Salta.
Existen más dudas que certezas sobre la
posibilidad que algunas de estas condecoraciones le hubieran sido otorgadas o
entregadas y que las hubiera usado en alguna oportunidad.

Cabe hacer notar que si bien está
acreditado que Güemes participó en
Ninguna constancia existe de que medalla
alguna le fue otorgada en esa oportunidad, Fernando VII, a través de Suprema
Junta Gubernativa de España e Indias, ordenó entregar a quienes “han
contribuido a la gloriosa victoria que las armas de SM han conseguido sobre las
enemigas…”, entre otros al cadete Martín Güemes, como premio un pequeño escudo
de paño y seda, circular de seis centímetros de diámetro, con la figura del
escudo de la ciudad de Buenos Aires en su centro, y a su alrededor la leyenda
“RECONQUISTADOR Y DEFENSOR DE BUENOS AIRES” detalles todos éstos bordados en
hilos de oro, plata y seda. El escudo que habría pertenecido a Güemes fue
donado y se conserva en el Museo del Regimiento de Caballería Ligero 5 “Gral.
Martín Miguel de Güemes” (Salta).
La supuesta medalla por la participación
en Suipacha no constituye “una verdad histórica” sino “una reivindicación
histórica” porque si bien la participación de Güemes en este primer triunfo
argentino fue principalísima, por motivos aún hoy desconocidos, en los partes
oficiales de Castelli y González Balcarce no mencionan la actuación del capitán
Güemes, lo que lleva a suponer que ningún reconocimiento le fue otorgado.
Finalmente con relación a la medalla de
Salta, suponemos que se trataría del premio que el Gral. Belgrano propuso por
Para Güemes toda en oro, para los
comandantes y oficiales los brazos de la estrella en oro y el centro de plata,
con pendientes de cintas celeste para lucir en el pecho, estrella que llevaba
la inscripción “AL MÉRITO EN SALTA” y en su centro “AÑO DE
Esta condecoración, sobre la que mucho se
ha escrito, constituye el principal precedente del actual escudo de Salta,
llamado Escudo de
3)
Otro aspecto polémico lo constituye la imagen que de Güemes se grabó en el
anverso de la medalla, si consultamos la opinión de quienes se ocuparon de la
iconografía de Güemes, nos encontraremos con disímiles posiciones, así Carlos
G. Romero Sosa sostiene que fue un retrato confeccionado por Flavio García en
Salta, modificando el original retrato pintado por el francés Charton en el que
Güemes aparecía vestido con traje de gaucho, el que, a pedido de Carranza, fue
sustituido por el uniforme militar (de húsar, con alamares), opinión que no comparte
el investigador coronel Leoni Houssay.
En verdad, es el propio Carranza quien
nos proporciona la correcta información, ya que en el citado artículo publicado
en
4)
Algunos historiadores han sostenido que la figura central representada en el
reverso no es otra que la de Güemes vestido de gaucho con sombrero y poncho,
dirigiendo la carga de los “Infernales”, sobre este punto nada nos dicen los
que participaron en la concepción de la medalla, pero resulta sugestivo que en
el anca de ese caballo con claridad se advierta la marca de ganado utilizada
por el Gral. Güemes y que consistía en un dibujo muy similar a un número 3
invertido.

Lo expuesto precedentemente pone en
evidencia la relación estrecha entre la medallística y la historia.
1931
Inauguración del Monumento
Nacional en Salta

ANVERSO: En el campo, reproducción de la estatua
ecuestre que corona el monumento, perfil izquierdo, fondo de cerros.
Anepígrafe. Sin gráfila.
REVERSO: En el campo, encerrada entre ramas de
laurel frutado, en nueve líneas la leyenda: / .XX.II.MCMXXXI. / MONUMENTO
NACIONAL / AL / GENERAL DE
METAL: Plata dorada.
MODULO:
PESO: 72.50 grs.
ARTISTA: V. GARINO (en el exergo del anverso).
ACUÑADA
en: Casa de Moneda de
EJEMPLARES
ACUÑADOS: 90.
1931
Inauguración del Monumento
Nacional en Salta

METAL: Plata PESO: 70 grs. EJEMPLARES ACUÑADOS: 60.
1931
Inauguración del Monumento
Nacional en Salta

METAL: Cobre PESO: 74.50 grs. EJEMPLARES ACUÑADOS:
200.
NOTA: Se acuñaron también 10 ejemplares en
oro, 110 grs. Y 100 ejemplares en cobre plateado, 75.50 grs.
2.
Inauguración del monumento al general Güemes en Salta
El 17 de junio de 1885, don Ángel
Justiniano Carranza inicia un movimiento procurando el reconocimiento del héroe
nacional Martín Miguel de Güemes y la construcción de un monumento ecuestre en
Salta, así durante la “velada conmemorativa del histórico 17 de junio de
Los enfrentamientos entre partidarios y
adversarios, produjeron diversas modificaciones en cuanto al lugar adecuado
para el emplazamiento del mismo. Inicialmente se pensó en la plaza principal,
la plaza 9 de julio. En 1910 una nueva comisión insiste en ese emplazamiento
pero al suscitarse discusiones en el seno de la misma se decidió levantarlo en
una plaza creada frente al edificio de la entonces Casa de Gobierno (hoy sede
de

Bajo el gobierno de Joaquín Castellanos,
el 17 de junio de 1921, entre los actos conmemorativos del centenario de la
muerte del prócer, se colocó la piedra fundamental del monumento en el centro
de dicha plaza.
Nuevas polémicas se desataron y el
monumento se postergaba, hasta que la propuesta del Dr. Ernesto Padilla logró
concitar adhesiones en el sentido de crear al pie del cerro San Bernardo la
“Plaza de los Suburbios”, la que fue inaugurada en 1926. Allí finalmente se
emplazaría el monumento.
El concurso convocado por
Tanto la figura ecuestre, como los bien
perfilados y originales relieves fueron fundidos en el Arsenal de Guerra de
Varios articulistas se han referido a las
piezas que se acuñaron con motivo de la inauguración del monumento, pero
ninguno de ellos aportó datos sobre la autoría artística de dicha medalla, ni
sobre el taller en el que habría sido acuñada. La curiosidad y un dejo de
suerte nos permiten hoy brindar información sobre el particular.
La medalla ostenta en el anverso una fiel
reproducción de la estatua ecuestre que corona el monumento y en el reverso las
leyendas indicando la fecha de inauguración, esto es el 20 de febrero de 1931,
bajo la presidencia del Tte. Gral. José F. Uriburu.
Esta pieza, que es considerada una de las
más bellas, denota que su autor era un escultor de exquisita formación. Hoy,
sin duda podemos afirmar que el autor de los platos con los que se fabricaron
los cuños de esta medalla, fueron de autoría del ya citado Víctor J. Garino.

Víctor J. Garino
En el exergo del anverso, de forma tenue
en algunos casos y apenas perceptible en otros se observa la leyenda /V.
GARINO/, ello nos permite afirmar que solo a él cabe atribuir la paternidad
artística de la pieza.


Se había fijado como fecha para la
inauguración el día 20 de febrero de 1931. La investigación realizada nos
permitió acceder a documentos que acreditan que las medallas fueron acuñadas en
A pedido de
Otro presupuesto de fecha 15 de enero de
1931 consigna que se cobraría por el dorado de 50 medallas de plata $ 1,00 por
cada una y por el plateado de 100 medallas de cobre $ 0.50 por cada una
El 27 de enero de 1931 el jefe de
talleres solicita al director de
En la memoria de
“El primer trabajo fue la reducción y
grabado de un cuño para el anverso de la medalla conmemorativa de la
inauguración del monumento al Gral. Güemes, en Salta”.
“El 21 de febrero se entregaron a
Medallas de oro 10
Medallas de plata dorada 90
Medallas de cobre plateado 100
Medallas de plata 60
Medallas de cobre 200
Total
460
Resulta curioso que produciéndose la
inauguración el día 20 de febrero,
“21 de febrero de 1931. Nuestra entrega
en 10 (diez) medallas para la inauguración al Monumento al Gral. Martín Miguel
de Güemes en Salta. Ley 900. Peso bruto: 1078 grs. Fino gramos: 970,200 grs.”.
“21 de febrero de 1931. Nuestra entrega
en dorado de medallas de plata para la inauguración del Monumento al Gral.
Martín Miguel de Güemes en Salta. Ley 90-. Peso bruto; 31.345 grs. Fino gramos:
28.210.05 grs.”.
“Balance de plata, 1931. 13 de febrero:
Nuestra entrega en 150 medallas para la inauguración del Monumento al Gral.
Martín Miguel de Güemes en Salta. Ley 900. Peso bruto: 10.500 grs. Fino gramos:
9.450.00 grs.”.
“Nuestra entrega en baño dado a 100
medallas de cobre para la inauguración del Monumento al Gral. Martín Miguel de
Güemes en Salta. Ley 900. Peso bruto: 110 grs. Fino gramos: 99.00 grs.”.
Este documento pareciera indicar que al
menos las medallas acuñadas en cobre y en plata, habrían sido entregadas el día
13 de febrero, con lo cual pudieron obsequiarse a los asistentes al acto del
día 20, al tiempo de la inauguración.
