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Catedral de Salta

l 17 de enero de 1856, el Gobernador Eclesiástico y Obispo Electo de la Diócesis, don José Eusebio Colombres, organizó la recaudación de fondos para la construcción de una nueva Catedral, ya que la primera había sido destruida por un terremoto.

Las obras se iniciaron en 1858, según planos del ingeniero y arquitecto Felipe Bertrés. El templo fue bendecido veinte años después, cuando aún no tenía el frontis y las torres campanario, realizadas en 1879 por la firma Francisco Righetti y Cía. Maestros italianos como Soldati y Giorgi participaron tanto en el proyecto como en la ejecución.

El edificio, terminado en 1882, configura un conjunto singular junto al Palacio Arzobispal, de concepción neocolonial. La iglesia, concebida dentro de la corriente italianizante, tiene planta rectangular de tres naves, profundo presbiterio y un ábside semicircular que contiene al magnífico altar mayor, diseñado por el R.P. Luis Giorgi. El crucero desborda espacialmente en altura con la presencia de la cúpula central, de alto tambor y linterna terminal. Las naves laterales, más bajas, permiten el ingreso de luz natural a través de vitreaux.

Sobre el portal de acceso se eleva un cuerpo central de ornamentación barroca, cuyo motivo principal es un óculo lobulado. En la Catedral se venera la imagen del Cristo Crucificado (el Señor del Milagro), que obsequiara el Obispo del Tucumán Monseñor Francisco de Victoria, presente en la fundación de la ciudad. También alberga al Panteón de las Glorias del Norte, que guarda los restos de los generales Martín Miguel de Güemes, Alvarez de Arenales y Rudecindo Alvarado.

En cuanto al altar mayor de la Catedral, se contrató para su realización al maestro Francisco Righetti en el mes de mayo de 1876. El trabajo debía responder a un diseño que se le presentó, realizado por el padre Fray Luis Giorgi. Los términos del contrato eran los siguientes:

1. Don Francisco Righetti se obliga a ejecutar el diseño que se le ha presentado del Altar Mayor de la Catedral Nueva de Salta, no sólo en su conjunto si también en todas sus partes y detalles con las dimensiones y desarrollo de todas sus dichas partes y detalles por la persona que al efecto designará S.S. Ilma. El Obispo Diocesano quedando sujeto Don Francisco Righetti, durante la ejecución del diseño, a oir y conformarse a las indicaciones, observaciones y advertencias que le fueran hechas por la persona expresada, para la fiel y perfecta ejecución de la obra tanto en el ornato como en todo lo demás.

2. Don Francisco Righetti se compromete a construir el Altar de piedra y material cocido donde corresponda de primera clase y buena argamasa, las gradas serán de piedra de cal bien labradas, los ornatos y molduras de yeso que llevarán los fierros correspondientes, como también los rayos los cuales serán de madera de cedro colorado, maduro y bien seco.

3. La parte constructora se compromete a entregar todo el Altar concluido y blanqueado en el término de cuatro meses poco más o menos, sobreentendiéndose que el dorado no entra en la presente contrata.

Con algunas demoras, las obras del Altar y del Templo estarían concluidas para el mes de octubre de 1878. Con este motivo Mons. Rizzo Patrón creyó oportuno trasladar para el mes de octubre las tradicionales festividades del Señor y la Virgen del Milagro. La consagración del Templo se realizó el día 13 pero las ceremonias se prolongaron hasta el día 16. El problema económico no fue menor, pues existía una deuda muy abultada con la empresa constructora. Para cancelarla se pidió ayuda a personalidades del quehacer nacional, provincial y pueblo en general. La respuesta fue inmediata y sumamente generosa. La deuda fue saldada antes del 26 de ese mismo mes de Octubre. El día 24 se realizó la tradicional procesión de la que participaron 12.000 almas según lo expresa un periódico de la época.

Promediando el año de 1879 se contrata con la firma Righetti y Cia. la construcción de la fachada y torres de la Catedral. Gracias a una subvención de 10.000 pesos de la Cámara de Senadores de la Nación y las donaciones de instituciones y fieles en general los compromisos económicos contraidos por esta obra, fueron saldados en su totalidad.

Aunque no consta en documentos quién es el autor del frente y torres, según observaciones de especialistas, se trataría de una obra de Fray Luis Gorgi, pues se observan numerosas similitudes de diseño con el Altar Mayor de la misma Catedral y otras obras a él atribuidas.

Lo que sí sabemos fehacientemente es que este franciscano intervino prácticamente en toda la obra de la Catedral como asesor, como inspector y como autor de algunos proyectos.

Con fecha 6 de diciembre de 1883 la Comisión encargada de las tareas de terminación de las obras de la Catedral, da por finalizada su actuación.

A lo largo de las naves laterales del Templo de la Catedral, se encuentran los retablos o Altares laterales dedicados a una advocación en particular. Cada nave lateral culmina en los alteres del Señor y la Virgen del Milagro.

La construcción de los altares se habían previsto en los planos originales. Se utilizaron retablos ya existentes, realizándose algunas modificaciones. Entre ellos en de San Roque es el que ha conservado una mayor cantidad de elementos originales. La presencia de los santos en el Templo, nace hacia el 1600, luego del Concilio de Trento, cuando se determina la existencia de los Santos Intercesores, es entonces que se difunden las devociones y se construyen estos altares para que los fieles puedan venerarlos.

 

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