El Municipio de El Galpón está ubicado en el Departamento de Metán, sobre el Valle del mismo nombre, entre suaves lomadas y elevaciones montañosas de regular altura como el Divisadero, Curu-Curu y las Sierras Coloradas.

Río Juramento a la altura de El Galpón
Historia: los orígenes de El Galpón se confunden en el tiempo. No hay una fecha exacta de su fundación, sino más bien sabemos que se fue formando por la reagrupación de habitantes de Nueva Madrid de las Juntas y de la Población de Ortega, ambas desaparecidas. Lo que si se sabe a ciencia cierta es que el 16 de Mayo de 1899 se crea el municipio por decreto provincial numero 123. El nombre original ”Los Galpones”, estaba dado por la existencia de almacenes que servían para acopiar la producción de las reducciones de la zona, para luego ser comercializada en el Paraguay. Posteriormente se singulariza el nombre, pasando a llamarse El Galpón. Se encuentra situado a escasos kilómetros de Esteco, la famosa ciudad desaparecida a causa de los terremotos de 1692, y que diera origen a los cultos del Señor y la Virgen del Milagro.
El Río Pasaje o Juramento, recorre gran parte del territorio galponense sirviendo a su vez de límite con el Dpto. de Anta.
Con clima subtropical, de veranos calurosos e inviernos secos, la flora y la fauna es variada y su suelo fértil ha permitido el desarrollo de la producción agrícola y la ganadería.
El nombre de este lugar es atribuido a la existencia de antiguos depósitos destinados al almacenamiento de los productos regionales, especialmente de los provenientes de la Reducción de San Esteban de Miraflores que eran comercializados en el Chaco y el Paraguay.
Históricamente, el “Camino de las Carretas”, pasaba por la zona, ya que en este lugar se encontraba la ciudad de Nueva Madrid de las Juntas, el segundo emplazamiento de Esteco.
En el Cerro Colorado, se dice que los jesuitas escondieron un tesoro, lo que dio lugar a la leyenda del Curu-Curu, sitio donde supuestamente se encontraría el mismo.
Hoy El Galpón, cuna del prestigioso folklorista Eduardo Falú, Abel Mónico Saravia, del escritor Fernando Figueroa, entre otros muchos que trabajan y crean incansablemente. Es también cuna de la familia Gorriti.
El Galpón cuenta con la protección de San Francisco Solano, quien recorrió estas tierras evangelizando a los aborígenes tonocotés, de quien aprendió su lengua y a quienes deleitaba con los suaves acordes del violín.
Es un pueblo pintoresco de calles tranquilas, donde se yergue enfrente de la plaza principal la Iglesia de San Francisco Solano de características neocolonial.