Este acontecimiento tuvo varios ausentes,
uno de ellos el más grande historiador sobre la vida y obra del Gral. Martín
Miguel de Güemes, don Bernardo Frías, quien había fallecido el 17 de diciembre
de 1930. Y también los descendientes del Gral. Martín Miguel de Güemes a raíz
de la detención en Buenos Aires del Dr. Adolfo Güemes –nieto del General- lo
que motivó el enojo y ausencia de los familiares, a pesar de que el Gral.
Uriburu había ordenado la libertad del mismo para que pudiera asistir a los
actos. Como los medios de comunicación eran precarios, los familiares del Dr.
Adolfo Güemes residentes en Salta tomaron conocimiento de su detención, no así
de su liberación, por lo que no asistieron al acto inaugural del Monumento.
BIBLIOGRAFÍA
CARRANZA, Ángel Justiniano: “Una Página de Bronce”.
GÜEMES, Luis: “Güemes
Documentado”. Tomos 1, 6, 7 y 12. Ed. Plus Ultra. Buenos Aires.
LEONI HOUSSAY, Luis Alberto: “Iconografía del General Martín Miguel de Güemes”. Boletín del
Instituto Güemesiano de Salta Nº 08. Salta, 1984.
LIBRO DE NOTAS DE TALLERES DE CASA DE MONEDA DE
OLIVEIRA CEZAR, Filiberto de: “Güemes y sus Gauchos”. Buenos Aires, 1895.
PERDIGUERO, César: “Antología
del Cerro San Bernardo”. Fundación Etchart. Salta, 1984.
ROMERO SOSA, Carlos G.: “Iconografías Norteñas de Belgrano y Güemes”. Boletín Instituto
Bonaerense de Numismática Nº 10.
-- “Orígenes y
Ejecución del Monumento al General Güemes en
ROSA, Alejandro: “Medallas
y Monedas de
SARAVIA TOLEDO, Rogelio W.: “El Rostro de Güemes”, en “Distintas miradas sobre Martín Miguel de
Güemes”. Salta, 2002.
Adhesión y asistencia del
Instituto Güemesiano de Salta a los actos organizados por el Gobierno
Provincial a las 9,00 de la mañana. Representado por miembros del Consejo
Directivo y socios, el Instituto asistió al Panteón de las Glorias del Norte en
El
Instituto Güemesiano programó
el acto académico a las 19,00 en su sede de España 730. La apertura con palabras
alusivas al aniversario del fallecimiento del general Martín Miguel de Güemes,
estuvo a cargo de la profesora Ercilia Navamuel. Luego se cumplió la entrada de
banderas y se entonaron las estrofas del Himno Nacional Argentino y el Himno a
Güemes.
Seguidamente,
se abrió la sesión pública con la conferencia “La gran Gesta Güemesiana en la lucha por
POR LA
INDEPENDENCIA, VISTA POR EL
DOCTOR
DALMACIO VÉLEZ SARSFIELD
Dalmacio Vélez Sarsfield
nace en Amboy, hoy en el departamento de Calamuchita, provincia de Córdoba el
18 de febrero de 1800 y Martín Miguel de Güemes en la ciudad de Salta, en la actual
calle Balcarce 51, donde vivía su familia, el 8 de febrero de 1785. Sarmiento
en una biografía sobre Vélez diría que nació en 1801 y aquí durante años se
discutió si fue 7 u 8 de febrero el día del nacimiento del general. En vista de
ello diré que escuché de labios del licenciado Luis Oscar Colmenares la
conferencia pronunciada el 8 de febrero de 2000 en el Cabildo Histórico de
Salta en el 215 aniversario del nacimiento de Güemes y en conmemoración al
bicentenario del natalicio de Vélez, titulada “Dalmacio Vélez Sarsfield autor
del primer homenaje a Güemes”.
En ella hizo exposición
de una faceta, que para los que estudiamos Derecho, nos era totalmente
desconocida. Se refirió a la polémica mantenida con Mitre, a raíz de la
publicación de su Historia de Belgrano,
en la que el abogado, general y masón aparece como un deslucido personaje.
Colmenares exhumaba así un texto que parecía tornar en superficial el esfuerzo
de muchos por la prístina idea de libertad encendida en
Hace un tiempo pude dar
con un libro de una colección titulada Grandes
escritores argentinos donde recoge Páginas
magistrales de V. Sarsfield con prólogo de Domingo Faustino Sarmiento,
editado en Buenos Aires en 1944. Dice el autor del Facundo en la última línea del discurso con el que despide los
restos del ilustre cordobés: “El Dr. D. Dalmacio Vélez Sarsfield ha salvado con
el asiduo trabajo de medio siglo, estas barreras naturales, y su nombre, sus
trabajos y sus libros, lo harán vivir con nosotros, nuestros hijos y los de
otros países, por una larga serie de años, sino por siempre, mientras haya
leyes, crédito y comercio, que tanto favoreció. ¡Adiós, viejo Vélez!”
Sarmiento le había
propuesto, como presidente de
Aracelli Bellotta en su
novela Aurelia Vélez. La amante de
Sarmiento, afirma que Urquiza le dio el dinero para la empresa editorial.
Así se lee en dicho libro: “Es que para la joven Aurelia, de dieciséis años,
nada de lo que estaba ocurriendo en el país le era extraño. Su padre hacia
tiempo que estaba en contacto con Urquiza, de quien había recibido una
subvención para fundar el diario El Nacional, y más de una vez lo había
escuchado conversar con Domingo Sarmiento -un amigo sanjuanino de la época del
exilio cuyos escritos y opiniones deslumbraban especialmente a Aurelia- de que
por fin se iniciaría la gran obra de la constitución de
El joven Dalmacio se
matricula en el Colegio Monserrat en Córdoba donde alcanza los grados
necesarios para ingresar a su universidad y de ella egresar con el título de
Bachiller en Leyes. No consigue nunca el de doctor en leyes y en teología,
atribuidos por Sarmientos en la mentada biografía. Sí hace la práctica
necesaria para poder litigar y luego, con poco más de veintidós años, emprende
una carrera pública con bien afianzados conocimientos. Su hermana, a la sazón
casada con el gobernador de San Luis, le permite ser elegido, -digamos:
designado- diputado por esa provincia. En Buenos Aires, empieza a brillar su
genio de conocedor del latín, del derecho y de la diplomacia, que con un
carácter parco, lo tornará reservado e irónico en los debates. Rivadavia lo
acoge como un joven promisorio y Vélez le responde convencido de que el
pensamiento liberal era el adecuado para estas provincias que apenas había
superado la sorpresa de saberse dueñas de su destino.
Una semblanza de la
anarquía está reflejada magistralmente por Jorge Luis Borges en su Poema Conjetural: “Zumban las balas en
la tarde última. / Hay viento y hay cenizas en el viento, / se dispersa el día
y la batalla / deforme, y la victoria es de los otros. / Vencen los bárbaros,
los gauchos vencen…”. En tanto Vélez lee con fruición a los autores ingleses
que escriben sobre economía para afianzar su triunfante revolución industrial.
Así llega a la cátedra de economía política en
1. Polémica histórica
Dice: “En un libro de
historia de la revolución…” acaso parafraseando al comienzo del Quijote: “En un
lugar de
El texto de defensa de
las provincias de la incipiente Argentina cobra vigor en la letra de Vélez, un
cordobés arropado con lo mejor del latín, de las leyes de la vieja Europa y el
modelo de la incipiente democracia de los Estados Unidos de Norteamérica.
2. El tiempo pasado
Podemos imaginar mucho,
pero nada comparado con lo que el erudito hombre del Derecho, de pronunciada tonada,
tenía en ciernes. Cuando se refiere a Güemes, y he ahí el nudo de la conferencia
de Colmenares, lo hace con conocimiento de causa. Recordamos que uno nace en
1800 y otro en 1785, es decir son sólo quince años de diferencia. Poco, y a la
vez muchos, en aquellos tiempos. Cuando Vélez está rindiendo sus materias en la
universidad, Güemes está luchando contra el godo invasor. Y recordemos un
instante la voz torrentosa de Jaime Dávalos diciendo: “Vendrá esta vez del
norte / el godo artero / en una noche lloviznosa y fría / en que un Judas te
vende por dinero…
3. ¿Quién acompañaba al héroe gaucho en la historia?
A Güemes lo acompañaba el
olvido y una parte de la gente que no estaba para ser tomada como referencia
por los altos mandos. Nos apoyamos en dos supuestos, el uno, en una sociedad
que no podía comprender un esfuerzo que no tenía destino inmediato, y el otro,
en una clase social desclasada, los gauchos.
Dice Sara Mata en su
libro Los gauchos de Güemes, desde
una óptica superadora en cuanto a análisis: “La insurrección generó sus propios
líderes, muchos de ellos de disímiles orígenes y trayectoria diferentes,
poseedores de capacidad de sumar hombres a las milicias que enfrentaban a las
fuerzas realistas (…). No es extraño entonces que siempre se atribuyera al
“patriotismo” la razón por la cual estos hombres luchaban contra la “opresión”
española. Sacerdotes, pequeños productores, jueces rurales, estancieros
vecinos, jefes de las milicias locales e incluso esclavos, peones y arrenderos
alcanzaron entre pares y subordinados al influjo necesario para convertirse en
referentes capaces de movilizar y de adquirir por este medio la posibilidad de
trascender las limitaciones impuestas por su condición social”.
Queremos decir que la
clase social, si es que puede considerarse clase a un grupo de gente que estaba
fuera del canon del tiempo, no tenía conciencia de su espacio. La preocupación
estaba en obtener un mejor pasar, en no pagar el arriendo, en tener tierra de
pastoreo y en que las mieses y los ganados crecieran por la mano y el trabajo
de Dios y no por el propio. No debemos apartarnos de la idea de una sociedad
que esperaba todo de la corona. La fuerza social denominada: los gauchos,
fueron una parte de la sociedad que tenía, salvando las distancias, los mismos
orígenes, futuro y hasta presente que los actuales. Dice Mata “Cualquiera que
fuese la razón de esta denominación, lo cierto es que entre estos “gauchos” de
Salta se encontraban negros, mulatos y pardos, algunos esclavos, tributarios
indios de procedencia altoperuana radicados en Salta, españoles o “blancos”
pobres y mestizos, mayoritariamente arrenderos y agregados, no faltaron tampoco
peones junto con pequeños y medianos propietarios. Igualmente participaron
milicianos del Alto Perú que llegaron siguiendo en su retirada al Ejército
Auxiliar. De este modo la composición étnica y social de estas milicias fue muy
heterogénea”.
4. La edad de la razón
Vélez tenía veinte años
cuando muere Belgrano y veintiuno cuando muere Güemes. Está en lo mejor de su carrera
universitaria y con la mira puesta en ampliar sus horizontes. Recordemos que
las invasiones realistas se habían ensañado con el territorio de Salta, Jujuy y
el Alto Perú. Belgrano estaba en Tucumán y Güemes mantenía, como podía, con la
guerra de guerrillas a raya a las huestes de España. Mientras se educaba y
participaba de la intelectualidad cordobesa, nuestro jurista veía la
desintegración de las provincias que abjuraban a viva voz de cualquier lazo con
el puerto. El pensamiento unitario y el federal buscarían, por caminos separados,
un lugar que arrastraría por años demasiada desinteligencia y atraso.
5. El Nacional
A la caída de Rosas las
grandes ciudades, Rosario Córdoba, Mendoza y Buenos Aires, tienen un particular
sentido de la información. Pululan periódicos y diarios de reducida tirada que
se escriben al fragor de las luchas de unitarios y federales. Anónimos,
libelos, brulotes y sueltos son la mejor prosa y la fuente vital para
comprender lo que ocurría. En una respuesta a Evaristo Carriego, redactor del Progreso, -y abuelo del poeta a quien
Borges hiciera trascender al rescatar el viejo Palermo- salta el genio
levantisco de Vélez. “…Ud. afirma que durante 30 años yo he combatido la
integridad de
6. La medida de la respuesta
Vélez Sarsfield afirma:
“La historia de la revolución ha obtenido un importante ensanche, con motivo
del artículo que escribimos sobre el General Güemes, indicando ligeramente sus
servicios para que en adelante, en los libros que se escribieran sobre nuestra
historia no se dijera que Güemes debía su celebridad al caudillaje (…). Que los
generales San Martín y Belgrano lo nombraron jefe de la vanguardia en la
provincia de Salta; que desde la primera invasión del ejército español después
de las tres derrotas consecutivas de nuestros ejércitos en Vilcapugio, Ayohuma
y Sipe-Sipe, Güemes sublevó toda aquella provincia en masa y que entonces
fueron innumerables los gloriosos y desiguales combates que sostuvo; que atacó
al enemigo en sus mismas fortificaciones y lo obligó a abandonar aquella
provincia en 1817 con la pérdida de la cuarta parte del numeroso ejército
español; que en las sucesivas invasiones a Salta de otros ejércitos españoles,
pusieron nuevamente a prueba la constancia de su famoso caudillo…”. Agrega: “La
actitud de Güemes desde 1817 en aquella parte de
“Mitre, -dice Vélez-
recurre a la ridiculización para tratar de hacer caer la figura del héroe,
habla de su defecto en la voz, del carácter despótico de su mandato de gobernador,
en fin dice, como se dice del historiador de Marco Aurelio, de retoque en
retoque, de cortesía a severidad y de allí a la injusticia para acabar en la
inexactitud”. Y da como ejemplo a Alvear que celebra las Pascuas colgando en
7. Parecer lo que pareciera
La historia que Vélez
defiende es la historia de los aciertos y errores del interior de la nación que
se estaba formado, de lo que ocurría y de lo que se desconocía, donde nadie
puede decir que estaba para arrojar la primera piedra. Eran tiempos de fuerza,
de violencia y de derechos en ciernes. Tendría que pasar mucho tiempo para que
el país, como gustada decir, tuviera un asomo al proyecto de nación. ¿Qué hemos
recogido de esas luchas cuerpo a cuerpo entre la intelectualidad y la barbarie?
nada.
8. “Vélez viator”
Enrique Martínez Paz en
su obra Dalmacio Vélez Sarsfield y el
Código Civil Argentino: “Sin embargo, no fueron para el presidente
Sarmiento todos sus actos, de lucha y sacrificio. La visita que hizo a Córdoba
para inaugurar, en compañía del ministro Vélez, la exposición nacional, le puso
de manifiesto que la opinión de las provincias lo acompañaba francamente; en
ésta como en la visita que hizo el general Urquiza atravesó en marcha triunfal
por las provincias y fue recibido con las muestras de mayor afecto (…). Durante
el ministerio de Vélez se construyeron telégrafos y caminos hierro (…). Por eso
cuando Sarmiento al recordar su obra (…) lo llamó al modo de los viejos romanos
“Vélez viator”. Por aquellos años terminaba el Código Civil y estaba próximo a
entrar en vigencia el Código de Comercio.
Conclusión
Que un hombre del Derecho se
ocupara de las gentes y las provincias fue un incipiente signo de madurez y
erudición en cuanto a imaginar una patria. Así como lo fueron
BELLOTTA, Araceli: “Aurelia Vélez. La amante de Sarmiento”. Planeta. Buenos Aires,
1998.
BORGES, Jorge Luis: “Obras Completas”. Emecé Editores. Buenos Aires, 1980.
COLMENARES, Luis Oscar: “Dalmacio Vélez Sarsfield. Autor del Primer Homenaje a Güemes”.
Conferencia. Instituto Güemesiano de Salta. Salta, 2000.
CORNEJO, Atilio: “Historia de Güemes”. Segunda Edición. Salta, 1971.
MARTÍNEZ PAZ, Enrique: “Dalmacio Vélez Sarsfield y el Código Civil Argentino”. Academia
Nacional de Derecho y Ciencias Sociales de Córdoba. Córdoba, 2000.
MATA, Sara Emilia: “Los gauchos de Güemes. Guerra de Independencia y Conflicto Social”.
Editorial Sudamericana. Buenos Aires, 2008.
MITRE, Bartolomé: “Historia de Belgrano”. Biblioteca
VÉLEZ SARSFIELD, Dalmacio: “Páginas Magistrales”. Prólogo de Domingo F. Sarmiento. W. M.
Jackson Inc, Editores. Buenos Aires, 1944.
EL LEGADO DEL DOCTOR ADOLFO
GÜEMES:
ESCUELA AGRÍCOLA
Mirian Violeta GUTIÉRREZ ·
En este momento me cabe abordar los
alcances y límites entre dos realidades: aquel pasado histórico llamado Finca
El Carmen y nuestra presente Escuela Agrícola. El tránsito temporal referido,
no es más que la conjugación de una visión retrospectiva proyectada al bien común.
Es decir, el espacio topográfico que actualmente ocupa el establecimiento
educacional antes mencionado, es también el espacio de una parte que nos evoca
al pasado.
Nada más para ponernos en contexto.
Transcurría el siglo XVIII, y en el actual Noroeste Argentino, perteneciente a
la antigua gobernación del Tucumán, se podía observar un crecimiento económico,
como consecuencia directa de la política modernizadora borbónica, logrando un
aumento de la producción minera y agropecuaria, además de una gran reactivación
comercial.
Producto de este crecimiento económico,
lo refleja el mapa arquitectónico que muestran las antiguas casonas estilo
colonial, y precisamente a dos leguas de la ciudad se encontraba una de ellas,
para ubicarnos, actualmente hablamos de la zona suroeste de la ciudad, camino
al aeropuerto sobre ruta Nº 51, lo que nosotros conocemos como chacra El
Carmen, en aquel entonces su propietario era don Pantaleón Aguirre y que más
adelante la dejaría en herencia a sus hijos: Anselmo Félix, Isabel y María del
Milagro.
En 1817 el predio de casi 300
(trescientas) hectáreas, pasó a ser la única propiedad adquirida por el general
Martín Miguel de Güemes, así lo refiere Atilio Cornejo “no tuvo más que una pequeña
chacra a dos leguas de la ciudad”, acto realizado ante el escribano público don
Félix Ignacio Molina. Según los documentos la operación se concreta en 80 pesos
fuertes, posteriormente, parte de la finca fue destinada al Vivero Municipal y
por decreto Nº 2478 se declaró a la vieja casa Monumento Histórico Nacional.
Para completar este breve cuadro, cabe
destacar la importancia histórica que tuvo esta zona en la guerra independista
cuando las tropas realistas acechaban la ciudad de Salta. Supo el general
Güemes ocupar la finca para el adiestramiento de sus milicias gauchas, como
también fue escenario y punto estratégico para el desarrollo de las fuerzas de
combate realizado en todo el valle de Lerma, además hay que entender la
realidad de aquel entonces, la finca no sólo era juntas de ganado, era hogar,
escuela y capilla, lo que evidencia una sociabilidad importante entre los
grupos humanos, que aprovecharon muy bien esta cualidad para enfrentar al
enemigo. Ahora bien, el doctor Adolfo Güemes, nieto del general Güemes, quien
fuera además gobernador de la provincia de Salta durante el periodo de
Para una mejor comprensión,
Así fue el pensamiento del Dr. Adolfo
Güemes, con una clara visión de la problemática regional y un claro compromiso
con la comunidad dedicada al trabajo rural, supo interpretar esta necesidad con
la instalación de una escuela agrícola, que al efectivizarse la donación en
1945, se pone en marcha el proyecto iniciado por el Gobierno Nacional quien a
través del ministerio de Obras Publicas Nacional y
Se inaugura el 17 de Mayo de 1952 (pero
sus puertas se abren al año siguiente). En esta oportunidad, además de la
presencia de las autoridades nacionales, asistió el gobernador Carlos Xamena,
el arzobispo monseñor Tavella, una ilustre dama doña Francisca Eusebia Güemes
de Arias, nieta del general Güemes, mas conocida como la mamama, así llamada en
el cariño por los hermanos Arroyo (aquí presente entre nosotros
La infraestructura de la escuela,
corresponde al complejo habitacional al mejor estilo americano, en un terreno
de
También están los espacios para el
deporte: dos canchas de fútbol, una cancha de básquet, de hamboll y de paddle,
todo ello rodeado de una asombrosa vegetación y arbolada con variedad de frutos
típicos de la región.
Para finalizar, y considerando todos
estos aspectos,
BIBLIOGRAFÍA
DIARIO CUARTO PODER, Salta, 2007.
DIARIO EL CÍVICO, Salta, Diciembre 1895, Año V, Nº
1138.
DIARIO EL TRIBUNO, Salta, Agosto, 1998.
CORNEJO, Atilio: “Historia
de Güemes”. Tercera Edición, págs.130 y 131.
SOLÁ, Manuel: “Memoria
Descriptiva de
ULLOA, Mónica: “Jujuy
en
SALTA IV SIGLOS DE ARQUITECTURA Y URBANISMO, págs.
155.
EL VALLE DE CALCHAQUÍ Y SUS
PATRIOTAS. JUSTO HOMENAJE A TRES GUERREROS
DE
El
comandante don Pedro Alcántara Ferreyra,
nacido en Seclantás y dedicado a labores agrícolas, adhirió y abrazó la causa
de la Patria desde el primer momento, participando en
Además
de este destacado guerrero de la Independencia, es justo recordar los nombres
de tres próceres vallistos, los comandantes
del Valle, coroneles don Manuel Ubaldo de Lea y Plaza, de quién se trató en
el Boletín Nº 31 del Instituto Güemesiano de Salta, don Luis Borja Díaz y don
Bonifacio Ruiz de los Llanos, que incluiremos en las siguientes páginas de
este Boletín Nº 33.

Escudo de armas de Díaz
(Ilustración de Da. Cecilia Ibarguren en
base a las armas primitivas de
Escudo:
En campo de plata, un león rampante de gules empuñando un bastón de oro,
perfilado de sable; bordura de gules con cinco flores de lis de oro.

Escudo de armas de Lea y Plaza
(Ilustración del heraldista D. Luis Mc Garrell Gallo en base a
representaciones de antiguos
documentos y armoriales de Navarra)
Escudo cortado: 1º, jaquelado de
plata y sable, que es de Lea
(o del Valle del Baztán); y 2º, en
campo de plata, tres barras de oro, perfiladas de sable, que es de Plaza.
EL PATRIARCA DEL CALCHAQUÍ
Rodolfo Leandro PLAZA
NAVAMUEL ·
A mis hijos Ana Lourdes, Rodolfo
Wenceslao
y Juan de Dios Plaza Navamuel, que
también
llevan
la sangre del Patriarca del Calchaquí
“Podrán
las tropas del rey destrozar nuestros campos,
acribillar
a nuestros soldados y plantar nuevos gólgotas en
aras
de
el
patriotismo de Borja Díaz, el valiente caudillo vallisto,
que combate con empeño en Humahuaca”
Pedro
Antonio Arias Velázquez, Junio de 1821
En
Salta, después de la Revolución de Mayo se crearon Unidades de Caballería en
diferentes puntos, aunque muchas de ellas provisorias. En 1810, se registra la
“Compañía Veterana. Partida de Fronteras”, “Asamblea de
Por
eso, entre tantísimos héroes anónimos y poco o nada recordados, vale rescatar
aunque sea en un resumen algunas de las facetas más significativas de un prócer
invencible de nuestra emancipación, el coronel don Luis Borja Díaz de Lea y
Plaza, quien fue una de las figuras más destacadas de los Valles, habría de ser
en su momento lugarteniente de Güemes, y considerado como el “Patriarca del
Calchaquí” por los componentes de la falange patriótica de Salta[1].
Don
Luis Borja había nacido en el Valle de San José de Cachi (Salta) hacia 1770, en
el distinguido hogar formado por el hacendado don Martín Díaz de Urmendía (natural y
afincado en los Valles de arriba, Cachi y Seclantás, dedicado al comercio de
mulares y también a la agricultura, fue dueño entre otras propiedades, de la
estancia “Tin-tín Grande” la que en la posteridad heredaría su hijo el guerrero
de la Independencia, capitán don José Mariano Díaz), y doña María Paula de Lea y Plaza de Texerina,
ambos descendientes de los primeros conquistadores, descubridores y pobladores
de América. En efecto, don Luis Borja era nieto paterno de don Domingo Díaz de
Loria[2]
y de doña Felipa de Urmendía, y nieto materno de don Miguel de Lea y Plaza[3]
y de doña Rosa de Texerina. Cursó sus estudios en los claustros del colegio de
San Diego (hoy convento San Francisco) de la ciudad de Salta, donde además
cursó humanidades[4].
Posteriormente regresó a su pueblo natal en Cachi, residiendo también en
Seclantás para ocuparse de las fincas de sus padres, en las que trabajó
afanosamente. En “
Al
producirse la Revolución de Mayo expresó su adhesión, aportando dinero,
hombres, animales y cosechas para el mantenimiento de las tropas. En tanto, don
José Ignacio de Gorriti, le escribía a Díaz “Es necesaria la ayuda de esos Valles a las tropas en las cuales me
hallo empeñado en formar - le dice, y agrega - Martín (de Güemes) y Toribio (Tedín) me han dado datos de la gente de por allí y me han hablado de usted diciéndome que es un eficaz y verdadero amigo
de la causa de Mayo. Los del Rosario de Lerma también se ofrecen a
prestarme ayuda y especialmente don Hermenejildo Diez y don Jorge Torino,
vecinos de calificación y de méritos”. Don Borja estuvo de esta manera
entre los primeros salteños que se incorporó a las filas de la Patria, y
organizó con los vecinos más destacados las milicias de Seclantás, de Molinos,
de Atapsi y de Cachi, e ingresó con sus huestes al “Regimiento de Patriotas”,
participando en la memorable Batalla de Suipacha el 7 de noviembre de
En
agosto de 1811, con el grado de sargento de
Torino me ha dicho que don Francisco (de Gurruchaga) no está en Salta y que usted piensa también irse a San Juan. Gran
sentimiento y pérdida, sería para nosotros, que Ud. abandonara esta ciudad,
desde donde nos vienen sus conceptos tan oportunos y los alientos, que nos da
para evitarnos nuestro desfallecimiento. El Dr. Gorriti ha andado en Cachi y
nos ha llamado para hablarnos de sus planes militares. Borja (Díaz
de Lea y Plaza) está dispuesto a
ayudarlo, lo mismo que Ubaldo (de Lea y Plaza) y don Bonifacio (Ruiz de los Llanos). Como vé el entusiasmo no se ha perdido del
todo. Salude a Doña Martina (Silva de Gurruchaga) en nombre de los míos y mande a su íntimo.
Justo Pastor Arce[6].
Con omisión del comandante don Pedro Alcántara Ferreyra, que pasó a la historia
por convocar a los patriotas en Seclantás a fin de organizar las milicias en
momentos decisivos, Arce nombra en esta carta a los que con el tiempo serían
los tres más importantes guerreros de la Independencia que tuvo el Valle de Calchaquí, y que
aún esperan un justo reconocimiento de su Salta natal, los coroneles don Luis
Borja Díaz, don Manuel Ubaldo de Lea y Plaza y don Bonifacio Ruiz de los
Llanos, conocido este último como “El Intrépido” por sus valerosas hazañas.
Luego
del éxodo jujeño que se realizó el 23 de agosto, y del Combate de Las Piedras
el 3 de setiembre, Belgrano regresa a Tucumán no por el Camino Real sino
optando por el camino llamado “de Las Carretas”, perseguido de cerca por el
general Pío Tristán. Don Luis Borja Díaz incorporado al Ejército del Norte,
marchó igualmente a Tucumán donde Belgrano resolvió enfrentar a Tristán,
participando en la victoriosa Batalla del 24 de setiembre de 1812. Con posterioridad
a esta victoria, en el denominado Campo de las Carreras en Tucumán, Belgrano se
ocupó del adiestramiento de sus soldados y marchó a la provincia de Salta,
hasta donde habían retrocedido y se atrincheraron los derrotados españoles. El
20 de febrero de 1813, las huestes de Belgrano atacan nuevamente al general Pío
Tristán, derrotándolo por completo. El triunfo de Salta comprometía la gratitud
nacional, y el gobierno, - dice Mitre - “asociándose al sentimiento público,
colmó de distinciones a los vencedores”[7].
Recordemos
que desde el inicio de la guerra todos los hermanos y primos hermanos de Lea y
Plaza organizaron en Escoipe, Cachi, Atapsi, Seclantás y San Carlos, varios
escuadrones con sus allegados, sus peonadas y sus propios recursos,
distinguiéndose y luchando en distintas batallas y combates juntos a González
Balcarce, Belgrano, Rondeau, Güemes, Arenales y a otros memorables próceres de
la Independencia Argentina[8].
Precisamente, el 10 de diciembre de 1813, don Luis ponía a disposición el pie
de lista de los militares del Regimiento de Dragones de Milicias Patrióticas “que compone
El 29
de diciembre, el general Belgrano ascendió a Díaz, en mérito a sus servicios, a
capitán de
Victorioso
Pezuela, penetró en la ciudad de Jujuy para luego dirigirse a Salta, de la que
se apodera a comienzos de 1814; ya por entonces Joaquín de
Emprendida
la guerra gaucha, Díaz fue una de sus figuras salientes. Sabido es que la
Guerra Gaucha conducida por el general Martín Miguel de Güemes se inicia el 1º
de marzo de 1814, y a partir de entonces, numerosos patriotas encabezados por
don Luis Borja Díaz de Lea y Plaza en los Valles
Calchaquíes, don Luis Burela en Salta,
don Pedro Zavala en Cerrillos y don
Juan de Dios de Lea y Plaza en Escoipe,
entre otros, se rebelan contra la invasión de los ejércitos españoles, formando
unidades de Caballería que luego servirían para la organización de verdaderas
Milicias. Es así que durante la guerra de la Independencia, el día antes de
asumir el general Güemes el gobierno de
El 17
de agosto de 1815, don Martín Miguel de Güemes en su carácter de “Coronel de
los Ejércitos de la Patria, Comandante General de

Título (en forma) de Comandante General de
de San Carlos, otorgado el 17 de agosto de 1815, al
capitán D. Luis Borja Díaz,
por el gobernador intendente de Salta, coronel D.
Martín Miguel de Güemes
Una
vez planeada la defensa de Salta, el coronel don Manuel Fernando de Aramburú,
hijo del feudatario de San Carlos don Nicolás Ignacio de Aramburú y Lisperguer,
equipó un “Escuadrón de Caballería de San Carlos”, en defensa de la causa del
rey Fernando VII, procurando mantener los Valles Calchaquíes despojados de la
influencia de los patriotas, afamado foco de resistencia realista aunque
indiscutible su inferioridad militar en la zona. Sabemos que los principales
hacendados de la región, existentes en ambos bandos, surgieron como los indiscutidos
jefes militares de la campaña y de esta manera aparecen las familias
acaudaladas de los Valles Calchaquíes como los mayores protagonistas durante
las reñidas contiendas. Pues vemos a realistas como los de Aramburú y los de
Isasmendi en los Valles Calchaquíes, que debieron enfrentarse políticamente con
los Díaz, los de Lea y Plaza, los Ruiz de los Llanos, los Arce y los Fernández
de Córdoba, entre otros. Así, todos estos guerreros de
En
diciembre de 1815 el teniente coronel don Luis Borja Díaz fue electo Alcalde
Rural por Cachi. En esa fecha también fueron electos en el mismo cargo, según
oficiaba la Asamblea Electoral “atendiendo
como ciudadanos honrados e hijos beneméritos de la Patria el derecho que ésta
misma tiene para exigirles sus servicios”, don Martín Espinosa por Rosario
de Cerrillos, don Santiago Morales por Chicoana, don Nicolás Frías por San
Carlos, don José Gabino Cornejo por Rosario de la Frontera, don José Gabriel
Jáuregui por Anta y don Casimiro Arrieta por Perico[17].
Güemes
sentía un verdadero aprecio por don Luis Borja Díaz y por don Gaspar López de
Vera [hombre culto, amante de las letras, discreto versificador, autor de
versos jocosos, románticos, gauchescos y de olvidados cielitos, abogado, guerrero de la Independencia, coronel, gobernador de Salta (1840 y 1841), y esposo de doña
Juana de Lea y Plaza de Valdés, prima hermana de Díaz][18],
en quienes don Martín Miguel de Güemes depositó su confianza y los consideraba
sus amigos. El caudillo gaucho estando en Jujuy el 15 de setiembre de 1816, le
escribe a don Teodoro López una carta llena de sentimientos patrióticos: “Mi Teodoro: Es tanto el deseo que tengo de
hacer ver al mundo entero la energía de nuestra provincia que he dado orden a
mi vanguardia no les hagan un tiro a fin de que no se vuelvan. Mis medidas las
tengo hace mucho tiempo tomadas y así es que los únicos días que he tenido
ociosos y tranquilos son desde que tuve noticias que el enemigo cargaba, a
pesar que carga con furia. Esto quisiera que le sucediera en el Valle a mi amigo don Luis (Borja) Díaz; por
eso es que nunca más que ahora conviene que vayas inmediatamente a ayudarle a
cumplir las órdenes que anteriormente le tengo comunicadas. Tú sabes que don Gaspar López es uno de los
amigos de quien más confianza tengo por su patriotismo, por su agilidad y por
cuanto lo busquen; dile pues de mi parte, que me le ayude en cuanto pueda, a mi
compañero Díaz. No perdamos, pues, momento mi querido Teodoro: llenemos de
gloria a nuestro país, ya que la fortuna nos proporciona un lance tan oportuno.
Hagamos ver al mundo todo, que sola,
nuestra provincia, ha de sacar de los trabajos a tanto infeliz errante”[19].
Más
adelante, Díaz “se halló en la famosa sorpresa de Yavi, el 15 de noviembre de
1816, fecha en que se encontraba reuniendo gente en el lugar de las Barrancas,
boca de la quebrada del Valle, próxima a aquel punto”[20],
donde su primo hermano y cuñado el entonces teniente don Manuel Ubaldo de Lea y
Plaza, fue tomado prisionero y conducido al Perú, lugar en el que permaneció largos
años entre las rejas de los godos. Los enemigos habían tomado a seis prisioneros,
uno de ellos pudo escapar y avisó al momento, trayendo la alarma al campamento
del cuarto marqués del Valle de Tojo, encomendero de los Pueblos de Casabindo y
Cochinoca, caballero de
En
los años siguientes tendrán Salta y Jujuy nuevas invasiones realistas, venidas
del Alto Perú, encontrándose los guerreros de nuestro Ejército en un estado
deplorable, tanto económica como anímicamente. En 1817 Güemes recibía del
Director Pueyrredón los despachos de coronel mayor de los Ejércitos de
El
coronel don Feliciano de
El 9
de junio de 1819 el Director Pueyrredón renuncia a su cargo, sucediéndole el
general José Rondeau, quién el 27 de agosto “Atendiendo
a los servicios prestados a la causa de la libertad”, designó a Díaz
comandante del Escuadrón de Gauchos del Valle de Cachi.
Meses
más tarde, desde Cachi don Luis Borja Díaz le escribe, el 18 de mayo de



Rúbricas del comandante general de los
Valles, coronel D. Luis Borja Díaz
Los
realistas en este lapso, no se detenían y se empeñaban en emprender una nueva
invasión sobre las provincias situadas al Sur del Alto Perú. El general godo
Juan Ramírez y Orozco, sucesor de
El 26
de noviembre de 1820 don Luis Borja Díaz le decía al general Güemes en una nota
fechada en San Carlos “Mi venerado y muy
digno señor general: Anoche recibí la de V.S. de 13 del corriente, junto con el
oficio que contesto. Estoy íntimamente persuadido de la necesidad en que todos
nos hallamos de hacer los últimos sacrificios para no ser infelices, después de
haber padecido y trabajado tanto por ser libres. Cuente V.S. con todos mis
esfuerzos para proporcionar la marcha del señor jefe del Estado Mayor por lo
que respecta a víveres, cabalgaduras y otros precisos, a pesar de la escasez
suma y pobreza en que veo a este Valle. La única dificultad insuperable que
encuentro, es la de proporcionar los cien caballos que me pide, porque no hay
entre los vecinos más pudientes quien tenga arriba de cuatro. Al gaucho, sabe
V.S. que no se le puede hacer mayor vejamen que despojarlo de su caballo y solo
por la fuerza sería asequible su consecución. Si lo tiene V.S. por conveniente
daré este paso. No tenga V.S. la menor duda, de que si puedo rezagar todos los
artículos reunidos anteriormente de su orden, para el sostén de los dos mil
hombres que van marchando, lo he de hacer, porque me hago cargo de los grandes
conflictos en que se vé, no teniendo el Estado, caudales ni arbitrios para las
erogaciones que demanda esta importante empresa, cuyo buen éxito se deberá realmente
a los continuos sacrificios que consagra V.S. al bien común. Descuide V.S. de
la seguridad de todos los caminos que se dirigen al interior, porque esta es la
principal atención que me ocupa. Deseo a V.S. toda felicidad y que mande en la
fina voluntad con que le ama su más atento y afectísimo súbdito Q.S.M.B Luis
Borja Díaz. - P.D. Después que marche el jefe del Estado Mayor, agradeceré a
V.S. me franquee permiso para ir a esa. Señor general en jefe don Martín Miguel
de Güemes”[26].
Este documento demuestra que el avance de Güemes al Perú ya estaba en plena
ejecución.
Antes
de producida la muerte del héroe gaucho don Martín Miguel de Güemes, en junio
de 1821, don Pedro Antonio Arias Velázquez le decía en una carta al gobernador: “Podrán las tropas del rey destrozar
nuestros campos, acribillar a nuestros soldados y plantar nuevos gólgotas en
aras de
El
coronel Díaz fue un verdadero líder en todo el Valle de Calchaquí, en el que
lució su coraje y su gran ascendencia entre los pobladores. En abril de 1823
era comandante del Valle de Cachi; por aquella época dada las preocupaciones
que se tenían con respecto a los sacrificios de los gauchos, don Luis Borja
Díaz de Lea y Plaza desde San José de Cachi informaba: “Sin duda fueron éstas las consideraciones que impulsaron al Sr. ex
gobernador don Martín Miguel de Güemes, a abolir, o moderar la cuota de
arrendamiento con respecto a los gauchos, eligiendo prudentemente del mal, el
menor, y una alteración absoluta sobre el particular, no podía menos que
producir un desaliento o un sacrificio. Pagando la mitad de los arriendos
durante la guerra, parece soportable el perjuicio recíproco del propietario y
del gaucho arrendero y cesando aquella, el gobierno tomará las medidas
conducentes a reparar las quiebras que haya ocasionado la defensa común en
cuanto a los derechos parroquiales, se estableció ya en éste curato de Cachi y
en San Carlos que los entierros de los gauchos se hicieran gratuitamente y los
casamientos por cuatro pesos”[28].
Lilia F. Pérez de Arévalo, señala respecto de la nota transcripta, que “en el
mismo informe se hace una reflexión; que ya se pagan estos derechos
parroquiales sin haber cesado la causa, y nos dice que los sacrificios de los
gauchos son inmensos y todo lo que se dispone en su favor es premio a sus fatigas.
Que por su parte los párrocos pueden subsistir con las contribuciones de los
demás feligreses o que la paga del gaucho sea moderada”[29].
Díaz siempre tuvo presente a sus valientes guerreros, para quienes fue como un
padre que a la par del bienestar que les procuraba, con ellos compartía las
victorias y las derrotas. Se caracterizó asimismo por defender a la población
vallista más necesitada, de injusticias y malos tratos.
En
tanto, don José María Paz, quién al decir de Mitre: “debía ser con el tiempo uno
de los primeros generales de América del Sur”, fue invitado en 1823 por el
coronel José M. Pérez de Urdininea, para cooperar en la expedición al Perú
proyectada por San Martín. Partió Paz “asumiendo el cargo de 2do. jefe del
Cuerpo de Dragones de San Juan, que estuvo a sus órdenes en Animaná y en el
pueblo de San Carlos, hasta junio de 1824 en que Urdininea marchó al Norte con
los Dragones”. Estando José María Paz en San Carlos, observó que la producción
principal eran “los trigos, algunas viñas
y alfalfares”, productos que indudablemente le interesaba sobremanera,
debido en principio, a la falta de alimento y dificultades que presentaba tanto
la tropa, como los animales[30].
A pesar de estas limitaciones, aunque siempre aliviado con leña, carne y otros
víveres por el “Patriarca del Calchaquí”, el coronel Paz contribuyó al auxilio
del gobernador de la provincia, general don Juan Antonio Álvarez de Arenales,
amenazado por algunos conspiradores. El 17 de febrero de 1824, Paz se
encontraba en el Valle de arriba, pasando por
Entre
los conspiradores de Arenales se encontraban los coroneles Jorge Enrique Widt,
Sinforoso Morales y Bernardino Olivera, que se habían levantado en armas en la
zona de Guachipas, siendo tomados prisioneros los dos últimos (Morales y Olivera)
el 5 de febrero de 1824, y sentenciados a muerte como “reos de conspiración” fueron ejecutados el 27 de febrero, bajo la
dirección de Urdininea y la aprobación de Arenales[32].
Luego de estos episodios, el 8 de marzo Díaz Plaza y sus gauchos regresan
nuevamente al Valle de Cachi. El 30 de setiembre de 1824, Díaz recibía del
gobernador Arenales los despachos de coronel efectivo del Primer Escuadrón de
los Valles Calchaquíes. En marzo del año siguiente, el general don Juan Antonio
Álvarez de Arenales le escribía al coronel Díaz “Ha llegado el momento de
hacer uso de las repetidas y generosas instancias con que V.S. procuró tener
parte en los honorantes objetos a que marcha
Debemos
destacar que don José María Paz tuvo por aquella época importante actuación en
la organización de las milicias salteñas, con el grado de coronel en 1825
procedió a levantar un Batallón de Infantería bajo su mando, junto a la
inspección del gobernador de Salta, don Juan Antonio Álvarez de Arenales, con
el fin de incorporarse al Ejército de Operaciones contra el Emperador del
Brasil, que comenzaba a organizarse en San José del Uruguay[34].
En ese pequeño Regimiento de 800 hombres, formado por Paz y Arenales, se
incorporaron muchos de los guerreros de los Valles Calchaquíes, entre los que
figuraron varios oficiales del Escuadrón del comandante Díaz, participando
activamente en toda la campaña del Brasil, aunque muchos otros que se alistaron
no llegaron a tomar intervención en la guerra.
Figuró
Luis Borja Díaz entre algunos oficiales, como Jorge Torino, Bonifacio Ruiz de
los Llanos, Ángel Mariano Zerda, Pedro Alcántara Ferreyra, Manuel Álvarez Prado
y Miguel Puch, que compartían plenamente la corriente política del general Juan
Antonio Álvarez de Arenales[35],
quien desde su asunción al poder procuraba establecer en Salta un gobierno
liberal Rivadaviano, pero los problemas internos entre los distintos partidos
políticos hizo que un grupo de los mismos partidarios de Arenales se unieran en
1827, en la revuelta encabezada por José Gorriti que derrocó al gobierno, del
que temían que intentara prolongarse en su mandato[36].
El coronel Díaz Plaza prosiguió en la carrera de las armas, alternando su
tiempo con la atención de sus propiedades en Seclantás y en San José de Cachi;
su nombre estaba muy prestigiado entre los salteños por su destacado y persistente
servicio al país, fue valeroso y un gran estratega, virtudes que evidenció
durante toda su vida. Ya entrado en años, decidió asentarse definitivamente en
el Valle de Cachi, pero su lúcida actuación en la guerra gaucha determinó que
debiera asumir el cargo de “Comandante
Principal de las Milicias de San José de Cachi”[37],
que ocupó hasta su muerte.
Contrajo
matrimonio con su prima hermana,
Hizo
su testamento sin poner fecha “en Salta
siendo testigos los ciudadanos don Juan de Dios Aparicio, don Juan Luis Maurin
y don José Antonio Cesar y Robles” el que se protocolizó en setiembre de
1831, en la escribanía de don Mariano Nicolás Valda; seguramente temeroso de
algún desafortunado destino en la guerra, pues sus textuales palabras en este
documento dicen: “Sepan cuantos este
testam.to., última y postrimera voluntad vieren, como yo el Ciudadano Luis
Borja Díaz Coronel, y Comandante principal de las milicias de Sn. José de
Cachi, hijo legítimo de los finados Dn. Martín Díaz, y doña María Paula Plaza
qe. en paz descansen, hallándome por la misericordia del Señor sano, y en marcha a la guerra a que me destina
el Sr. General Gobernador de ésta Provincia de Salta a la cual correspondo;
creyendo en el alto, e infalible misterio de la santísima Trinidad y en todos
los demás que cree predica y enseña Nuestra Santa Madre Iglesia Católica,
Apostólica Romana, en cuya fé, y creencia he vivido, y protesto vivir, y morir
como católico fiel cristiano invocando a
mi protectora Nuestra Señora de las Mercedes[39] para que interceda por mi alma...”, más
adelante dice: “Declaro que he sido
casado bajo los ritos de
Entre
otras cláusulas dispone “Mando que con
respecto a la declaración de los bienes que recíprocamente introdujimos al
matrimonio se esté a la verdad de mi espresada compañera por estar penetrado de
su rectitud y buena fé”. Nombró por sus albaceas a su esposa en primer
lugar, al cura de Cachi doctor don José Manuel Salguero en segundo lugar, y a
una hija adoptiva doña Flora Díaz en tercer lugar; siendo sus herederos su “consorte” doña Magdalena Plaza, doña
Flora Díaz y su sobrina doña Micaela Plaza “...hija
de mi primo, y hermano político el Capitán don Remigio Plaza...”.
No
tenemos con exactitud su fecha de fallecimiento; no obstante doña Magdalena se
presentó en Salta el 17 de setiembre de 1831, ante el juez de Paz en 1ra.
Nominación, ya viuda y como albacea testamentaria “del finado coronel don Luis Borja Díaz”, por lo que bien creemos
que don Luis falleció a mediados de 1831[40],
siendo enterrado, según consta, en
El nombre de Díaz figura entre los más
destacados oficiales de la Independencia en una placa del monumento al héroe
gaucho don Martín Miguel de Güemes, al pie del cerro San Bernardo, en Salta.
También se lo recuerda en otra placa de bronce en el monolito a Güemes en
Cachi; además con merecida justicia la provincia de Salta le rindió homenaje
imponiendo su nombre a una calle en la ciudad capital[42].
ARCHIVOS
Archivo
y Biblioteca Históricos de Salta
Archivo María Teresa Cadena de Hessling
Archivo Plaza Navamuel
ARÉVALO, Lilia Fanny Pérez de: “El Fuero Gaucho”. Boletín Nº 3 del Instituto Güemesiano de Salta,
Publicación Oficial del Gobierno de
CORNEJO, Atilio: “Causas
y Consecuencias de
-- “Güemes y
-- “José María
Paz en Salta”, pág. 141. Boletín del Instituto San Felipe y Santiago de
Estudios Históricos de Salta. Tomo 30. Salta, 1960
-- “Historia de
Güemes”, Segunda Edición. Talleres Artes Gráficas S. A. Salta, 1971.
CUESTA FIGUEROA, Marta de la: “El Cabildo de Salta (1582-1825)”. Instituto de Investigaciones
Históricas de Salta. Consejo de Investigaciones de
CUTOLO, Vicente Osvaldo: “Nuevo Diccionario Biográfico Argentino”. VI volúmenes. Edit.
Elche, Imprenta Crisol. Buenos Aires, 1968.
FIGUEROA, Fernando R.: “Diccionario Biográfico de Salteños”. Editorial Universidad Católica
de Salta. Salta, 1980.
GÜEMES, Luis: “Güemes
Documentado”. 12 Tomos. Editorial Plus Ultra. Buenos Aires, 1986.
IBARGUREN, Carlos (h): “Los Antepasados. A lo largo y más allá de
MITRE, Bartolomé: “Historia
de Belgrano y de
NELSON, Cristian: “Notas
sobre
PAZ, José María: “Memorias
Póstumas”, Tomo I y II. Editorial Almanueva. Buenos Aires, 1954.
PLAZA NAVAMUEL, Rodolfo Leandro: “Protagonistas de una Gesta Incomparable”. Separata del Boletín Nº
29-30 del Instituto Güemesiano de Salta, Publicación Oficial del Gobierno de
REYES GAJARDO, Carlos M.: “Apuntes Históricos sobre San Carlos del Valle Calchaquí de Salta”.
S. A. Casa Jacobo Peuser, Ltda. Buenos Aires, 1938.
YABEN, Jacinto: “Biografías
Argentinas y Sudamericanas”. Buenos Aires.

Escudo de armas de Ruiz de Llanos
(Ilustración de
Da. Cecilia Ibarguren en base al “Nobiliario del Antiguo Virreynato del Río de
Escudo: En campo
de plata, cuatro calderas de sable puestas de dos en dos; terrazado de sinople.


Coronel D. Bonifacio Ruiz de los Llanos
EL
INTRÉPIDO
Bernardo RUIZ de los LLANOS ·
Introducción
A través de estas líneas se rescata
al coronel Bonifacio Ruiz de los Llanos, uno de los capitanes del general
Martín Miguel de Güemes y valiente soldado de
Finalmente ansío que mediante esta
breve reseña y recopilación documental, se puedan conocer algunos aspectos de
la personalidad de este abnegado militar salteño, cuyo aporte a la gesta
güemesiana fue en más de una oportunidad decisivo, valeroso y patriótico.
1. Su trayectoria
Don Manuel Bonifacio Ruiz de los
Llanos nació en la ciudad de Salta el 15 de junio de 1791 y fue bautizado el 25
de septiembre del mismo año. Hijo de don Ventura Ruiz de los Llanos y Berdeja y
de doña Petrona Villada y Ríos, según investigaciones del historiador y genealogista
Rodolfo Leandro Plaza Navamuel.
Guerrero de
Un mes después se incorporó con su
compañía a la vanguardia del “Ejército Auxiliar” que se hallaba en Jujuy.
Oportunidad que fue ascendido a Sargento 1º, el 1º de noviembre de 1811. En
aquella provincia, se distinguió en un acto de arrojo, ya que a fuerza de
coraje se abrió paso por entre las filas enemigas, superiores en número, en una
célebre retirada, para luego reunirse con el grueso del ejército de Belgrano
que retrocedía al sur y encontrarse en la acción de Nazareno a las órdenes del
coronel Eustaquio Díaz Vélez el 12 de enero de 1812, después de la cual el
ejército se retiró hasta Yatasto, donde en el mes de marzo, el general Manuel
Belgrano se recibió del comando en jefe.
En la nueva organización que dio el
general Belgrano al “Ejército Auxiliar”,
Fue reincorporado nuevamente en
diciembre, al “Regimiento Nº 6 de Infantería”, por orden del general Manuel
Belgrano y bajo su mando luchó en la gloriosa “Batalla de Salta” el 20 de febrero
de 1813, marchando luego hasta la ciudad de Potosí. Debido a su comportamiento
en ambas acciones fue ascendido sucesivamente a Subteniente, el 1º de febrero y
a Teniente, el 1º de junio, grado con el que peleó en Vilcapugio el 1º de
octubre y en Ayohuma el 14 de noviembre de 1813, retirándose después de esta
derrota a Tucumán con los restos del ejército, y como expresan documentos de
esa época “con los soldados que seguían leales a su bandera”.
De regreso a Salta, solicitó su baja
por encontrarse enfermo, la cual obtuvo el 20 de mayo de 1814, pero una vez
restablecido, se alistó en las avanzadas del “Ejército Patriota” dirigidas por
el sargento mayor José Apolinario Saravia, situadas en Guachipas, a las que fue
incorporado el 1º de marzo de 1815. Sirvió en ellas hasta que fue desalojado de
Salta el ejército español. Al incorporarse a las avanzadas de Apolinario
Saravia, Ruiz de los Llanos es reconocido como Teniente Primero.
A partir de 1815 pasó a revistar en
las partidas gauchas incorporándose al “Regimiento de Dragones Infernales”.
Unidad que creó el jefe salteño en contraposición del cuerpo realista que se
conocía con el nombre de “Angélicos”, destacándose por su valentía y estrategia
combativa, bajo la dirección del entonces coronel Martín Miguel de Güemes, y
desempeñándose en calidad de Ayudante Mayor desde el 1º de noviembre de aquel
año, hasta el 16 del mismo mes, en que obtuvo su baja.
El 1º de marzo de 1816 regresó al
servicio, y por espacio de varios años tomó parte en las operaciones de vanguardia,
incorporándose en clase de capitán del “Regimiento Páramo del Orden” sirviendo
al mando del coronel mayor Juan José Fernández Campero, el conocido marqués de
Yavi o del Valle de Tojo, caballero de
El 29 de junio de 1816, el marqués
escribió en borrador un oficio dirigido a Güemes, que dice: “Creo que el enemigo no ha pasado de
Miraflores, ni aún a Casabindo, respecto de que el capitán Ruiz de los Llanos
que quedó en aquel punto no ha dado parte alguno. Este se halla con cerca de 70
hombres (...) observando los movimientos del ejército contrario, el que según
los bomberos se emplea en robar los ganados enviando partidas gruesas para
todas partes...”.
Posteriormente, el 16 de septiembre
de ese año, Juan José Fernández Campero le escribió un oficio al gobernador
intendente don Martín Miguel de Güemes desde el Cuartel Principal en el Moreno,
donde le manifiesta que: “Con fecha de 14 del presente me dice el Comandante de Avanzadas, capitán
Don Bonifacio Ruiz de los Llanos lo siguiente: Ayer recibí parte del capitán
Rivera, y Cala en que me dicen que el enemigo en número de
Participó en el combate de Colpayo,
el 15 de septiembre de 1816, junto con fuerzas pertenecientes al “Regimiento
Peruano”, donde las armas patriotas salieron victoriosas. Güemes desde su
Cuartel General ubicado en Humahuaca ordenó al Marqués de Yavi que se estableciera
en Abrapampa, colocando de Jefe de Avanzadas al capitán Bonifacio Ruiz de los
Llanos.
Estando en esta situación, el 11 de
noviembre su Jefe de Avanzadas dio aviso al marqués de que el enemigo estaba en
movimiento sobre Yavi, inmediatamente se adelantó con todas sus fuerzas hasta
el Puesto e hizo adelantar de allí a los comandantes Lanza y Ruiz de los Llanos
con dos columnas de Dragones Infernales y gauchos, trasladándose luego este
último con Quesada y una escolta de Dragones desde Pulpera hacia la población
de Yavi donde llegaron al anochecer. Lugar en el cual el 12 de noviembre, las
avanzadas de Ruiz de los Llanos (con ocho meses de servicio en la puna jujeña
apoyando a las gestas emancipadoras) sostuvieron un fuerte choque contra los
realistas, donde se destacaron oficiales de las tropas gauchas de los Valles
Calchaquíes, en el que salieron victoriosos, pero tres días después la caballería
enemiga del coronel Marquiegui cayó sorpresivamente sobre la descuidada
división del coronel Fernández Campero entre las 8 y las 9 de la mañana, y se
apoderó de sus fuerzas tomándolo prisionero al igual que al 2º jefe de
aquellas, teniente coronel Quesada. Asimismo, cayeron en poder de los
realistas: 100 vallistas, 200 peruanos, 58 infernales y dragones, quienes
quedaron como prisioneros, después de ocasionarle muchas bajas entre muertos y
heridos. A excepción de los fallecidos durante la pelea, el enemigo no abusó de
su victoria.
Bonifacio Ruiz de los Llanos luego
de este contraste y de gran confusión, le cedió su caballo a su jefe el marqués
del Valle de Tojo, y luego una cabalgadura mejor, una mula ensillada para que
se salvase, pero el esfuerzo fue en vano, ya que éste no era gran jinete y no
supo sacar todo el provecho posible a la ayuda recibida, debiendo don Bonifacio
huir entre el fuego de sus enemigos junto al comandante Luis Borja Díaz y al
capitán Nicolás Frías, quienes a pie llegaron a Cachi.
El capitán de fragata (R) Jacinto
Yaben, en su obra “Biografías Argentinas y Sudamericanas”, sostiene que el
marqués Fernández Campero, habría recibido un parte del comandante Gaspar
Aramayo, avisándole que el enemigo “trataba de cargar a Yavi” y que estuviese
vigilante, pero el marqués descuidó tomar inmediatas medidas de seguridad para
evitar la sorpresa; los realistas sorprendieron en circunstancias en que
Quesada, Ruiz de los Llanos y otros oficiales se hallaban en casa de su Jefe y
la tropa no estaba menos descuidada. Parte logró salvarse saltando sobre los
caballos en pelo, pero Quesada tuvo que rendirse y el Marqués fue capturado en
la huída...”.
Bartolomé Mitre en su “Historia de
Belgrano y de
Bernardo Frías en su obra “Historia
del General Martín Güemes”, narra también aquel episodio de la siguiente
manera: “El Marqués, más desgraciado que todos, oía en esos momentos la misa.
Sintiendo el tropel en la plaza, salió cuando el enemigo cargaba. El desventurado,
que era corpulento y casi obeso, se hallaba a pie. Acierta en esto a pasar Don
Bonifacio Ruiz de los Llanos montado en pelos un caballo flaco enfrenado; el
Marqués que lo ve, le suplica su consejo y protección, a lo que el generoso
oficial cedió, dándole su caballo. Cuesta al Marqués cabalgar, aun con ayuda;
mas una vez encima, ordena a Ruiz organizar la tropa, mientras tira él a
ponerse a salvo. Pero el enemigo, entrando también por la parte del río en
aquel momento, dilata el pánico; todos se creen cercados y tratan de huir cada
uno como mejor puede. Todo quedaba así perdido. Ruiz, que era alto y flexible,
alcanza al Marqués y de un salto se le trepa a las ancas; pero viendo era imposible
sostener al Marqués en caballo sin silla ni estribos, toma una mula con la cual
da, cambia el Marqués de cabalgadura...”.
Cuatro días después, Ruiz de los
Llanos le escribe a un tío suyo desde la localidad de Cachi, contándole el terrible
e inesperado suceso ocurrido el 15 de noviembre en Yavi en el que por fortuna
logró escapar y poner a salvo su vida. Esta carta se publicó en la obra “Güemes
Documentado” del historiador Luis Güemes, la que transcribiré más adelante.
Además, entre los documentos históricos recopilados por Luis Güemes,
encontramos una carta de Belgrano dirigida al general Martín Miguel de Güemes,
donde le expresa: “Compañero
y amigo querido: Dígame Ud. ¿no sería conveniente que la gente que fue del
peruano se reorganizase? López, el José Gregorio y Ruiz de los Llanos podrían
emprender esta obra; déme usted su parecer en el particular para que entremos a
esta obra, porque el asunto es hallarnos con gente útil por todas partes para
concluir con la empresa pronto...”.
El 15 de septiembre de 1816
Bonifacio Ruiz de los Llanos, en su calidad de Comandante de Avanzadas, comunicó
desde Lumará al marqués del Valle de Tojo del triunfo de los patriotas en el
Combate de Colpayo al sur de la actual población boliviana de Tarija y luego,
desde Pulpera pone en aviso que se desplaza rumbo a Yavi.
El marqués, a su vez, tres días
después le comunica desde el Cuartel Principal en el Moreno a Güemes, lo siguiente:
“Son las 7 de la mañana: hora en
que he recibido el parte del Comandante de Avanzadas Don Bonifacio Ruiz de los
Llanos, que en copia acompaño: doy a vuestra señoría los parabienes por el
triunfo de nuestras armas, y me congratulo con que el peruano empiece sus
ensayos militares, lleno de laureles, los individuos que recomienda tanto el
comandante Ruiz de los Llanos como el capitán Rivera, son dignos de ser
atendidos...” (Luis Güemes: “Güemes Documentado”).
Pablo de
El 13 de agosto de 1816, el marqués
del Valle de Tojo Juan José Fernández Campero, le envía a Güemes una carta
desde Toro, en la puna jujeña, por medio de la cual se puede apreciar la
estrategia y la capacidad de lucha de los vallistos. En ella expresa lo
siguiente: “Mi amado
primo y querido Martín: nuestra avanzada principal está en Cueva al cargo de
Ruiz de los Llanos y otros oficiales de honor que no se duermen a vista de sus
deberes y del enemigo...” (Luis Güemes: “Güemes Documentado”).
También en la obra citada
precedentemente, encontramos un oficio del 6 de noviembre de 1816 remitido por
Güemes desde Huacalera al comandante Manuel Eduardo Arias a quién le ordena
que: “Mande
usted un par de bomberos buenos al dicho punto de Santa Victoria, bien
montados, a averiguar si el enemigo ha vuelto, o qué ruta ha tomado, lo mismo
que de la suerte de los tarijeños; encárgueles usted averigüen todo con el
mayor empeño y con verdad, y usted sin perder un momento me dará parte de lo
más mínimo: la adjunta, que pase inmediatamente a Ruiz de los Llanos para que
sin demora cumpla lo que en ella le prevengo. En el momento que reciba usted
éste, mande cinco hombres a que reciban 25 mulas chúcaras para que las reparta
a la gente de su mando (...) P.D. Remito a usted dos mulas más, para que éstas
se las pase al Comandante Ruiz de los Llanos con las que ha de pagar un chasqui
que importa. Las mulas que tiene usted tenga mucho cuidado con ellas para que
no se aniquilen, haciéndolas poner en los mejores pastos, a fin de estar
prontas para segunda orden...”.
Así, entre los documentos
güemesianos encontramos sendos oficios remitidos por Fernández Campero a Güemes,
desde el Campamento Andante de
Encontramos también en la citada
obra documental, una carta del 2 de septiembre de 1816 remitida por el marqués
del Valle de Tojo a Güemes desde Moreno, en la que manifiesta: “Al momento he dirigido cincuenta
hombres armados a reforzar las avanzadas bajo las órdenes del capitán Ruiz de
los Llanos, con dirección al lado de Cangrejos unos, y otros a los puntos más
inmediatos que puedan. No he podido engrosar más esta partida por falta de
mulas mansas y porque las del servicio están incapaces, por el trajín y por el
tiempo. Por los últimos partes que he recibido, sé que el enemigo se halla ya
con toda su fuerza en Yavi (...) A Ruiz de los Llanos le hago las prevenciones
que me parece convienen...”.
En enero de 1817, don Bonifacio Ruiz
de los Llanos fue nombrado segundo jefe del “Escuadrón de Gauchos del Valle de
Cachi”, bajando con dichas milicias a la ciudad de Salta a hostilizar a los
realistas que ocupaban toda la provincia. Poco después, por su valor, era trasladado
al “Comando de los Infernales” con el grado de Capitán a cuyo frente participó
en las acciones contra
El Boletín número 20, desde el 10 de
abril de 1817 hasta el 30 del mismo del “Ejército Auxiliar del Perú” registra
que “Se distinguió también mucho en
estos días el intrépido Don Bonifacio Ruiz de los Llanos, Segundo Comandante de
Güemes en su parte Nº 1, del 25 de
abril de ese año remitido desde el campamento volante “El Bañado” al general
Belgrano, expresa textualmente: “Excelentísimo señor...No puedo pasar en silencio recomendar la conducta
y valor militar del Segundo Comandante de
El 10 de junio de 1817 Manuel
Belgrano le escribe a Güemes desde